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Full text of "Momento; poesías y cientos fantásticos"

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I MOMENTOS I 










J Poesías y Cuentos Fantásticos 


















José fl. Lanaiiza Roion 





■7TO 



MOMENTOS 



POESIAS Y CUENTOS FANTASTICOS 



por 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



1916 

TIPOGRAFIA 'EL AGUI] 
Ponce. Puerto Rico. 




$ 



T/)e beouesí of 
Washington, D, C, 



DEDICATORIA 



A los estudiantes de la Alta Escuela, a los estu- 
diantes de la Normal y a los Maestros de Ins- 
trncción Pública en general. 

Ahí va mi libro, acogedlo con cariño; en él van 
los secretos de mi alma y en él cifro mi esperanza. 

No busquéis la filigrana de un arte aristocrático; 
sólo hallaréis la nota sincera y limpia que ha sen- 
tido por todos y por todos canta. 

Mis versos y mis cuentos son cantos sencillos 
y vagos simbolismos de una vida consagrada desde 
la adolescencia a la lucha y al ensueño. 

Publico este humilde libro para procurarme los 
medios de seguir estudios superiores, anhelando ha- 
cer el mayor bien a mi pueblo y a mí mismo. 



José A* Lanauze Holán* 



j 



PROLOGO 



¿Qué es un poeta? 

Parece ser que aquello del divino Hugo que dice, poco más 
órnenos, el Hombre es una dilatación de Dios en la Humanidad y 
Dios es una prolongación del Hombre en el infinito, se refería, 
no al Hombre corriente, sino al Hombre poeta, quien parece ha- 
ber sido modelado en una arcilla especial, físicamente considera- 
do, y en cuya alma se contienen todos los gérmenes de la divina 
esencia. 

En nuestro sentir, Esquilo y Dante, Shakespeare y Víctor 
Hugo eran poetas del pensamiento; pero tenemos que convenir 
en que existen los poetas de la acción. Alejandro, Jerjes, Na- 
poleón, fueron grandes poetas también. 

Es casi universal la creencia de que los versificadores, los 
poetas del metro y de la rima solamente pueden ser cataloga- 
dos entre esas almas de excelsos privilegios para quienes la Crea- 
ción se abre de par en par y les revela todas sus maravillas y 
les dice, en secreto, todos sus arcanos. 

Hemos reflexionado más de una vez en el acto solidario 
de los poetas del verso y los poetas de la acción y del heroísmo § 

¿Qué poema de horror igual al de "La Divina Comedia"? 

¿Qué poema de terror igual al de ''Leónidas en el desfila- 
dero de las Termopilas" ? 

Cuando se truecan los papeles entonces, Hugo lo dice: el 
guerrero escribe sus poemas y el poeta libra sus batallas. 

Después de las principales obras del ingenio humano, cono- 
cidas en nuestra civilización, muy poco más tienen que hacer y 
que decir los poetas de la rima, pero en cambio los poetas de la 
acción y del heroísmo deberían de estar profundamente ata- 
reados. 

Después de aquellas obras de prodigio, de Humanidad y 



V 



de Belleza, el poeta de la rima no ha encontrado margen nada 
más que para cantar y consolar sus propias angustias. 

A lo sumo, cantar sus remotas visiones al través de la fan- 
tasía y de la quimera. 

Aquiles y Homero, caminan juntos en la amplia senda de 
la inmortalidad y de la gloria. Ambos eran de carac y hueso, 
ambos encarnaron una realidad. 

Prometeo y Esquilo, el poeta y el mito, se complementan 
y se engrandecen y humanizan mediante una sincera compene- 
tración entre la deidad y el vidente. 

Poe, por ejemplo, es un poeta más allá de lo terreno, llega 
a confinar, a ratos, con el delirio, que ya es un estado ul- 
trahumano y ultradivino, 

Whitman es un poeta de voluptuosidad, panteista, sin exal- 
taciones. 

Darío, es un poeta de sensualidad, torpe y extravagante; 
parece un fauno desenfrenado en medio de una fronda lírica de 
salvaje exhuberancia. 

Salto desde aquellos a éstos poetas, porque la cronología 
carece de solución de continuidad cuando se trata de éste ran- 
go de espíritus para quienes, ya que son dioses, no hay nada 
más que una condición de tiempo: el presente. 

El poeta es un ser que principia y acaba en un so.' o pun- 
to: en el infinito. Tara EL, (así con mayúscula) no pueden 
existir las condiciones finitas del ayer y del mañana, 

Así pensando, calcule el lector la importancia excepcional 
que yo le concedo a un hombre poeta, ya sea este poeta de la 
rima o bien saa poeta de la acción y del heroísmo. 

Incluyo entre los poetas de la rima a los músicos, pinto- 
res, escultores y arquitectos. 

Para mí. eran igualmente poetas Víctor Rojas (poeta de 
acción y de heroísmo) José G. Padilla, Juan Morel Campos, 
Campeche, etc, es decir, todos aquellos que producen emotivi- 
dad en el alma humana cuando ésta se pone en contacto con 
la expresión plastificada de estos representativos, los más altos 
de la especie. 

Entre esa brillante legión de nuevos poetas de la rima (per- 
fecta o impertecta) que tan briosamente comienzan a producir- 
se, (algunos de ellos desdeñando al Dante) uno de los mejor pre- 



vi 



parados, por su temperamento y por su cultura es, José A. La- 
nauze Rolón, el autor de este libro. 

Hay en las páginas que siguen el sabor de un escepticismo 
Drematuro que no sé si el poeta ha leído en los libros de su predi- 
lección o si es que él temerariamente, por curiosidad juvenil, ha 
llevado hasta sus labios, con mano suicida, el filtro amargo de la 
desilusión ambiente. 

Pero escéptico y todo, Lanauze Rolón, como Whitman, es un 
poeta y un pensador. 

Sinembargo, su escepticismo, tal vez sea una estación de 
tránsito en su viaje triunfal de pensador y de poeta. 

Wilde, el inmenso poeta inglés, confiesa, con encantadora in- 
genuidad, haber entrado a la vida por el camino de la luz, por la 
senda florida y que por haber advertido tarde que al lado de la luz 
está la sombra y que muy cerca de los pétalos de las flores, se 
ocultan las espinas, no logró ser en la vida otra cosa que un poe- 
ta luminoso y hondo, pero un mal hombre, casi un monstruo. 

Por iortuna suya las aberraciones del hombre alcanzaron a 
mancillar muy poco las altas y profundas concepciones del poeta. 

Creo que Lanauze Rolón, ha tomado el escepticismo som- 
brío, patente en su libro, como un punto departida. 

El, va con buen pie en busca de su camino y si no lo encuen- 
tra, según dice Santos Choeano, SE LO ABRIRA. 

Para a 1 go se viene a la vida dotado del privilegio de la inte- 
ligencia. 

El amigo y compañero Lanauze Rolón, siente particular 
afecto por los siguientes trabajos que se contienen en este volu" 
men: éntrelos cuentos: "La Carcajada Hueca"» ''El Pico en el 
Desierto", "La Esfinge del Excéptico", "Buda", "Sócrates" y 
"Jesús". Entre las poesías: "Mi Verso", ''Vibraciones", "El Ju- 
ramento", "El Reloj", "Encuentros", ' The Parody ot the Mer- 
chant of Venice" y "Alma Adentro". 

Yo, en cambio, desde el punto de vista de mi crítica, no sé 
otra cosa que apreciar la obra de un espíritu en conjunto; yo en 
la obra de un hombre estudio al Hombre, no sé cómo en una o en 
varias poesías se estudia a un poeta. 

La misión mía es estudiar al Poeta, como una fuerza creado- 
ra, descubridora y reveladora en el Universo. 

Detrás de un versificador, las más de las veces, de todo suele 
haber, menos del poeta. 



vn 



En esta obra, que yo prohijo, no celebro la estructura dei 
metro, ni la contextura de la prosa; todo el oro o la escoria que 
hay en él, vienen de una vida común, como la sombra en la luz, 
como la espina en la flor. 

El estado de escepticismo es un plano de Humanidad; en él 
caben, holgadamente el Hombre y el Poeta. 

Mi crítica, pues, estudia la posición que ocupa un espíritu 
en el Universo y no la posición que ocupa un acento entre dos 
hemistiquios. 

Yo no presento a un libro, presento a un poeta y a un pen- 
sador. 

Un libro está relacionado y puede estar desmentido por otro 
libro del mismo autor. 

El poeta y el pensador no, esa entidad dual no se contradi- 
ce, es eterna como la divina esencia que nos permite decir, que 
el Hombre poeta es una dilatación de Dios en la Humanidad y 
que Dios es una prolongación del Hombre poeta en el infinito. 

Tomás Carrión Maduro* 

Ponce, P. R., Marzo de 1916, 



VIII 



1 



MOMENTOS 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



3 



MI VERSO 

No me pidáis que cante mis amores, 
Ni que pinte en mis versos bellas flores, 
Ni claros, parlachines arroyuelos, 
Ni abanicos de pardos ruiseñores, 
Ni el azul de los mares y los cielos. . . . 

No busquéis con las galas del lirismo, 
Al raquítico y viejo patriotismo 
En el apostolado de mi verso; 
¡ Tánto creo en el cosmopolitismo, 
Que mi patria la forma el Universo! .... 

Quiero ser el cantor de las pasiones 
Que ardiendo en misteriosas combustiones, 
Abrasan, ¡ay!, el corazón humano; 
Sondar vicios, virtudes, ambiciones, 
La fe sufrida y el suicidio insano. 

Sí, otros canten los dones de natura 
Por siempre bella, deslumbrante y pura, 
Transformando incesante la materia; 
Mientras mi numen sorprender procura 
Al hombre y sus secretos y miseria. 

Quiero ser el cantor del sentimiento, 
Del poder sin igual del pensamiento. . . . 

Y la ignorancia, que lo enferma todo; 
Con el sabio elevarme al firmamento, 

Y con los necios revolearme en lodo. 



Quiero ser el cantor de la riqueza, 
De la pompa, y también de la pobreza, 
Que lleva un mar de lágrimas consigo; 



4 



MOMENTOS 



Lucir del oro la ávida nobleza 

Y probar el mendrugo del mendigo. 

Quiero ser el cantor de la experiencia, 
De la sana razón, y de la ciencia, 

Y de lo arcano y su vapor espeso; 
Sentir el atavismo en su impotencia, 

Y gozar los delirios del progreso. . . . 

Después de haber cantado tus pasiones, 

Y vicios y virtudes y ambiciones, 
Aliviar, Mundo, tus miserias quiero; 

i Mi musa ha de inspirarse en mis canciones 
Para marcarte un nuevo derrotero. . . ! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



S 



VEN A COAMO. 



A mis queridos amigos Juan R. 
Cepero y Abelardo M. Díaz. 

¡Ah, mi Coamo, 
Ven a Coamo y le amarás cual yo le amo! 
Es la villa de indolencia musulmana, 

Y sus ca 1 les, que trajeron mis abuelos de muy lejos, del Oriente, 
Ya se alargan ya se encogen tristemente, 

Con las tristes añoranzas de un tropel inolvidable que dejó la caravana... 

¡Ah, mi Coamo, 
Ven a Coamo y le amarás cual yo le amo! 
Un hechizo misterioso de inefable misticismo, 
Suti 1 mente vago, suave, etéreo, arrobador. . . . 
Se diluye en el ambiente y en las cosas va dejando su quietismo: 
¡Aquí viven la dulzura del silencio y el encanto del sopor.. . ! 

¡Ah, mi Coamo, 
Ven a Coamo y le amarás cual yo le amo! 
Natura siempre bella, siempre sabia y previsora, 
Le ha ceñido con un arco de verdísimas colinas: 
Al 1 á fuera, el mundo todo con sus ayes y su lucha atronadora, 
Con su Siglo gigantesco de ansiedades peregrinas; 
Aquí dentro, una vil 1 a y una vida del ayer le detuvieron. . . . 
¡Y conservan un trasunto de los siglos que se fueron.. . ! 

¡Ah, mi Coamo, 
Ven a Coamo y le amarás cual yo le amo! 
Y, si a la hora dulce y triste cuando el día, 
En su agonía, 

Descompone la color de la cinta de colinas, 

Me ves solo por sus calles solitarias, 

Cual rumiando mil nostalgias en desiertas soledades. . . 

Es que mi a 1 ma visionaria 



6 



MOMENTOS 



Sufre el peso gigantesco de este Siglo de ansiedades peregrinas.... 
Es que vivo martillando realidades, 

Es que anhe'.o batallar. ... en el mundo de allá afuera. . . . 
Y al fin venir 

A morir en la Vi la do me esperan 

La dulzura del si 1 encio a la sombra que más amo: 

¡Ah mi viejo cementerio, Campo Santo de mi Coamo'. 



JOSE A- LANAU3E ROLON 



7 



PROFESION DE FE 

El lamento es un grito vano, el mal 
es una palabra hueca. 

(Víctor Hugo.) 

¡No es lo malo una forma de lo bueno?.. . 
Odios y amores, dudas y falsía, 
Cruz y puñal, virtud y apostasía. . . . 
¡Todo está oscuro y de secretos lleno L. . 

Lo mismo los reptiles en el cieno 
Que el Rey de la Creación en rebeldía, 
Los seres todos el Misterio guía 
Con el gesto más dulce y más sereno. . . . 

¡Oh gesto santo de bondad sublime, 
Tan sólo te columbran los profetas 
Cuando lanzan el canto que redime, . . ! 

Y, ¡ oh Misterio,- al sentirte los poetas, 
Más fe tenemos en lo que soñamos 
Que en todo cuanto vemos y palpamos.. J 



8 



MOMENTOS 



"LA CARCAJADA HUECA" 

Un audaz aeronauta se elevó solo más allá de las nubes, 
soñando conquistar nuevos laureles; y cuando quiso aterrizar, 
no pudo: las válvulas no funcionaban 

El globo subía hendiendo los espacios en ascención rapi- 
dísima. Tan alto estaba ya, que la tierra se veía como un pun- 
to casi imperceptible y luminoso en el abismo de impenetrables 
sombras. Hundíase el globo en una noche negra, negra como las 
lobregueces de la tumba, y en un silencio tétrico como el olvido, 
que helábanle la sangre en las venas al perdido piloto de los 

aires Un presagio de muerte y ruina flotaba en el éter, 

y se enseñoreaba con retintín siniestro del corazón de aquel hijo 
déla tierra. Ya se perdía nuestro planeta, y la frágil barquilla 
seguía subiendo como lanzada por la mano inexorable y capri- 
chosa de la fatalidad. 

Su dolor fué tan grande, tan grande fué el golpe de ver 
borrarse la tierra amada en las profundidades del espacio, que 
secóse para siempre en aquella alma peregrina la fuente miste- 
riosa del dolor y del placer: trocósele insensible el coraron 

Ha 1 lábase impasible, impertérrito, vagando en medio de los 
mundos, cuando de pronto sintió un estremecimiento, como el 
éter que crujía, como el cabello que se erizaba, como un des- 
prendimiento de los nervios que revientan .... era que el globo 
fatal se precipitaba de nuevo, sin rumbo, sin dirección como si- 
guiendo a la vez los cuatro puntos cardinales. Una carcajada 
mefistofélica, como lanzada por las fauces de insepultas cala- 
veras que con muecas irrisorias contemplasen las mascaradas de 
la vida, destemplada, hueca, resonó en las concavidades de los 
cielos. 

Era una carcajada de triunfo y de sarcasmo. Aquel mor- 
tal perdido para siempre en los pliegues misteriosos de las som- 
bras y las alturas, acababa de comprender y sentir el temblor 
de la materia al sufrir el mandato de las fuerzas. La potencia 
de un astro le atraía hacia su centro, y el lo vió claro: era uri 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



9 



intruso que entraba en el dominio de las fuerzas de una mole; 
debía caer inevitablemente. . . .Fué tan vertiginosa la caída que 
perdió el sentido. 

Al fin despertó. ¿Que había sucedido? ¿ Dónde estaba? 
Estaba suspenso en el vacío. No habían transcurrido días ni 
noches; pues allí no había luz, ni había sombras, ni había espa- 
cio; sólo tinieblas, soledad, vacío! Allí el tiempo no existía: 
ve jetaba en los brazos extáticos, sublimemente fríos, de la Eter- 
nidad y de la infinitud .... Pensó, meditó, y volvió a retum- 
bar en los abismos insondables, con lúgubre oquedad, el eco de 
una carcajada de triunfo y de sarcasmo: lo comprendía todo, 
miraba su suerte y por segunda vez se burlaba de destino .... 

Brilló en él la razón fría, que arde con resplandores de 
llama aún en las tinieblas de la Eternidad, y sintió que guarda- 
ba celeste equilibrio como un satélite accidental entre las atrac- 
ciones de dos mundos. Se estremeció, vibró con la vehemencia 
de los deseos desconocidos. Culebrearon por el cuerpo flotante 
del aeronauta las pasiones que sentirán los astros quizás, al 
acariciarse mutuamente con suaves atracciones. Un movimien- 
to no más fuera de la barquilla, cruzando la frontera, la línea 
encantada que divide las fuerzas de dos astros, y ponía fin a 
aquella su vida vegetativa de tinieblas y soledades, estrellán- 
dose al caer sobre la superficie de uno de los dos astros entre 
los cuales flotaba. 

Cansado al fin de ser huésped de las lóbregas soledades de 
los espacios, sintió deseos de bajar a dar sepultura a aquel su co- 
razón, que era un cadáver desde el momento que abandonó la tie- 
rra. Lanzóse de nuevo a las insondes profundidades con sólo 
abandonar aquella línea neutral de las inmensas fuerzas. Y otra 
vez hendió las negruras del éter aquella carcajada con entona- 
ciones de triunfo y de sarcasmo .... 

¡Oh, siniestra, horrible, impenetrable carcajada!, fué como 
el ay desgarrador y rebelde de todos los suicidas que regaron 
con su sangre y sus dolores sobrehumanos la superficie de to- 
dos los mundos. Aquella risa macabra iba dejando a su paso 
por las tinieblas, un reguero de chispas vagarosas .... 

El movimiento de los demonios en el disloque infernal de 
sus danzas celebrando plutónicas orgías, resultaba un delicioso 
vals, comparado con* el vértigo de aquel desgraciado aeronauta 
precipitándose en el vacío de las fuerzas ciegas. ¡Oh cuánto 



10 



MOMENTOS 



tiempo estuvo disparado en los abismos!. . . Perdida ya la dul- 
ce esperanza, de llegar y morir estrellado, perdió también la 
conciencia de si mismo .... 

Volvía en sí con espanto y desesperación. No estaba muer- 
to, la muerte huía de él. Descansaba muellemente en las gi- 
gantes alas escamosas de un dragón titánico. Rápido como un 
relámpago aterrizó el alado monstruo con su preciosa carga en 
un mundo de roca, para él desconocido. Incontables dragones 
en seguida le cercaban, llegando constantemente de todas direc- 
ciones como fantásticos ejércitos .... Los contempló tranqui- 
lamente, impasiblemente, fríamente, y por última vez resonó por 
los ámbitos de aquel pétreo mundo, aquella su carcajada hueca, 
de triunfo y de sarcasmo .... esta vez se burlaba de la fanta- 
sía que se entretuvo en lanzarlo en un globo a explorar las ig- 
notas regiones del espacio, y enviaba desde allá, respetuosamen- 
te, su saludo a tí, simpático lector que le acompañabas. . . . 



V. 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



II 



EL GALLO. 

Un clarín es su garganta, 
Sus espuelas son puñales, 
Sus celos, odios mortales .... 
¡Ama o muere, lucha y canta'- . . . 

Agil y esbelto se planta 
Cual sultán en los corrales, 
O batiendo alas triunfales, 
Huye libre, vuela y canta: 

¡ Que es su vida un canto fuerte 
De placer y valentía 
Que así mismo se divierte! .... 

En él vive y desafía 
Las celadas de la suerte 
¡Cantando amor y alegría! 



i 2 



MOMENTOS 



LOS MISEROS. 

¡Ved cómo pasan los míseros sufriendo 
Bajo el terrible peso de sus cadenas; 
Ahí van los parias por siempre reprimiendo 
El ronquísimo quejido de sus penas! 

¡Ved: Contempladles!. . su mirar tan sombrío 
Se torna cada vez más impasible; 
Son los soldados sin ambición ni brío, 
¡Ciegos creyentes de un fatalismo horrible! 

Mamaron de los pechos de la ignorancia, 
Siendo hijos naturales de la pobreza, 
La leche adulterada y enferma y rancia, 
Que hace vencidos de sin igual flaqueza .... 

¡Ahí van los muchos! . . ¡la abyecta muchedumbre 
La que no grita ni gime ni se mueve, 
La que no ha visto brillar nunca una cumbre 
¡Porque ni aun la vista levantar se atreve! 

¡ Ved cómo pasan los míseros sufriendo! .... 
¡Vergüenza! .... cabizbajos y de rodillas. . . . 
Son míseros porque así van, ay, pudiendo 
¡Romper sus yugos en millones de astillas'- .... 



JOSÉ Á. LANAUZE ROLON 



ADOLESCENCIA 



El mundo reducido de la infancia, 
Deja el niño y se lanza a un mundo nuevo, 
Como al quebrarse la pared del huevo, 
Busca el ave más luz, mayor distancia. 

Ebrio de fe de música -y fragancia, 
Mitad niño feliz mitad mancebo, 
Se adivina en sus formas un efebo 
Y en su alma una audaz exuberancia, . . 

¡Oh dichosa, oh bendita adolescencia, 
Cuando la vida se desborda en sueños 
Cual agua cristalina de una fuente! 

¡Quién pudiera más tarde en la existencia, 
Fundir pesares y templar ensueños 
En su mundo ideal de adolescente!.. . 



I 4 



MOMENTOS 



LA ETERNA HISTORIA 

¿Quién no ha visto volar sus ilusiones 

Cual mágicas visiones, 
Deliciosa creación de la esperanza? 
¿Quién no sintió jamás su fantasía 

Con súbita pujanza, 
Vencer peligros que la suerte urdía? 

¿Quién no ha visto también sus planes rotos 

Por poderes ignotos 
Que rompen como rayos de emboscada, 
Y, asaltando el castillo de sus sueños, 

Reducen a la nada 
Las fuerzas de sus férvidos empeños ? 

¿Quién al lanzar un grito de victoria 

Por éxitos y gloria 
Que premian su viril perseverancia, 
Viendo tras sí fatalidad artera, 

No perdió la constancia 
De su triunfante solidez austera? 

Llevado por el raudo torbellino, 

¿ Quién no halló en su camino, 

La fresca brisa con la atroz tormenta? 

¿Qué alma templada que el dolor no abate 
No lleva larga cuenta 

De recuerdos aciagos del combate? 

¡Ay, todos guardan en el alma escrita, 

Cual cara flor marchita, 
Esa historia de tristes y dichosos 
Episodios que llenan la existencia. . , . 

Idilios primorosos 
V pasos de dolor en la experiencia! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



5 



¡Tal es la vida humana'-, . . levadura 

De gozo y amargura 
Que amasan los placeres y dolores; 
Unas veces serena mar tranquila, 

Y luego, mar de horrores 

Que al náufrago atormenta y aniquila. . . . 

Y el Rey de la Creación es un juguete 

Que la suerte somete 
De la fortuna a fallos caprichosos, 
Que, espejismos alzando en su camino 

Y brazos alevosos, 

Tejen la red de su fatal destino. . . . 

Mas, en las turbias olas del Mar Vida 
Por la ruta emprendida, 

Tiene el hombre una fuerza prodigiosa 

Que a través de la suerte se abre paso 
¡La voluntad airosa 

Su rumbo corta con rebelde brazo! 



16 



Al O M E N í O g 



AUSENCIA Y SOLEDAD 

En la lóbrega torre de la Ausencia, 
Hallé el fantasma de la Soledad; 
"Sube — me dijo — y mira en la eminencia, 
La celda del sufrir y del gozar." 

Al fantasma seguí tan misterioso 
Que me hiciera la fina invitación, 

Y viéndole ascender tan silencioso, 
Saltábame en el pecho el corazón. 

En la pétrea escalera el sordo paso 
Detuvo ante una puerta de cristal, 

Y rozando su brazo con mi brazo, 

"Mira — dijo — al través, mira y verás! . . . . 

Vi al través de la pura trasparencia 
La celda del sufrir y del gozar .... 
Vi allí los condenados por la Ausencia 
A la vez sonreír, gemir, llorar .... 

"¿Quiénes son— preguntóle — esos que lloran 

Y llorando sonríen?" "¡Ay! — -respondió — 
"Se dan vida y a un tiempo se devoran, 
''Son añoranzas que dejó el amor!' .... 



JOSB Á. LANAUZE ROLÜÑ 



LA CIENCIA 

Con un gesto soberbio y soberano 

Y como el sol eterno del futuro, 
Surgió el portento al sin igual conjuro 
Del primer grito del dolor humano: 

Herido el Hombre, levantó la mano 
Contra el Destino impenetrable y duro, 

Y al encontrarse en un abismo oscuro 
Dando en la roca y repitiendo en vano; 

Rebelde en su pasión, meditabundo, 
Ahondando con valor su propia herida, 
Bajó a la entraña del dolor profundo 

Allí la Ciencia descubrió en seguida, 

Y al volver a la roca de la vida 
¡Pudo alumbrar el Universo Mundo'. 



18 



MOMENTOS 



EL INFIERNO 

Todo lo escudriñé con ansia viva, 
Y hoy, pobre loco de infeliz mollera, 
¿Qué es lo que sé?... lo mismo que sabía^ 

(Goethe). 

Nada se puede conocer; nada se puede enseñar; 

nada es cierto; los sentidos son limitados; 

el entendimiento eii débil; la vida es corta .... 

(Anaxagoras). 

Dejad Toda Esperanza — leyó el Dante 
Vislumbrando a Caronte en lontananza; 
¡Ay, yo he visto el DEJAD TODA ESPERANZA 
En las alas del alma delirante!.. . 

Ilusión, espejismo deslumbrante, 
Es ese Infierno do la gloria alcanza, 
Colocando por ley una balanza 
Que esconde al odio y la opinión triunfante. 

'¡Perdón, Divino Vate!.. . el Gran Infierno 
Lo lleva el alma cual dormido encanto 
En los pliegues cerrados de sus vuelos: 

Si tiende el ala por el mundo interno, 
Contempla el alma con dolor y espanto 
¡La infinita ansiedad de sus anhelos!.. . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



19 



CREPUSCULO TRISTE 

Era un dulce crepúsculo triste, 
Ya no daba en los montes el sol; 
Era un dulce crepúsculo triste, 
Sol y montes cantábanse — ¡"Adiós!" 

Todo, todo, nostalgia sentía 
Cuanto hallábase a mi alrededor; 
Era la hora de melancolía 
En que goza feliz el dolor. 

Me alejé de la falsa alegría 
Que no sabe de ensueños de amor, 
Ni que hay hora de melancolía 
En que goza feliz el dolor .... 

El camino seguí silenciario 
Que se interna en agreste verdor, 
Y en un paraje encontré solitario, 
Ni chirrido, ni arpegio o rumor .... 

Solo allí, desprendido del mundo, 
Me encontraba en un mundo mejor. . . . 
¡Cuántas veces con vuelo errabundo 
Nos trasporta la viva ilusión! . . . 

Solo allí, con la paz del silencio, 
Vi acercarse una santa visión; 
Solo allí, con la paz del silencio, 
Vi premiado mi amor con su amor! 

En sus ojos hallé la promesa 
De una erótica y tierna pasión; 
Me embriagaba la dulce sorpresa, 
La embriaguez me cortaba la voz. 



20 



MOMENTOS 



Pude al fin recobrar el acento 

Y le dije a la santa visión: 

"Tú serás, ¡ay!, mi musa y mi aliento, 
"Ven, crucemos el mundo los dos.'' 

"Yo tu musa seré, visionario, 
Mas no puedo bajar'' — respondió— 
"Ven a verme al edén solitario, 
"Cuando sufras nostalgias de amor". . . . 

Se alejaba el crepúsculo triste 

Y en sus pliegues mi bien se esfumó 
¡Vuelve, vuelve crepúsculo triste, 
Que ya sufro nostalgias de amor! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



2 1 



CANCION 

Yo quisiera, niña, 
Esconder tristezas 
En un canto alegre, 

Y que tú lo oyeras 
Como un ardiente beso furtivo, 

Como un suspiro; 
Y que eternamente tú lo repitieras, 
Dando con tus labios 
Música a mis penas. 

Así entonces, niña, 
Todas mis tristezas 
En alegres notas 
Hasta mí volvieran, 
Como ardientes besos que huyen en suspiros; 

Y ese canto fuera 

Para nuestras almas, cual dulce salmodia 
De dichas y penas. 



MOMENTOS 



¡CUIDADO...! 

Bella niña, jay, cuidado, no jugar con el fuego! 
Que a veces la ceniza simulando la nieve, 
Se duerme sobre ascuas con un sueño muy leve, 
Y es que pule la chispa que se va a inflamar luego. . . . 

No te burles con gracia, que hay peligro en el juego 
De hostigar a un león que dormido se mueve; 
Es bajar a un abismo, si quien baja se atreve 
Visitar a un volcán en su horrible sosiego . . . 

Así mismo soy yo; ten cuidado, no quieras 
Despertar de mi pecho al león ya dormido — 
¡Qué por algo en las selvas es el rey de las fieras'.. . 

i Si lo vieras erguirse poderoso y temido'-. . . 
Pero no, no ha de ser; por tu bien, no lo quieras. . . . 
¡Es capaz de matarte con un solo rugido 



JOSE A, LANAUZE ROLON 



"CONFIDENCIA TRISTE" 

¡Madre mía, necesito consuelo'- 
Yo no sé si es la falta de fe, 
Si es hastío, cansancio o desvelo . . . , 
Yo no sé ... . yo no sé ... . 

Si es desprecio o es odio a la vida, 

0 a este mundo social do se ve 

Tanto mal, tanto horror, tanta herida, . , , 
Yo no sé ... . yo no sé ... . 

Madre mía, es que llevo en mí mismo, 
Algo, sí, que no puedo vencer; 
Yo no sé si es letal pesimismo .... 
Yo no sé ... . yo no sé ... , 

Como tú fuerte soy; tu optimismo 
Desde niño, muy niño heredé; 
No comprendo este atroz fatalismo 
Yo no sé ... , yo no sé . , . . 

Entregado al trabajo del día 
Yo me siento un autómata fiel; 
Y sólo hallo en la. tregua sombría .... 
La ansiedad, el hastío .... el no sé, 

Lucho en vano y esfuérzome en vano: 
Mi ambición, mi ideal y mi fe, 
Cómo pierden su ardor soberano .... 
Yo no sé. . . . yo no sé. . . . 

Sólo sé, sólo sé por mí mismo : 

1 Nada tiene valor ni interés; 
Todo es falso, ^ilusorio espejismo, 
La victoria, el aplauso, el^poder ! . . . 



24 



MOMENTOS 



¡Sólo sé, sólo sé, madre mía, 
Que en silencio una vez y otra vez, 
Siento anhelos de fin y armonía, 
De luchar con mí mismo y vencer ! 

¡Madre mía, necesito consuelo'- 
Sólo tú me podrás comprender; 
Dale un norte a mi vida y mi anhelo, 
¡Dame paz, dame amor, dame fe! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



¡OH NEGRO PESIMISMO! 

(Para mi amigo el Ledo. Rivera Zayas.) 

No insultes más la Vida y al fin deten el paso, 
Oh negro Pesimismo que con aves y con lágrimas, 
Vas forjándolos fantásticos dolores..-. 

Y los lanzas, 

En mil formas de ilusorios sufrimientos, por el mundo, 
Como un séquito incontable de quimeras y fantasmas. 

¡Engendro de los siglos!, 
Tu cuna fué la fosa de Tas muertas esperanzas, 
Tu madre, la impotencia; 

Y tu padre, el desencanto en el paroxismo de la rabia.... 
Por eso eternamente, 

¡Hay densísimas tinieblas de egoísmos en tu alma! 

¡Pesimismo, Pesimismo, 
No eres nada!, 

Cuando libre el Pensamiento se i-emonta por el éter de la idea, 

Y traspasa 

Ese límite que encierra la unidad de cada ser, 

Y así alcanza 

Ver su vida el individuo del presente 

En los hechos y las glorias y las dichas del mañana.... 

¡Pesimismo, Pesimismo, 
No eres nada! 

Cuando hiende las alturas el Amor. 

Y en sus vuelos, como un ave luminosa de ígneas alas, 
Va dejando en espirales una estela de luz pura 

Que ilumina los abismos y las cumbres y las fuerzas misteriosas 

(del inmenso panorama.... 



26 



MOMENTOS 



i Pesimismo, Pesimismo , 
No eres nada!, 

Si la Vida, conociendo su secreta omnipotencia, 
No se arrastra; 

Si la Vida, que es tan bella y tan feliz en las alturas, 

Se elevase triunfadora en las dos águilas 

Del Amor y de la Idea; 

Si batiendo el Espíritu sus alas, 

Remontase por encima de los tiempos y sus nubes.... 

Y sus farsas.... 

Irradiando siempre, siempre, con sublime intensidad, 
Sobre todo lo que es sombras, frutos, simas, cruces» zarzas.. . 
¡Pesimismo, Pesimismo, 
Eres sólo un vil fantasma! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



27 



MI PADRE 

(Para mi querido padre.) 

Vedle en la fragua, es el robusto herrero 
Ganando el pan con su incansable brazo; 
La voz del yunque a cada martillazo, 
Le canta — "i Salve mi noble compañero!" 

Humilde y franco, en la honradez severo, 
Su b 1 !o corazón, de amor regazo, 
Unido a la justicia en fuerte lazo, 
No puede conquistar el dios dinero. 

Como el tronco sin par de la palmera, 
Vive pobre y feliz en su retiro 
Y jamás de la suerte desespera. ... 

¡Oh, luchador, enajenado miro 
Tu alma templada y tu labor austera ! 
i Por tus virtudes, padre, yo te admiro! 



28 



MOMENTOS 



MADRE 

¡Madre, madre!. . . las dulces melodías 
De tu nombre, el más puro y bien amado, 
Despiertan en mi espíritu agitado 
Vivos recuerdos de mejores días. 

Con tu imagen eterna desafías 
En mi mente al olvido malhadado; 
Siempre, madre, te veo junto a mi lado, 
¡Como cuando cantando me dormías!. • • 

Ya en la vida errabundo peregrino, 
Hoy tu imagen de amor y altas ideas 
Me endulza las fatigas del camino. 

Ser buena y ser amante tú deseas, 
Y ser buena y amante es tu destino: 
¡ Naciste para amar .... bendita seas ! 



JÓSE A. LÁN'AÜZE ROLÓN 2? 



TON EL LOCO 

Ton era un joven soñador que se transformó en un mi- 
sántropo muy peregrino. Al huir por entre la indiferencia atro- 
pellada de los hombres, cayó en el dédalo encantado de la me- 
ditación y la melancolía. 

Empezó por escribir versos, y lo tildaron de tonto; acabó 
por divorciarse del mundo condenando con asco sus leyes y sus 
usos, y lo llamaron el loco. Vislumbrando la cárcel de un ma- 
nicomio que le amenazaba con horrores inquisitoriales, huyó le- 
jos, muy lejos, a las regiones más desiertas, llevando por com- 
pañeros inseparables, una enciclopedia en la cabeza y un mundo 
de idealismos en el alma. 

Apartado así del mundo, era Ton el Loco una abstracción 
viva vagando en la soledad y el silencio. Su alma teníala ma- 
jestuosa complejidad de las cosas sencillas, simples, únicas, pe- 
ro irreductibles y soberbias. Los más profundos problemas de 
la vida elevaban en su mente gigantescos, formidables, impo- 
nentes signos de interrogación; pero no le confundían- era su 
placer combinarlos caprichosamente como cancelando unos con 
otros. Se embriagaba en el vértigo que le producían: "la vida 
sin muerte'', "la nada del tiempo", "ni principio ni fin", "el 
destino de la humanidad", "el mito del libre albedrío", "la 
presunción loca de los hombres, cuando sólo son como aves 
unos, como piedras los más". . . . 

Así vivía nuestro hombre en una región inaccesible, agi- 
tándose en una nebulosa, en un mundo fantástico, creación de 
su propio espíritu. ... el gorjeo de un ave, los matices de una 
flor, los abismos del cielo, el embrión de un huevecillo, el re- 
cuerdo de un amor, y hasta la estela brillante de un rayito de 
sol: toda la inefable influencia del medio palpitaba en su cora- 
zón, como oponiendo al gran misterio universal la rebeldía de 
un átomo vibrante y soñador .... 

Una noche, contemplando la maravilla del cielo estrellado, 
i Ion el Loco exclamó: " ¡El universo soy yo!". 



30 



MÓMEÑÍOS 



— Y yo la Muerte — contestó sonriendo melancólicamente, 
la figura de una visión luminosa. Era bella como una diosa y 
triste como la pena. 

— No puedes ser la muerte: la muerte es la nada, porque 
jamás tuvo realidad. Muerte es una palabra hueca con que los 
hombres resumen sus temores e ignorancia, y hacen temblar co- 
bardemente eso que ellos llaman su conciencia. 

— Soy como el relámpago. Oye: tú eres poeta, y, como 
todos, tienes un vacío en el alma. Pero tú te has obstinado 
en sondear ese vacío obsesadamente, arrebatadamente, sin ver, 
¡incauto', que mientras más se baja por las profundidades del 
alma, más hondo, mucho más hondo, está el fin, que se hunde y 
se hunde más y más, porque ese abismo es lo insondable ( lo 
infinito. 

— i Para qué entonces la facultad, la potencia del hombre 
en sondear briosamente los abismos del alma ? — interrumpió 
Ion, mientras caía pálido y rígido como un cadáver a los piés 
de la Muerte. 

Se inclinó la Muerte y levantó en sus brazos el cuerpo de 
Ion, que se transformó, como por encantamiento, en un rayo de 
luz descompuesto en brillantes colores; en tanto que ella, son- 
riendo melancólicamente, gemía un cantar triste, con sabor de 
letanía: 

¡"Pobre Ton, ay, pobre Ton, 
Pobre sombra del misterio! 
¡Cómo quiso "en una vida 
Abarcar el Universo!". 



jOÜE A, LÁNÁÜZE RÓLOÑ 



'A LA MUERTE" 



Muerte implacable que lo puedes todo, 
De álgido soplo y trágica guadaña, 
Tú que el destino de los hombres riges, 
Huye de mí. 

Huye de mí: que tu fatal memoria 
Nunca recuerde si en el mundo existo, 
Cuando feliz en placentera vida 

Huyo de tí. 

Huyo de tí si mi falaz destino 
Dulce vivir en el placer me ofrece; 
Si la esperanza inspira mi existencia 4 
Huye de mí. 

Huye de mí si de tus golpes huyo ; 

Mas si vencido e infeliz me espera 

Ün vegetar de penas y dolores . . .... 

¡Cébate en mí! 



32 



MOMENTOS 



"ANTE LAS TUMBAS 
DE MATIENZO Y DEGETAU" 

Musa, radiante musa de las esperanzas 

Y los optimismos. 
¡Ay, deja que mi lira con sus ritmos tristes. 

Cante la partida de los que cayeron, pero no vencidos' 

Sí, de los que cayeron con sus esperanzas 

Y sus optimismos, 
Y con faz risueña e inspirado acento, 
Hallando el mañana en el presente escrito, 

Nos gritaron siempre — ¡ ''Pueblo, ahí está la escuela, 

Ese es el camino'' ! 

Musa, radiante musa, de grandes promesas, 
Jamás en olvido 
Se hundirán los fuertes que cubrió la tumba ; 
Mientras que luchemos cual fieles discípulos, 

Invariablemente, 
Con sus ideales y sus esperanzas y sus optimismos .... 



JCSE A. LANAUZE ROLON 



33 



LUCHAR, SOÑAR, VIVIR. 

En todo pecho joven se esconde un nuevo mundo, 
Edén de los tesoros que exorna Juventud; 
Un mundo deleitoso, tan bello y tan fecundo, 
Que en él hasta las penas se encienden y son luz. 

Mas, ¡cuántos hay, oh cielo, que cruzan este mundo 
Cual ánimas en penas a cuestas con su cruz! 
;Ay, cuántos desgraciados con paso vagabundo 
Se alejan de tus lindes, oh grata Juventud! 

¡Qué lástima, qué láscima, si ignoran, pobrecitos, 
Que duermen en sus pechos los goces infinitos, 
Laurel de los que luchan y sueñan a la par - . . . 

Si sienten las espinas no miran que son flores, 
Si saben que hay dolores no saben que hay amores, 
Que junto al desengaño se eleva el ideal. . . . 



34 



MOMENTOS 



rS 



LA ESCUELA RURAL 



¡ Venid, subid conmigo por la distante sierra! 
Arriba en la montaña, odiando Ja ciudad, 
Un hombre rudo y bueno que en el ayer se aferra, 
Conserva en lo más alto de mi bendita tierra 
En pleno Siglo XX, un siglo medioeval .... 

Todo es dulce aquí en la sierra, 
Toda flor una sonrisa, 
Toda suspiros la brisa, 

Y toda amores la tierra; 
Todo es bello, todo encierra 
Hechizo primaveral; 

Mas. . . . ¡silencio!. . . el medioeval 
Tipo que aquí se oculta, 
Nuestro siglo audaz insulta 
Con aire tradicional .... 

Su voz oíd que baja con vago dulce acento, 
Que sube cual plegaria de férvido lamento, 

Escuchad, escuchad, 

Lo que dicele al viento: 

"Yo sigo el surco mesmo 
Que tú, difunto padre, 
Tu gesto en el labrar 

Y tus andares memos; 
Nosotros siempre sernos 
Cual fuites siempre tú; 
Por esa blanca lus 

De aquí jamás nos vamos, 

Así te lo juramos 

Besando el deo en crus' ' . . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLOÑ 



35 



No dejéis de escuchar; desde el picacho austero 
Donde plegó sus alas el cántico ligero 
Que es mística paloma del rudo montañés, 
Oíd cómo responde cual eco del primero, 
Un canto que es su vida mostrándose al revés: 
Oíd su compañero: 

"Trabajando sin cesar, 
Sudando de seis a seis, 
Yo gano de buena ley 
Esta vida que me gano; 
Le toca gran parte al amo 
Que se fué pa la ciudá, 
De poco que Dios me da 
En lo mucho que trabajo : 
¡Jágase arriba y abajo 
Su suprema voluntá ! ' ' . . . . 

¿No halláis el viejo acento de atroz oscurantismo, 
De tristes sumisiones, de rancio misticismo, 
Parásitos del alma del siervo medioeval? 
¿No veis en ese amo que vase a las ciudades, 
Con diezmos, privilegios y extensas potestades, 
El vástago moderno del gran señor feudal! . . . 
¡Leed en sus miserias, ahondad en sus cantares 
De tonos jeroglíficos, sentidos y vulgares, 

Y encontraréis el alma de un siglo muerto ya!. . . 
Siglo de tiranuelos gozando en la eminencia, 

Y abajo sólo esclavos sin luz y sin conciencia, 

Con sólo una esperanza. ... ¡la muerte, el más allál 

Al ver en lo más alto de mi bendita tierra, 
En pleno Siglo XX tal siglo medioeval, 
Dió un ¡Jiurra- 1 de conquista mi espíritu en la sierra : 
¡Loor a nuestro Siglo, el Siglo de la guerra, 
De guerra a la Ignorancia estólida y fatal; 
Sus huestes generosas escalarán la sierra, 

Y con la fuerza y vida que nuestra Escuela encierra, 
Tal Siglo muchos siglos muy pronto avanzará! 



MOMENTOS 



DIABLO MUNDO 

Ansioso de orientar mi pensamiento, 
Me cerní sobre aqueste diablo mundo : 
¡Sólo miserias y dolor profundo, 

Y el eco quejumbroso de un lamento! .... 

A lo alto no ascendió ni el dulce acento 
De un cantar delicioso y errabundo, 

Y el salmo noble del obrar fecundo 
Llegó hasta mí ronquísimo y violento .... 

Vi laceria a los pies de la opulencia. 
Vi al trabajo rendido e indigente, 
Vi mercados de amor, justicia y ciencia; 

Y doquiera miré, vi pobre gente, 
Con ansia y rencorosa displicencia, 
Ciegamente luchando, .... ¡ciegamente! .... 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



37 



ALMA ADENTRO 



Ansiosa de orientarse el alma mía 
En este mundo, pandemonio fiero, 
Pidió a la Historia su consejo austero, 
Y un astro fijo a la Filosofía .... 

¿La Historia? .... crímenes, hipocresía, 
Siempre aherrojando el Verbo justiciero! . . 
¿Filósofos?. . . .del último al primero, 
Todos dudaban de su propia guía 

Pedí fe al Cielo, más su Esfinge muda 
Parecióme decir — "¡Gusano, duda!" 

Y al volver a mirar el diablo mundo 
Con su ceguera y su rencor inmundo, 

Hallé mi Dios y mi Filosofía 
¡En mi conciencia y mi melancolía. 



MOMENTOS 



NUPCIAL. 

LA PALMA, EL MANGÓ Y EL JAZMIN. 

(Para el Día del Arbol.) 

La Palma. — ¡Soy la palma, soy la reina 
De las tierras de Colón; 
Soy una esbelta morena 
Que jamás sufrió la pena 
De perder un corazón'. 

Junto al mar, que tanto quiero, 
Con su eterna sinfonía, 
Soy bondad, soy armonía, 

Y es mi racimo un copero 
De dulcísima ambrosía. 

También subo a la montaña 
De mi tierra borinqueña; 
Allá forma la cabaña 
Do la miseria se ensaña 

Y al campesino domeña. 

Allá arriba en las alturas 
Del cafeto y la emajagua, 
Ante tantas desventuras, 
Da mi cuerpo tablas duras 

Y mi llanto da la yagua .... 

i Soy feliz! ¡mi vida es noble! 
¡Soy or^ullosa! ¡soy bella! 
¡Mi copa doquier descuella 
Más linda que la del roble 
Porque la forma una estrella .! 



JOSE A. LAXAUZE ROLON 



39 



Estrella, ¡sí!; porque el cielo, 
Al verme de gracias llena, 
Premió mi amoroso celo 

Y un astro bajó a este suelo 
A consagrarme la reina .... 

El Mangó : — Reina sois, señora mía, 

Por belleza, bien y amor; 
Si alguien aquí desconfía, 
¡Muera el cobarde y traidor! 

Reina bella, incomparable, 
Consagrada por los cielos, 
Permite, Reina, que hable 
De mis ardientes anhelos 

Y mis tristes desconsuelos. 

La Palma: — ¿Sufres?.. . di, di tu desgracia, 
Tienes mi favor y gracia .... 

El Mangó: — Eres, reina, generosa 

Cual las hijas de esta tierra, 
Que todo lo dulce encierra. . . . 
Noble Reina generosa, 
He vencido en lid honrosa 
Los árboles de la sierra. 

Y llano, y playa arenosa .... 
Ni tan solo uno quedó 

Que luchar aquí pudiera 
(¡Ni tampoco se atreviera!) 
Contra el frondoso Mangó. . . . 

Mangó se llama, Señora, 
Este subdito que dice 
Que es feliz y es infelice 

Tan solo porque os adora 

Ya por fin sonó la hora 
De contaros yo mis penas; 
No las cuentan las arenas 
En su incontable extensión. . . . 
Si el no ser rey me condena, 



MOMENTOS 



Hoy vais a tener la pena 
¡ De matar un corazón ! . . . 

La Palma: — ¡Bienvenido quien no pierde 

Ni en ser audaz ni en ser verde'. 
Ya que has vencido a los otros 
Con valor y nobles leyes, 
Casémonos, y nosotros 
Ambos seremos los reyes .... 

El Jazmín : — ¡ Yo ! ¡ yo ! ¡ y o ! 

Yo soy el Jazmín 

Muy blanco, oloroso y bonito; 

El favorito 

Que allá en el jardín 

Eligió un trovador. 

¡Aquí está la flor 
Del poeta ; 
Cual una saeta 
Alcanza la meta 

Y bendice la unión! 

La Palma: — El cielo me consagró 

Por amor, bondad, belleza. 

Y a tí mi mano doy yo 
Por valor y gentileza, 

El Mangó: — ¡Dulce Palma! 

La Palma: — ¡Fiel Mangó! 

El Jazmín: — ¡Oh bellísima palma! 

¡Oh frondoso mangó! 
¡ Subid por los campos, 
Juntitos los dos! 



JOSE A. LAXAUZE ROLON 



4i 



¿AMIGOS? 

Para mi buen amigo Domingo Rivera. 

¿Amigos ? sí, hay amigos. 

¡Amigos! siempre habrá 

Ahí van los espíritus rebeldes, 

Tenaces, persiguiendo lo ideal; 

Los que viven soñando, 

Los que en silencio van, 

Sedientos de idealismos 

Por las arideces de la realidad 

¡Miradlos'- el Silencio 

Se empeña en ocultar 
Su gesto generoso de nobleza, 
Cual oculta la rosa del rosal 
A la pura violeta, 

Que, mientras más escondida, huele más- 

El humilde Silencio 
Cubre siempre la flor de la amistad; 
Si esa flor se marchita 

Como ensueño fugaz 

Marchita y todo tiene 
Perfume de Ideal 

¿Amigos? sí, hay amigos: 

Y amigos siempre habrá'- 

¡Lo dice el corazón y lo proclama 

Sediento de Ideal.....'. 



4 2 



MOMENTOS 



MIS RIQUEZAS 



Yo vi un sabio, canosísimo filósofo 

Bajar por una cuesta, 
Una cuesta que buscaba, escabrosísima, 

El centro de la tierra. 

No se curaba el viejísimo filósofo, 
De la empinada cuesta, 

Y logró conmover en lo más íntimo 

Mi alma de poeta. 

Sin poder resistir más, desde la altísima, 

Vetusta fortaleza 
Donde el hombre sufre el peso de sus ídolos 

De orgullos y vilezas, 

Y cual gemido que del pecho escápase, 

Le pregunté al asceta — 
¿No vais, mi viejo, por senda escarpadísima. 
Cansado y sin estrella? 

¿No dudáis vos de alcanzar un feliz término 

Al final de esa cuesta? 
¿ No sentís, ay, cómo sangran vuestro físico 

Agudísimas piedras ? 

Un instante siguió, pero al fin destúvosc 

Vi en su faz de profeta 
Una sonrisa de aquél de las parábolas, 

Dulcísima, evangélica 

No me extraña" — me dijo con su voz ternísima, — 

Niño, que no comprendas, 
Lo del sabio, canosísimo filósofo 

Que bajó por la cuesta 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



43 



Oh'- vida, oh misterio, indescifrable incógnita! .. 

Nunca probar quieras 
Este afán loco que lanza los espíritus 

Detrás de esa quimera 

Vive, vive tranquilo esta Vida, gózala 
Sin un porqué siquiera 

Pero dicha y amor eternamente plácidos 
No existe a flor de tierra 

Hondo, muy hondo, del alma en lo más íntimo 

Se esconde una riqueza; 
Sin pensar, sin sufrir, cual minero explótala, 

Que es una mina eterna — 

Así habló aquel canosísimo filósofo; 

Y prosiguió la cuesta 

Desde entonces explotando voy con ánimo 

De mi alma las riquezas 



44 



MOMENTOS 



DUDA Y FE 

Eterna duda lleva la Ciencia en sus entrañas, 
Y el pensamiento humano en su vario ministerio, 
Después de innumerables, titánicas hazañas, 
Sólo halla incertidumbre, las sombras del misterio 

¡Contrastes de la Vida y arcanos de la Muerte, 
Armónico conjunto y voz de la Creación, 
Postrada ante vosotros la Duda se convierte 
En Fe inefable y pura de inmensa admiración '• 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



EL RAYO 

Enhiesta palma su real cabeza 
Alzaba vanidosa en la espesura; 
Los vientos respetaban su figura 
Como el hombre, al poder y la riqueza. 

Era fatal su sombra en la maleza; 
De las plantas la vida y la verdura 

Trocaba en muerte, escombros y basura 

¡Que tanto mal, bien puede la grandeza! 

Mas, lanzado del cielo que lo crea 
Un rayo aniquilóla en su malicia.... 
Así castiga al que poder desea, 

E impenitente en la maldad se envicia, 
Desprendido del cielo de la idea, 
El rayo vengador de la justicia 



4 6 



MOMENTOS 



CANTO DE AMOR 

Coitio el bardo medioeval, 
Que el Infierno visitara con ingenio sin igual, 
También tengo mi Beatriz; 

Mi trigueña, 
Angel puro de mi tierra borinqueña, 
Es la musa que me inspira por la senda del vivir. 

¡Oh indecibles perfecciones'. 
Con sus formas hechiceras y su faz dulce y ruiseña, 
Es la imágen de mis bellas, intocables ilusiones, 
Mi trigueña. 

Son sus prendas 
Como ofrendas 
De los ñiños y las aves y las flores, 
Pura esencia de sus vidas y sus místicos amores 
Con que exornan su belleza, su belleza virginal: 
Su castidad dio la violeta del jardín; 
Su sencillez encantadora dió el jazmín; 

A la luz crepuscular, 
Su tierno arrullo la paloma del confín; 
Y los niños su alegría, suave nota celestial.. 

Mi trigueña tan querida 
Es la esencia de mi esencia y es la vida de mi vida; 
Es grandeza en mi ensueños, en mis ambiciones gloria, 
Mi valor en el combate y el laurel en mi victoria.. 

¡Solo por ella batallo, 
Sólo por ella ante el dolor no callo'. 

¡Mi esperanza y mi fe toda es hallar a mi trigueña! 
De sus formas hechiceras y su faz dulce y risueña 
Llevo fiel, eterna imagen, amuleto de mi amor; 
¡Si el dolor en arrancármelo se empeña. 
Tendrá también que arrancarme el corazón! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



47 



ANTE EL CEMENTERIO DE COAMO 

(A la memoria de mi tío) 

Los flamboyanes tristes se elevaban 
Sin hojas y sin flores, parecía 

Que juntos deseaban 
Sentir conmigo la tristeza mía. 

Con el alma abismada en el deseo 
De olvidar las miserias de este mundo, 

Ya mi habitual paseo 
Seguía enajenado y errabundo...... 

Iba así melancólico y silente, 
Sin dirección, con pasos inseguros, 

Y al levantar la frente 
Vi la figura de sus negros muros. 

¡Oh inefable impresión jamás sentida 

La que dejara en mí la piedra inerte! 

¡Es que tiembla la Vida 
Ante el solemne alcázar de la Muerte!, 

¡Ay, cuántos pensamientos cual las olas 
Que del mar cuenta el dilatado imperio, 

Al contemplarte a solas 
En mi despiertas siempre, oh cementerio! 

A tu vista, mi libre fantasía 
Innumerables cuadros me presenta, 

De injusta hipocresía 
Que con el vicio y la maldad aumenta. 

Odio y horror el hombre al hombre inspira, 
Es hoy justicia el golpe del más fuerte 

Y la humildad es ira 

Que su impotencia en antifaz convierte. 



4* 



MOMENTOS 



Por mísera ambición de los mortales, 
Pobre de aquél que en su luchar sucumba; 

Los hombres son iguales 
¡Sólo bajo las piedras de la tumba! 

¡Oh Campo Santo para mí el más santo; 
Aquí de corazones afligidos 

Regó tu tierra el llanto 
Por muchos seres para mí queridos. . . . 

¡Paz, infinita paz! ¡no oigáis mis quejas, 

Queridos seres que veló el misterio, 

Dejando cruces viejas 
Como estela en el santo cementerio! . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



49 



LA VIDA ES SUEÑO 

No dudes temerosa, no dudes de mi acento, 
Acércate, bien mío, gocemos sin temor; 
Iluso quien se abstiene en tímido aislamiento, 
La vida siendo un sueño, que dijo Calderón 

Gocemos, sí, gocemos con férvido ardimiento, 
La realidad no existe; pues todo es ilusión 

Y ya que todo es sueño, durmamos sin tormento, 
En lecho sin espinas de pena ni dolor! 

Libemos los placeres cual gotas de ambrosías 
Que exciten en el alma felices alegrías 

Y aviven fulgurante la llama del amor 

Y cuando ya rendidos, el fin, ¡ay!, se aproxime, 
La muerte saludando con un himno sublime, 
¡Cantemos como el cisne la fúnebre canción! 



MOMENTOS 



YO NO ERA YO 

(Dedicado a mi querido amigo M. Sáez Garriga) 

Fué una noche de insomnio. La fatiga de una noche sin 
sueño y la lejana excursión que había hecho por el ancho y 
viejo mundo de mis ilusiones y recuerdos, acabaron por rendir- 
me cuerpo y alma. Quedé en un estado de postración indefini- 
ble; y sentía que bajaba por la penumbra del sopor, como aquel 
que se desliza blandamente por la suave ondulación de una 
colina 

Bajaba, bajaba, sin cesar por una región desconocida de 
sombras y silencio. Bajaba, bajaba, y me sentía como un ca- 
dáver llevado por una corriente tranquila y silenciosa, pero ex- 
tensa, extensa y profunda como el mar de ansiedades en que se 
agita el rebelde pensamiento. Obscuridad y silencio eran mis 
únicos compañeros en aquel viaje por el mundo misterioso del 
sopor. 

De pronto un resplandor rápido y brillantísimo de relámpago 
hirió mis ojos, y, por un tiempo indefinido, su luz intermitente si- 
guió hiriendo con latigazos luminosos la pesada obscuridad de 
aquel mundo desconocido. ¡Oh espectáculo inefable el que con- 
templaron mis ojos'- ¡Oh escenas de muerte y de victoria, alum- 
bradas por sablazos de luz y ocultadas por instantes de sombras! 

En aquel espacio donde nunca era noche y nunca era día y 
donde, sin embargo, era luz y era sombra, vi ángeles con alas lu- 
minosas, y ángeles también con alas negras. 

Eran tantos, tantos, que al agitar sus alas los primeros, lan- 
zaban por la honda lejanía vivísimos resplandores de relámpago. 
Tantos y tantos, que al surcar el abismo los segundos, producían 
la noche con el luto de sus alas. 

Y aquellos ángeles de las sombras y la luz, aquellos seres de 
aquel mundo misterioso, batallaban furiosamente en una lucha 
constante, encarnizada, implacable; pero sorda, sublimemente 
sorda. Todo en ellos era mudo. El lenguaje no alcanzaría a 



jOSE A, LANAUZÉ RÓLON 



51 



describir aquel combate tan terrible, tan feroz, y aún así tan 
silencioso; se diría que batallaban por una supremacía imposible 
1 as sombras y la luz. 

¡Oh lucha única I No había allí más arma que el choque 
cuerpo con cuerpo, alas oscuras contra alas luminosas; y en el 
choque el sacrificio, la muerte, el fin de las alas que chocaban, 
fuesen negras como la noche o diáfanas como la luz. Los ánge- 
les negros al morir se transformaban como en densas sombras, y 
los blancos dejaban al caer, algo así como el brillo de una llama. 
¡Ay!, aquella hecatombe incesante me llenaba de espanto y ho- 
rror profundísimo. 

Los ángeles seguían luchando siempre, cual impulsados por 
insana furia pero, ¿qué mano, qué poder, qué matriz increa- 
da los creaba? ¿ por qué no había exterminio, un fin lógico, en 
aquella guerra donde la muerte se alzaba con ominoso poder? 

Esto pensé cuando, ¡oh sorpresa mayor aún! ¿dónde estaba 
yo que yo mismo no me hallaba, no me veía, no me palpaba? 
Yo no estaba como siempre había estado. Allí, yo no era yo 

Tan grande, tan desconsoladora fué la impresión, que de 

un salto tremendo caí de la cama al piso duro y frío.... en aquella 
terrible pesadilla había bajado a las recónditas, ignotas profun- 
didades de mi alma, y vi angeles de alas luminosas y ángeles de 
alas negras batallando en una lucha eterna 



MOMENTOS 



¿LOCO? 

"En esta vida fatal 
Es un martirio sentir 
Y otro martirio pensar" 

(Carlos Peñarama) 

Para mi amiguita y com- 
pañera Miñín, como un re- 
cuerdo de Hostos. . 

¡ ¡ Loco ! ! — me dices riendo, 
Mis confidencias burlando; 
Ignoras que voy viviendo 
El mundo que voy soñando. 

Que en este mundo maldito 
De miserias y de horrores, 
Lanzo por TODOS el grito 
De los inmensos dolores; 

Que anhelo un mundo mejor 
En éste de iniquidad, 
Donde campee el Amor 
Con dulce Fraternidad; 

Do no vaya la Injusticia 
Los corazones a herir, 
Inspirando con sevicia 
La Gran PENA de vivir. 

Do el gran monstruo de la guerra 
Tan sanguinario y voraz, 
Muera, dejando a la tierra 
La fortuna de la Paz; 

Do jamás se oiga el quejido 
Con que el mísero impotente, 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



53 



Implora — PAN PAN ! , — herido 

Por el pasado inclemente 

También ignoras que el alma 
Rebelde a su cautiverio. 
En los momentos de calma 
Va a bañarse en el MISTERIO; 

Que ante la Esfinge impasible 
De la incógnita infinita, 
Con su piedad indecible 
Se postró mi fe marchita; 

Que siento dentro de mí 
El dolor de los dolores, 
Y, encendido cual rubí. 
El amor de los amores; 

Que si un martirio es sentir 

Y otro martirio es pensar, 
Yo nací para sufrir, 

Y en mí sufrir es gozar 

Ya tú ves por qué sonrío 

Cuando me tildas de loco 

¿Pesares y desvarío? 

¡Yo mismo que los provoco- 



54 



MOMENTOS 



GENESIS 

¡Sea- — dijo el Gran Autor; 

Y vió surgir a su acento, 
Del universo el portento 
Con todo su resplandor; 
Pero en su infinito amor 

Y suprema omnipotencia, 
Dejar su gracia y esencia 
En el mundo deseo, 

Y por éso al hombre dio 
Libertad, razón, conciencia. 



JOSE A. LANAUZE ROLüX 



55 



TRISTE REALIDAD 

Si pudiera edad temprana 
Penetrar en lo futuro 
Salvando el eterno muro 
Del incógnito mañana; 
Como mariposa ufana 
Que salta de flor en flor, 
En sus delirios de amor 
El desdichado vería 
Que es su loca fantasía 
La génesis del dolor. 

Mientras se vive de amores 

Y de ideales risueños. 

Sin turbar nuestros ensueños 
Los mundanales rigores, 
Todo nos brinda primores: 
Mas, del mundo el egoísmo 
Se convierte en fatalismo. 

Y al fin profana con saña. 
Los castillos en España 

Que van rodando al abismo 

Todo nace y se transforma, 
Con los años todo muere, 
El tiempo todo lo hiere 
En la esencia y^en la forma; 

Y el mundo lleva por norma 
Premiar siempre al soñador 
Con sublimado rigor 

i Sus ilusiones y encantos 
Trueca en tristes desencantos 
Trueca en fuentes de dolor' 



MOMENTOS 



LA RAMERA 



¡Cese, mundo falaz, cese un momento 

Tu hipócrita ardimento, 
En condenar con bárbaro egoísmo, 
Las víctimas del vicio y la ignorancia- 

¡Maldigo tu arrogancia 

Tu misma mano las lanzó al abismo'- 

Ante el juez inflexible y justiciero 

Que denunció el primero, 
Ha veinte siglos, do la farsa medra, 
Tu confesaste tu culpable alcance 

Cuando te dijo — Lance, 
El que esté exento la primera piedra— 

Dióle Dios al mortal libre albedrío 

Para correr con brío, 
Tras fines nobles o tras fines vanos; 
Mas, si pierde del bien la estrecha senda, 

Jamás, jamás la ofenda 
El desprecio feral de sus hermanos. 

Si ves tu semejante que perdido 
Y en el pantano hundido, 

Vive embriagado por vicioso espasmo 

No ofendas, ¡ay!, la más alta justicia 
Hiriendo con sevicia, 

Su mal con tu diatriba y tu sarcasmo 

Piensa que es una víctima inmolada 

Por la fuerza ignorada 
De causas mil y mil que se levantan 
En la penumbra de su medio-ambiente, 

O débil combatiente, 
Que los rigores de la lucha espantan 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



57 



Mas, si ves infeliz en tu camino, 

Al golpe de su sino, 
Vagar una mujer envilecida, 
Llevando el triste sello de ramera, 

Y yendo por doquiera 
Hundiendo en el placer su pobre vida; 

Si la ves ir radiante de alegría 

Y en delirante orgía, 

Las copas escanciar de todo encanto] 

Y pasados los locos embelesos, 

Por do corrieron besos, 
Ves lágrimas correr de acerbo llanto; 

No pienses que es la víctima inmolada 

Por la fuerza ignorada 
De causas mil y mil que se levantan 
En la penumbra de su medio ambiente, 

Ni débil combatiente 
Que los rigores de la lucha espantan 

Es mucho más, es la gentil ramera 

Mártir que está doquiera, 
Dando con su dolor cruentos placeres 
A esta insaciable sociedad estulta 

Que su gangrena oculta 
Con la más infeliz de las mujeres. 

¡Lejos, muy lejos de un amante padre, 
El calor de una madre 

Y las dulces caricias de los hijos, 
Sin hogar, sin amigos, sólo alcanza, 

Perdida la esperanza, 
Tener los ojos en su afrenta fijos! 

¡Pobre mujer! no aumentes ni acibares 

La hiél de sus pesares 
Que destila el dolor oculto y recio; 
¡Ay!, la más infeliz de las mujeres 

Merece de los seres, 
La caridad del alma y no el desprecio.,.,, .,, 



MOMENTOS 



OJOS NEGROS 

Ojos negros, negros, negros 
Como noches de dolor, 
Vuestro brillo me alucina, 

Me fascina 
Y me ciega como un sol ... . 

Ojos profundos, profundos, 
Cual dos abismos sin fin, 
Aunque me mostréis tranquilas 
Enigmáticas pupilas, 
Siempre que en ellas me asomo. . . . 
¡Ay de mí ... ! 

Ojos ardientes, ardientes 
Como llamas en furor, 
Nunca dejéis de mirarme. . . . 
Si me cegáis como un sol 
Para hundirme en dos abismos, 
¿No debéis también quemarme, 
Ojos ardientes, ardientes, 
En las llamas del Amor. . ? 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



59 



EL JURAMENTO 

Poema de la Clase 1914, 
Departamento Normal de la 
Universidad de Puerto Rico. 

¡ Venid !, hacedme coro, queridos compañeros, 
En esta hora solemne del viaje de la vida; 
Mañana el nido empuje de los combates fieros, 
El ay que lance el alma por la ilusión perdida 

Y la fatal ausencia que sigue a los viajeros 
Nos llevarán muy lejos del punto de partida, 

Y nunca como hermanos jamás juntos cantemos... 
¡Quizás, ay, nunca más a vernos volveremos!.... 

Son los instantes últimos: cantemos los adioses 
A todo un viejo mundo de dulces alegrías; 
Ya rápidos pasaron los postrimeros goces, 
El chiste y la sorpresa de ingenuas fantasías,... 
El sueño, el plan, el triunfo... pasaron ¡cuán veloces!.. 
Dejando mil benditos recuerdos de esos días, 
Que vida y luz robaron al bello sol naciente 

Y un caro adiós arrancan al pecho tristemente. 

¡Adiós, hermosos días, mi vida de estudiante. 
Adiós, adiós, adiós y para siempre adiós! 
No volvereis vosotros con séquito brillante 
Ni volverá mi espíritu en realidad a vos; 
Que nunca más subieron al punto culminante 
Las piedras que rodaron del hondo abismo en pos; 
Mas, siempre, siempre, siempre, seréis mi gozo interno, 
¡Como un recuerdo grato, como un recuerdo eterno! 

Y junto a esos recuerdos que en nuestros corazones 
Aquilatando irán el tiempo y la memoria. 
IJevad, mis camaradas, mis tristes, dulces sones 



MOMENTOS 



Que cantan este epílogo de nuestra grata historia... 



También el clarín épico que inspira las legiones, 
Sus notas de combate, sus notas de victoria, 
Quiere lanzar al aire con vibración extraña, 
Sintiendo que ya empieza la vida de campaña: 

En un recodo estamos que enlaza la eminencia. 
A todas direcciones extenso campo abierto: 
Mirad como se empujan con bélica impaciencia 
Los hombres y los pueblos en loco desconcierto, . . 
Las almas torturadas por sorda competencia, 
Sin pan y sin abrigo los brazos del experto, 

Y aquí, y allá, y doquiera se extiende el panorama, 

¡Un mundo que se yergue y un siglo que se inflama'... 

Oíd por todas partes la ronca voz del trueno 
Llevando en sus melenas la atronadora grita 
De un coro de mendigos hundiéndose en el cieno, 
De una legión de parias que la cadena incita, 
De ricos miserables, sin Dios, sin ley, sin freno, 
De instituciones muertas que un golpe precipita, 

Y aquí, y allá, y doquiera posó el hombre su planta, 
¡Gomo un rebelde grito, como un grito que espanta ! . . . . 

Ya veis, ya oís, hermanos, Minerva nos espera: 
El mundo es campo abierto de lucha temeraria, 

Y en vano sueñe el alma con dicha placentera 
Gozando las dulzuras de vida sedentaria; 

¡Es vano, vano empeño, buscar esa quimera 

Do lucha el fuerte, el débil, el noble, el ruin, el paria . . . 

Y todo aquél que muestre de inercia innoble alarde 
Es hijo del pasado. . . o inútil ... o cobarde. . !. . 

Entremos a la arena los nuevos combatientes 
Con gestos y paso firme de invictos gladiadores, 
Inspire nuestros pechos la fe de los creyentes, 
Que salva las montañas con vuelo de condores; 
La fuerza prometeana corone nuestras frentes, 
Que es voluntad y es don de los conquistadores: 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



6 1 



Y todas nuestras vidas proclamen la existencia 
De puros ideales vibrando en la conciencia ! 

Y aquí, desde la altura do triste despedida 
De tonos melancólicos, los bienes ya pasados 
Arrancan de los pechos que lloran la partida 
Con las sublimes lágrimas que vierten los soldados 
Dejando tras el monte la sombra bendecida; 
¡Lancemos todos juntos, lancemos los cruzados, 
Un ¡"hurra!" de combate, para que lleve el viento, 
En nota apocalíptica, la voz de un juramento ! 

¡Juremos, sí, juremos sobre el recuerdo santo 
Que en nuestros corazones dejó la grata historia! 
(La vida de estudiante con su inefable encanto, 
Su paz, su amor, sus risas, sus lauros y su gloria) 
¡Juremos ser apóstoles de un credo sacrosanto 
Que eternamente brille cual sol en la memoria, 

Y vibre en nuestras ansias y en nuestra luchas vibre: 
B orifiquen será grar.de, B orifiquen será libre! 



bi M OMENTOS 



IDILIO 

¿Recuerdas? un sol que se moría 

Detrás de un altísimo peñón; 

Y un viaje de súbito pensado. 

Un viaje, un capricho, una ilusión 

¿"Recuerdas? bajaban paso apaso 

El negro rozando el alazán; 
Gustaban en tanto los viajeros 
La dulce y excitante soledad 

¿Recuerdas?. ..... del pecho de él y de ella 

Un mismo suspiro se escapó . 

Los brutos paráronse y oyeron, 

¡Siguiendo al suspiro, unos besos de amor!. . . , 



JÓSE A. LANAUZE ROLON 



EL RELOJ 

En la obscura media noche 
Cuando las penas me acosan, 
Cada tic-tac misterioso 
En un gnomo se transforma. 

Un tic-tac a otro tic-tac 
Sigue en fatídica ronda,. 
Picando el hilo invisible 
Que van tejiendo las horas. . . 

Y contemplo las fantasmas 
Que en su danza, como sombras, 
Ya con gritos, ya con gestos, 
Cortan, cortan, siempre cortan .... 

En el lecho me incorporo 
Con el vértigo en la boca, 

Y pregunto a los enanos 
De la fatídica ronda: 

' ' ¡ Decidme por Dios, decidme 
El alcance de las horas, 
El destino de los hombres 

Y el misterio de las cosas!" . . . 

Al oir mi voz se espantan 
Dan un ¡ay! rompen la ronda 

Y cual guardas de un secreto 
Huyen al reloj las sombras . > * » 



MOMENTOS 



IN CRESCENDO 

Vano empejo es mitigar la sed ardiente 
Que atormenta corazones libertarios; 
El espíritu en sus vuelos visionarios, 
Mientras más sube, más ansiedades siente. 

El mortal, que en los albores de la historia 
Fuera un bruto montaráz, semisalvaje, 
Lanza contra el misterio de su gran viaje, 
Curiosos gritos de rebelión notoria. 

Yendo de concepciones en concepciones, 
Imagínase el hombre con ansia viva, 
Ir persiguiendo la Verdad fugitiva 
Con el signo de las interrogaciones. 

Así va, así va, nervioso y agitado; 
Siglos, más siglos, él siempre será el mismo .... 
Siempre ha de buscar, por ley, por fatalismo 
El cómo y el porqué de todo lo creado. 

El espíritu en sus vuelos visionarios 

Mientras más sube, más ansiedades siente 

¡Ay, del cómo y del porqué la sed ardiente 
Va in crescendo en corazones libertarios . . . . ! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



65 



ENCUENTROS 

(Cabizbajo y a la orilla del camino, un escéptico monologando) 
—En vano me pregunto qué es la Vida, 
Dónde su fuente misteriosa empieza; 
Qué soy yo mismo, ráfaga perdida 
En laberintos de híbrida maleza .... 

Un Cínico (que al pasar le oye) 

— ¡Pobre loco. . . ! se figura 
Que es lejano el cementerio, 

Y no ve cuán sin ventura 

Es tomar la Vida en serio . . . (Vase) 

El Escéptico (sin oirle) 
— ... Y esta ansiedad de penetrar la Vida 
En vano es mi delicia y mi tormento . . . 

''Ten fe en Dios" — dicen . . . ;Dios? . . . ¡sólo un momento. . . ! 
Es hipótesis vaga y atrevida . . . 

Un Ministro con Sotana (que escuchaba) 

— ¡Jesús crucificado, 
Jesús dulce y bendito, 
Un diablo condenado. . . 
Maldito, sí, maldito . . . ! 

(Huye murmurando) 

El Escéptico (sin oirle) 
— . . ¡Dios'- . . ¡Dios 1 - . . en vano te he buscado . . . 
En vano te proclama el sentimiento . . . 

Y el atavismo que me dio el pasado . . . 

Y este vacío que en mi vida siento . . . 

Un Ministro sin Sotana y Con Biblia (que se acercaba) 
— Haya paz y concordia, 
Que su misericordia 



56 



MOMENTOS 



Mi Dios a todos da: 
Jesús a todos quiere, 

Y todo el que creyere 
Por El salvo será . . . 

El Escéptico (que sin oirlo le interrumpe) 
■ — Sin palparte jamás en mi conciencia, 
Miro a los otros que la suya ocultan, 

Y comprendo, mirando su existencia, 

Que un Dios -Fantasma sin cesar insultan . . . 

# 

El Ministro Bíblico 
—Esclavo de la mente, 
Elévate a lo eterno; 
Irremisiblemente 
Tú mismo eres tu infierno ... 

(Vase entristecido) 

El Escépvico (mirando al ministro que se aleja) 
— ... Sí ... a veces el dolor y el sentimiento 
Me lanzan a tus pies, oh Dios temido; 
Mas, de súbito surge el pensamiento . . . 
Vuelvo a dudar. . . ¡mis dudas te han vencido . . '• 

Un Pensador Poeta (que viene en opuesta dirección) 
— ¡Despierta buen amigo, despierta buen hermano'. 
¿ Qué busca tu alma enferma perdida entre las sombras ? 

( Se levanta el escéptico como el que sale de una pesadilla ) 

¡Ven, dame un largo abrazo ! . . ¿por qué? ;de qué te asombras? . . 
Yo quiero ser tu amigo, bien sé que eres mi hermano . . . 

Los mitos ya son muertos fantasmas del pasado; 
Ven, por la fe luchemos que alienta y que redime, 
La fe de las banderas que inspiran al soldado . . . 
¡Banderas, la justicia, lo puro, lo sublime! 

(Abrazando al escéptico que sonríe) 

Banderas: ¡La Justicia y la Verdad 1 - 
Dioses: /el Bien y la Felicidad! 



JOSE A. LANAUZE feOLON 



67 



Dogma: ¡Adelante, oh Santa Humanidad! 

{Pasan abrazados y cantando) 

; Banderas? . . . ¡la Justicia y la Verdad! 
I Dioses? ... ¡el Bien y la Felicidad! 
; Dogma? . . . ¡Adelante, oh Santa Humanidad! 



68 



MOMENTOS 



LA ESFINGE DEL CINICO 



Era un camino muy profundo cortado entre -dos precipicios; 
un camino que se alargaba lúgubremente en forma de ataúd, co- 
mo queriendo bajar a las entrañas de la tierra. Por allí caminaba 
un hombre cuya faz desencajada y cuya mirada vidriosa, como 
perdida detrás de un punto que huye en línea recta, decían de un 
alma desencajada y perdida también entre las demás almas. 

Iba el hombre con pasos errabundos por la profunda senda en 
forma de ataúd, caminaba sin volver la cara atrás, sin curarse de 
nada, con la vista fija, el rostro pálido y descompuesto... caminaba, 
caminaba.. cuando de pronto tropezó con una mole de granito que 
le cerraba el paso, cual una puerta infranqueable al extremo del ca- 
mino aquel cuya ignota y profundísima extensión jamás habían me- 
dido los pasos errabundos de los hombres. Alzó la vista, y vio con 
asombro que sobre el altísimo pedestal de aquella mole de grani- 
to se elevaba una esfinge en cuyo rostro monumental, ciclópeo, 
palpitaba la Vida como en un trasunto misterioso de la humani- 
dad que lucha; pero, en cuyos ojos formados de la misma piedra 
del profundo camino de ataúd, sólo había muerte, oscuridad, 
atracciones de abismo 

Tembló sin saber por qué el hombre ante la esfinge misteriosa 

que se alzaba en su camino como una fatalidad invencible ¡Oh 

aquellos ojos de arcilla que no veían, estaban condenados a eterna- 
mente ciegos!.... ¡ Oh aquel contraste trágico de unas mejillas que 
sonreían vida junto a aquellas pupilas borrosas donde jamás se 
copiaba la luz de una sola imágen! 

Estaba nuestro hombre en extática contemplación ante la vi- 
va imagen, cuando un ruido ensordecedor, como la grita formida- 
ble de todos los siglos y todas las generaciones, se escapó de su boca 
gigantesca. Se estremeció de espanto... aquel grito era la voz prepo- 
tente de la Humanidad llorando todas sus desgracias, expiando to- 
dos sus crímenes, recordando todas sus derrotas, repitiendo todos 
sus triunfos, interrogando todas sus dudas milenarias 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



69 



Y escuchaba aquel pobre mortal casi anonadado, el eco de 

aquella voz rotundamente formidable, cuando ¡Oh espectáculo 

indecible!.... los dos oíos de piedra se hundieron con la solemnidad 
impenetrable del misterio, y por las inmensas concavidades de sus 
órbitas se precipitaba con fruición el Alma agitada y vehemente 
de las muchedumbres, a la cabeza de toda la Humanidad doliente, 
mientras la esfinge sonreía con su sonrisa eterna,... 

Quiso nuestro héroe apostrofar la misteriosa esfinge que por 
sus ojos fatalmente se tragaba a toda Humanidad que lucha y an- 
hela y sueña; pero la voz se le anudó en la garganta .... no pudo 
resistir más, cayó como muerto ante la mok de granito., y ... se 
encontró sano y savo al despertar en confortable lecho, recordando 
este sueño fantástico que provocaba en sus labios una sonrisa de es- 
céptico empedernido, y esta frase consoladora:- " Todos estos en- 
redos salen del estómago, mala digestión; un purgante a tiempo, y 
se acabó la Esfinge " 



MOMENTOS 



VUELOS SIN RUMBO 

Esta es la hora triste. La tarde moribunda, 
La de encantadas sombras suaves y hondos duelos, 
Viene sutilmente pulsando mis anhelos 

Y con ensueños y añoranzas me circunda. 

Me va infiltrando la tristeza más profunda, 
Y, . . .ya me lanza en los espacios por los cielos. . . . 
¡Subir, alto, muy alto!. . . ya en mis errantes vuelos 
Contemplo el crepúsculo cómo la tierra inunda. . . . 

¡Subir, subir siempre!. . . subir sobre una nube 
Que me lleva al querido jardín donde tuve 
La historia de besos en delicias fecunda .... 

¡ Subir, subir tanto!. . . ya no se qué me lleva, 

Y oigo, ¡ ay !, las plegarias que por mí siempre eleva. 
Mi madre adorada en la tarde moribunda 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



UNA NOCHE 

Fué una noche cuando solos tú y yo juntos nos hallamos, 
Una noche de alma estrella y de brisas perfumadas, 
Una noche que ánsias locas irradiaron tus miradas, 
Noche aquella de ternuras y delicias y reclamos. 

Esta noche, cuando tristes tú y yo así nos separamos, 
Entre enjambres de personas, bajo un foco de miradas, 
Ay, recuerdo aquella noche de las brisas perfumadas 
Noche aquella de ternuras y delicias y reclamos. 

Y esta noche se perfuma e ilumina con aquella — 
¡ Qué el perfume de sus brisas y la luz de su alma estrella 
Son tesoros infinitos que conserva e 1 corazón! 

¡Oh la noche cuando solos tú y yo juntos nos hallamos 
Dulce noche de ternuras y delicias y reclamos, 
Su recuerdo es mi consuelo en mis noches de pasión! 



72 



MOMENTOS 



A UN FLAMBOYAN 

Despierta, flamboyán, que llega junio; 

Sacude el infortunio 
De tus ramas sin hojas y sin flores 
Sin pájaros, sin nidos, sin amores!... 

Yo conozco tus íntimas grandezas, 

Yo sé de tus tristezas: 
Yo he sentido tus prácticas de asceta 

Y tus caras visiones de poeta 

¡Cuántas veces vagando por los campos 

A los postreros lampos 
Del padre sol, que allá en el horizonte 
El arco incendia del lejano monte; 

Entre el dulce concierto de las cosas 

Tus ramas misteriosas, 
Ya secas, ya rugosas, ya floridas, 
Siempre cargadas de bellotas idas, 

Me han dicho sus secretos de la Vida, 

De la Desconocida, 
Esencia de las yemas y las flores, 
Los ayes, los anhelos, los dolores! 

Y oyendo entre el concierto de las cosas 

Tus voces misteriosas, 
Te he amado siempre con amor sincero 
¡Eres mi triste y caro compañero! 

¡Amigo!, oye mi voz: ya llega junio; 

Sacude el infortunio 
De tus ramas sin hojas y sin flores, 
Sin pájaros, sin nidos, sin amores. . . . 



JOSE Á. LANAUZE ROLON' 



EL MAS ALLA 

Para mi entusiasta compañero 
amigo Carlos Vázquez Arjona. 

¡ Verdad el más allá . . / i verdad la Vida ! 
¡La duda del viril materialismo 
Al fin cayó, ay, vencida 
Por la intuición del viejo simbolismo! 

La Experiencia, la fatal Experiencia, 
Empujó los temores de la Ciencia 
Al antro de la tumba, 
Para mostrarle con mirar inquieto, 
Ante un mundo falaz que se derrumba, 
La Muerte acribillando un esqueleto; 

Y allí en lo oscuro del macabro ambiente, 

El polvo vegetando eternamente 

"¡Gusanos! — exclamó la Ciencia airada — 
De ahí para allá, no hay nada, 

¡Mentira el más allá, mentira el alma. .! * 

Después, silencio de mentida calma. . 
La sorda negación en rebeldía, 

Y un día y otro día 

La duda y la ansiedad minando el alma. . . . 

Nostalgias infinitas, 
Profundas, muy profundas, 
Cual flores mustias al nacer marchitas, 
Inspiraron las vidas vagabundas 
De un mundo triste que al luchar veía 
Sólo la meta de una tumba fría 

¡Oh tumba, tumba fría! 
La falange caía 

* Verso de Acuña, 



74 



MOMENTOS 



Con un mundo de dudas en la entraña; 
El corazón humano 
Henchido todo de ansiedad extraña, 
Sepultaba sus penas en Jo Arcano. . . . 

Mas, ¡oh dolor!. . . la fatal Experiencia 
Vuelve a empujar la Ciencia 

Al antro de la tumba 

Siente un escalofrío la Conciencia 

Una voz ininteligible zumba 
Como venida de un país remoto, 
Voz de un país secreto 
Velado por lo ignoto, 

Que infunde horror, admiración, respeto. . . . 

Aquilata la Ciencia 
Ese eco de lejanas vibraciones; 
Y, apartando valiente y convencida 
Viejas supersticiones, 
Siente como este grito en la Conciencia: 
¡Verdad el más allá!. . . ¡verdad 1 a Vida. . ' 

¡Pobres almas ahitas 
De la inmensa nostalgia del vivir. . . . 
También en más allá .... sufrir, sufrir, 
La vieja ansiedades infinitas. . . ! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



75 



CONCILIACION 



Enterremos en olvido 
Todo lo gris y lo triste, 
Cuanto anoche me dijiste, 
Cuanto te dije ofendido; 
Que nunca cayó vencido 
El roble por aquilones, 
Ni separar corazones 
Que amor con sus lazos una 
Podrá la adversa fortuna 
¡Por falta de dos perdones! 



76 



MOMENTOS 



EL AMULETO 

Vivir dudando siempre es vivir sin esperanza, 
De muchos la desgracia tristísima y fatal; 
Oscuro maleficio cual virus que se lanza 
Minando cuerpo y alma con arte sin igual . 

También sé de il usiones que se llevó la suerte, 
Cual plácida bonanza que traga el huracán; 
De pérfidas sorpresas de la voluble -suerte 
Y voces mil de engaños que abriendo simas van 

De Judas muy ufanos vendiendo y blasfemando, 
De fuerzas y de orgullo que avanzan sin piedad, 
De pueblos muy soberbios por siempre despreciando 
Las muy amadas diosas Justicia y Libertad 

¡Oh lucha ineludible de vida y de egoísmo, 
Do triunfa y se agiganta el ser sobre el no ser ! 
¡ Vivir es batallar hundido en un abismo ! . . . . 

Mas, ¿quién va a ser vencido? y al fin, ¿quién va a vencer?. . 

Triunfarán siempre Fe, Voluntad y Esperanza: 
Que en este doble abismo do lucha el bien y el mal, 
Se yergue ante el Destino con sólida pujanza 
Quien lleva el amuleto que encierra un Ideal. 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



77 



EL FANTASMA 

(Para mi querido maestro Pepín.) 

Doce quejidos el reloj cercano 
Lanzó a los aires en la noche oscura, 
Y alejar de mi mente la figura 
De un recién muerto procuraba en vano; 

Cuan . . . ¡horror L . . ¿ qué era aquello? . . ¡no era humano ' . , 
¿Qué era aquel cuerpo de la sombra hechura'". . . . 
Súbito frío de letal pavura 
Me heló la sangre con terror insano. . . . 

¿Qué bulto informe ! . . . ¿qué visión maldita ! . . . . 
"Un fantasma" —pensé — "rozando el seto", 
"Hasta mí fuerza su infernal visita". . . . 

Del pecho un ¡ huy ! se me escapó incompleto ... 
"Soy yo", — dijo el fantasma" — voy de cita" .... 
¡ Era mi hermano. ... y le guardé el secreto! 



78 



MOMENTOS 



VIBR ACIONE S 

(Humildemente dedicada al Rev. J. R. Cepero.) 

Vibra todo, 
Todo vibra en el seno de la impar Naturaleza: 
Vibra el átomo impalpable, 
Y cual átomos de un todo imponderable, 
Vibran mundos y más mundos de grandeza 

Que eternamente lucen su fúlgida belleza 

¡Oh los seres del espacio! 
En su vértigo inmutable, 

¡Cuán armónicos se lanzan sus lejanas atracciones 
Con la música divina de infinitas vibraciones ! 

Vibra todo, 
Todo vibra en el seno de la impar Naturaleza: 
Vibra el libre pensamiento 
Agitándose en sonidos que se apoderan del viento; 
Y, con rauda ligereza, 
En el ambiente, 

Así va expresando su secreto sentimiento 

Este siglo de gigantes ansiedades y pasiones, 

Con el bronco desconcierto de inacordes vibraciones. . . 

¡Oh los seres de este siglo y de este mundo! 
En sus pobres corazones 

Se oye como un grito cavernoso.... ¡muy profundo.!.... 
Como el ¡ay! sordo de las desolaciones. . . . 

Y es que el mundo se estremece: 
Una parte desespera, y otra parte ensoberbece; 
Y en raudo torbellino de sus ansias y pasiones, 
¡Todo espanta y ensordece!. . . . 

¡Oh las lúgubres, estridentes vibraciones, 
Que son ayes y crujidos de miserias y dolores! 

¡Oh las crudas vibraciones de las dudas, 



JOSE A. LANAUZE ROLON 79 



Que, cual fatídica epidemia, 

Arrastrando van horrores de suicidio y de blasfemia! 

¡Oh las sordas vibraciones 
Provocadas por abusos milenarios, 

Injusticias y calvarios! 

¡Oh las sordas vibraciones, 
Que surgieron de todos los tormentos, 
Y son gritos de protesta y estampidos y lamentos ' 

¡Oíd los gritos de este Siglo 
En su bronco desconcierto de inacordes vibraciones! 
¡Oíd las voces misteriosas del ambiente!. ... 

¡Siglo veinte! 

No sintió jamás la Historia sus sacudimientos. . . 

¡Siglo de los resurgimientos! 

i Siglo de las revoluciones ' 



8o 



MOMENTOS 



BELLA MENTIRA 

(Para tí ) 

Yo he vivido con paso errabundo, 
Vida fácil que da la riqueza, 

Y más tarde rodé a la pobreza. . . . 
Fué mi vida la de un vagabundo. 

La elegancia y esprit del gran mundo 
Con sus tintes de altiva nobleza; 
Del arroyo la dulce franqueza, 
Donde suda el trabajo fecundo. . . . 

Lo vi todo, también viví en todo, 

Y observé que doquier a su modo, 
Siempre, siempre, te ocultan, Verdad; 

Que doquiera en el mundo se aspira, 
Cual perfume, una bella mentira, 
Sobre el vaho de la realidad. 



JOSE A. LANAUZE ROLON 81 



LAS VACACIONES 

(Para el Quinto Grado de Miss Machín.) 
I 

¿Cual es la causa 
De ese alborozo? 
¿Qué tanto gozo' 
¿Qué oigo venir' 
¡Ah!, es de los niños 
Los corazones 
Que en vacaciones 
Van a salir ! 

II 

Grato recuerdo 
Viene a mi mente 
Que dulcemente 
Me hace llorar; 
Horas felices 
De mi existencia, 
Paz, inocencia, 
Dulce jugar . . . 

III 

¡Pájaros bellos 
Que en primavera 
Por vez primera 
Van a volar; 
Peces que presos 
Su arca rompieran 
Y en mar se vieran 
¡Nadar. . . nadar ! - . . . 



MOMENTOS 



IV 

¡Almas que esperan 
Un paraíso, 
Plácido hechizo 
Del corazón; 
Preces que al Padre 
Omnipotente, 
Piden clemente, 
Su bendición ! . . . 

V 

Esos encantos 
De miel y rosas 
Cual mariposas 
Van a gozar. 
¡Oh dulce dicha, 
En esos años 
No hay desengaños 
Que hagan llorar! 

VI 

¡Las vacaciones, 
Niños queridos, 
Sed bienvenidos, 
Id a gozar! 
i Id, que hallaréis 
En la alegría 
Nueva energía 
Para estudiar! 



JÓSE A. LANAUZE ROLON 



DE LO ALTO 

A mi distinguido amigo 
Rodolfo Ramírez Pabón. 

Desde la altura donde lejos vive 
De esta planicie en que los otros hombres 
Se empujan en tremenda batahola, 
Su vista lanza el pensador poeta, 
Gran hombre- sol que con sus rayos baja 
Hasta el fondo profundo de la vida; 

Y vé y comprende el corazón del pueblo 
En el vivo oleaje de sus luchas, 
Vaivén continuo de encontradas fuerzas. 
¡ Nada resiste su genial mirada . . . ! 

Su potente visión domina el mundo 
De confín en confín; lato horizonte 
Abarca en sí la humanidad entera, 

Y no hay abismo en la conciencia humana 
Incógnito a sus ojos. . . 

El vidente 

Que con sus luces desde el alto espacio, 
Sorprende así los íntimos secretos 
Del arca misteriosa donde oculta 
El mundo la miseria de sus vicios 

Y el tesoro real de sus grandezas; 
Ser inspirado de mirar de fuego, 
Logra en su noble e indecible magia, 
El libro descifrar donde la vida 

Va marcando con curvas caprichosas 
El curso itinerario de los siglos 
Al ímpetu fatal de las ideas . . . 

Desde su altura contemplando el mundo, 
El hombre sol, el pensador poeta, 
Apostrofa con frase estusiamada 



8 4 



MOMENTOS 



A este Siglo ciclópeo del portento: 
¡ Siglo Veinte, precoz, vertiginoso, 
Que tanto sabes pero tanto dudas, 
Que tanto puedes pero tanto sufres, 
Alza tu frente para el triunfo ungida, 

Y tus certeras y fulmíneas armas 
Dirige como rayos de la muerte 

Contra el ogro infernal de la miseria . . . ! 
¿Ves cual monta en sus lomos, millonarios, 

Y atormenta en sus garras, pordioseros, 

Y se cruza terrible en tu camino, 
Sin que minore su nefanda furia 

El hartazgo de presas incontables . . . ? 
¡Ah, esa maldita y asquerosa bestia 
Envenena con lágrimas tu vida 

Y mancha con tragedias tu alta historia ! 

¡Adelante, adelante, Siglo Veinte, 
Contra ese monstruo de horrorosas fauces; 
Que siempre has de batirle palmo a palmo 
Mientras exorne tu blasón la idea. . . 
¡La idea es vida, realidad, impulso, 
Continuo germinar, brote que flora 
En fe y acción, victorias y esperanzas ! 



JOSE A, LANAUZE ROLON 



as 



EL POEMA DE LOS RECUERDOS 

(Para tí ) 

Tin tan, tin-tan. . . .las doce de una noche- buena triste, muy 
triste, inmensamente triste; y en un rincón de la pequeña 
estancia, hundiéndose en sí mismo y en el vientre de una cómoda 
silla, como envuelto en las redes misteriosas de dulce somnolencia, 
un venerable viejecito, solo, muy solo, imnensamente solo con sus 
propios pensamientos. . Toda la bulliciosa familia habíase tras- 
ladado un momento antes, a la tradicional misa del gallo en la 
iglesia cercana. 

Ni un rumor, ni un roce, nada que pudiera romper el silencio y 
la mística quietud de aquel retiro y de aquella hora. 

De pronto — ¡oh profundidades del corazón humano! — se trans- 
forma aquel rostro de arrugas dolorosas y endurecidas canas, co- 
mo al toque mágico de una varilla hechizada; no más huellas, no 
más lágrimas. ... y se yergue el viejecito venerable transformado 
en joven, jovial como un soldado en tiempo de paz, elegante como 
cisne, feliz corno un colegial enamorado. Habló. . . y fué aque- 
llo en el anciano una como transformación de los años con sus 
dolorosas cicatrices. 

No era el mismo que se hundía como un caracol en la mugrienta 
vetustez del cómodo sillón; era otro, sí, muy otro. . . .habló, y ca- 
da frase era el cuerpo vaporoso de un ensueño o ilusión, cada pen- 
samiento era un plan rebosante de promesas en futuro no 
lejano, cada gesto una sonrisa traduciendo la confianza y el or- 
gullo de robusta juventud .... 

Me quedé como pasmado creyendo ser juguete de il usión de mis 
sentidos, y juzgando aquel cambio del anciano venerable, triste, 
y solo, un imposible; cuando oí una voz íntima, muy íntima pro- 
funda, muy profunda que en el fondo impenetrable de mi ser 
di jome así: 

— ¡Oh! no te pasmes, no te admires; ese cambio misterioso en el 
anciano es tan sólo una obra mía. 



MOMENTOS 



¿Tú no sabes quién soy yo. 1 ... . soy el Recuerdo, y hago vivir a 
los vif jos venerables que allá en su juventud me supieron culti- 
var, en una sola hora de silencio y soledad, muchos años de- 
liciosos de pasadas mocedades!" 



Desde entonces he creído que no hay nada en este mundo con 
que pueda compararse el tesoro de un recuerdo, de un recuerdo 
dulce y caro que se guarda en lo más íntimo del alma. . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



87 



POSTALES 



Fotografías de tni alma dedicadas 
a mi querido amigo Abelardo M. Díaz. 

I 

IMAGENES. 

A veces todo me es indiferente, 

Y con la paz de un arroyo dormido, 
Mi vida, por el yermo del olvido, 
Resbala leve y sigilosamente. . . . 

Otras veces se agolpan en mi mente 
Dolor, protesta, indignación, rugido; 
Mi vida anhela el ideal querido 

Y se yergue por él soberbiamente .... 

Y es que vivo dos vidas y no una: 
Cuando subo a mí mismo, ni fortuna 
Ni honor, ni fe ... . ni nada me conmueve; 

Mas, cuando bajo al miserable mundo, 
¡Ay, mi alma se transforma en un segundo 

Y hacer un credo del luchar se atreve . . ! 

II 

¡ARRIBA, CORAZON. .! 

¡Arriba, Corazón, contigo mismo! 
Sé siempre cual magnífica atalaya, 
Formidable peñón junto a la playa 

Y rompiente soberbio en el abismo. . . 

Si la vida es un mar, el Egoísmo 
Cual Neptuno siniestro no desmaya: 



oó 



MOMENTOS 



¡Yérguete, Corazón, y tenlo a raya 
Con un gesto de sólido estoicismo. . ! 

Y allí donde en nefanda contumacia, 
Con ira ruja el oleaje recio 
Del dolo y la vergüenza y la desgracia; 

Mientras llore su pena el llanto necio, 
Lánzale, Tú, a la Vida, con audacia, 
i Tan sólo una sonrisa de desprecio . . ! 

III 

¡DESCIENDE, CORAZON! 

¡Desciende, Corazón, desde tu altura! , 
Desciende de la cima de ti mismo; 
Mira un ser despeñado en el abismo, 
Es tu hermano, se muere y te conjura 

¡No!; eres tu mismo que en miseria impura, 
Rebelde Prometeo del atavismo, 
Con tus ansias de bien y tu idealismo 
¡Arrastras, ay, la humana desventura! 

¿No son con la Justicia y la Belleza, 
Tus dioses el Amor y la Pureza. ? . . . 
Mira el mundo a tus pies, ¿no están huyendo? . '. . 

¡Sálvalos, Corazón, que son tu vida, 
Con tu inmenso idealismo por egida, 
Muere, muere, por ellos combatiendo!... 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



8o 



YA SE VE, YA SE VE. 

( Dolora ) 

— Oiga, joven, leyendo ayer sus versos, 

Le quise conocer. 
— Pues déme usted su mano, en mí ya tiene 

Las musas a sus pies. 

— He visto muchos años, muchos años, 

Aquí donde me ve 
Sin canas y sin calva que indiscretas .... 

— Ya se ve, ya se ve . . . 

— He viajado, he corrido, hasta me siento 

Cansado de correr; 
Pero el mundo y el hombre me han brindado 

Siempre dicha y placer . . . 

Y leyendo, ya dije, ayer sus versos, 

Le quise conocer, 
Porque veo que es usted de los que sufren 

En medio del placer. 

Ese penar de jóvenes robustos, 

Sin causa, sin porqué; 
Eso .fantasmagórico que anhelan 

No alcanzo a comprender. 

Aunque viejo ya soy, nunca sentí eso. . . . 

— Ya se ve, ya se ve . . . 
¡Ay, yo envidio esa testa sin invierno 

Y el corazón de usted!. . . 

¡Ahí, allá viene una dama muy hermosa. 
Un mendigo después; 



90 



MOMENTOS 



A lo lejos se arrastra un carro fúnebre. . . . 
Pero.... ¿dónde va usted? 



— Joven, con su permiso...... me retiro 

Hablaremos después 

La dama hermosa es mi última conquista 

Perdóneme usted 



— Así son los felices de este mundo, 
Ya se ve, ya se ve 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



oí 



ESTA TARDE 

Estoy solo, estoy triste, 

Y tan solo y tan triste 
Que ignoro la causa 

¿Será un lúgubre presagio que pasa 

Por los cielos del alma? 

¿Será acaso que germina en mí mismo, 

Cual remoto atavismo, 

Un gemido, un dolor?. . . ¿qué será? 

¿Por qué así tan solo y tan triste estaré. . ? 

¿Por qué así ciegamente a la tumba se irá. . ? 

Cual espejo la tarde refleja en su calma 

Esta pena del alma 

Que busca motivo, que gime un porqué 

Huí del poblado. Escalo la altura, 

Y contemplo en la extensa llanura, 
Mi vieja Villa echada a mis pies. 
Ya la tarde doliente, 

Dulcemente serena con unción de plegaria ferviente, 

Va tendiendo su red invisible 

Sobre el casco de un pueblo indolente 

Que aislado vegeta obstinadamente 

¡Bendita, bendita, 
Oh tarde doliente de red invisible! 
Tu dulce tristeza y ternura infinita 
Me dicen que vienes copiando mi alma. . . . . 
¡Por eso es tan sola y tan triste tu calma, ! 



9 2 



MOMENTOS 



FLORES MARCHITAS 



Me gustan más las flores marchitas 
Porque me hablan de las cosas pasadas. . . . 

¿Es que hay algo más íntimo y dulce 
Que un recuerdo dormido en el alma, 
Despertando muy suave, muy quedo, 
Como a un toque de magia ? , , 



jcSÉ A. LANAUZE ROLON 



OJOS CLAROS Y TRISTES 

Ojos claros y tristes, 
Que ocultáis como un tesoro 
La nostalgia del vivir, 
Miradme fijos, bien fijos, 

Y hallaréis vuestro secreto 
Reflejado en mi sufrir .... 

Ojos claros y tristes, 
Que cual mirando al vacío 
Así despiertos soñáis, 
Miradme. . . .yo también sueño, 

Y os contemplo y os adoro 
¡Porque sé lo que soñáis . . . ! 



94 



MOMENTOS 



LUCHA Y VENCE 

Fragmento de una carta a 
mi caro hermano Domingo. 

joven que empiezas la terrible lucha, 
Del vivir ignorando las fatigas, 
No busques los favores de la suerte 
Que ella es siempre liviana y tornadiza; 
Y al negarnos sus dulces resplandores 
Nos parece — ¡y es falso ! — que la vida 
Ha perdido la luz que refulgente 
Nos mostraba la senda de la dicha. 

Desprecia los embates y sorpresas 
De la sucia desgracia que a tu vista, 
Se yerga amenazante; — ¡lucha vence! 
Que ella sólo en sus garras sacrifica 
Esa legión de débiles que ilusos 
A someterse sin cesar caminan. 

Entierra hondo, muy hondo, en el olvido, 
De la suerte favores y delicias; 
Desprecia, venedor, en la gran lucha, 

Las penas y desgracias de la vida 

Mas. . . ¡siempre alerta, hora tras hora, teme 
El engaño del mundo y su malicia ! 
Un antifaz de fórmulas y leyes 
Oculta a medias su falaz perfidia. . . . 
¡Todos, todos, en repugnante farsa, 

Representando su papel se agitan ! 

Cuida de entrar valiente y atrevido 
Condenando los odios y mentiras 
Que van triunfando en la eternal comedia; 



jÓSE Á. LÁNAUZE ROLON 



<>5 



Y esgrime ante las armas enemigas, 
. La verdad y el valor, que de los fuertes 
Son invictos aceros de conquista . 



9 6 



MOMENTOS 



CATECISMO DEL POLITIQUISIMO 

Si ves tu porvenir en la política, 
No abrigues sentimientos democráticos; 
Simúlalos no más, que ya la crítica 
Es una ciega hijastra de fanáticos. 

Los hombres todos de ambición raquítica 
Unce a tu carro si te son simpáticos, 
Aplicándoles siempre la sofística 
Con gestos y expresión melodramáticos. 

Esos principios que. apellidan sólidos, 
De Amor, Verdad, Justicia, ¡Oh cuán románticos 
Cuán ilusorios son y cuán estólidos, 
Dignos tan sólo de viciosos cánticos. . . ! 

¡Busca tu bien, y con tesón ibérico, 
Condena lo demás, todo es quimérico! ...... 



JOSE A. LANAU2E ROLON 



97 



¿GUERRA O PAZ? 
i 

Estruendo formidable en el cielo y tierra 

Y hasta en el hondo abismo del océano; 
Refinada crueldad de hermano a hermano 
Mucho más grata cuanto menos yerra. . . 

Duelo a muerte del llano con la sierra 

Cuando forman un todo sierra y llano, 

Ante el dips Egoísmo el rito insano 
De ciegos incurables ... ¡eso es guerra! 

¡Eso es guerra!. . . .fatal anacronismo 
Que con hondas raíces de atavismo 
A nuestro siglo liberal se aferra .... 

¿Será eterno el poder de la violencia' 

¡Mirad ante el fiscal de la conciencia 
Al Moloch insaciable de la guerra !..... 

II 

Tiembla ante el fiscal de la humana conciencia 
El Moloch insaciable del poder guerrero; 
Sus triunfos recuerda, con gesto carnicero, 

Y al mundo estremece su gesto de impaciencia. 

De ese dios maldito la sorda turbulencia 
Es mancha de este siglo idealista y severo: 
¡Paz Universal! fué su ensueño primero, 
Y, Paz, sea la Paz!, — le grita su conciencia . . . 

¡Oh el abrazo al hermano de allende los mares, 



9 8 



MOMENTOS 



Al hermano sufrido que allá en otros lares 
Cruza cual nosotros por la vida tenaz! . . . 

¡Oh premio inefable del esfuerzo sublime 
Que va a redimir todo un mundo que gime ! 
¡Oh santa visión del reino de la Paz! 



I 

JOSE A. LANAUZE ROLON 



AÑO NUEVO 



Año Nuevo, Año Nuevo, 
No me hagas promesas, 
Guarda bien tus sorpresas 

En lo porvenir. 
Los años pasados, 
Tus germanos que fueron, 
Mil promesas me hicieron 

Para no cumplir. 

Tus hermanos ya muertos 
Si bien me engañaron, 
De un secreto me hablaron 

Para ser feliz . . . 
Voluntad y talento 
Por sí no florecen, 
Son siervos que obedecen 

Una fuerza sutil . . . 

Cuasi presos estamos 
Los seres finitos 
Por lazos infinitos 

Del hondo confín; 
Los lazos misteriosos 
De manos secretas 

Y causas mil inquietas 

En raudo ir y venir 

¿De qué valen los planes 

Y las ambiciones 

Si avanza sus legiones 

Falaz porvenir. . ? 
¿A qué cuentas galanas 
Si el futuro mismo 



i 00 



MOMENTOS 



Es sólo un espejismo 

De confín en confín? . . 

¡Año Nuevo, Año Nuevo, 
No me hagas promesas, 
Guarda bien tus sorpresas 

En lo porvenir ! 
¡No quiero pedir nada. . ! 
Sólo dime, Año Naciente, 
Si viviendo en presente 

Puedo ser feliz .... 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



iot 



INTIMA 

i Oh dorado ensueño 
De amoroso idilio ! 

¿Por qué te obstinas, Corazón romántico, 

En tu anhelo infinito? 

¿No ves que el bien que adoras ciegamente 

Lo guarda el dragón mítico 

Que con su orgullo innoble 

Engendraron 1 os sigl os ?— 

Bajando al Corazón así le dije, 

Y desde lo íntimo el Corazón me dijo — 
— "Pregúntale a las ondas 

Por qué entonan su canto peregrino 

A la empinada roca; 

A la brisa pregunta 

Por qué lanza al pasar su flébil nota 

En el jardín florido; 

Pregunta a .... ¡no!. . 

No preguntes, 

¿A qué . . . ? 

Así en la Naturaleza los amantes 
Se adoran en silencio sin saber .... 
Las almas de los seres, 
Ya lo ves, 

Si son almas afines, almas dulces, 

Se embriagan fatalmente en el querer . . . 

— ¡Calla, calla. 
Oh humilde Corazón romántico! 
Que oír no pueda el mundo tu lenguaje 
Porque el mundo es muy práctico . . . 
¿Qué vale, ay, tu ideal purísimo 

Y tu cielo de encantos; 



102 



MOMENTOS 



Di, ¿qué vale tu amor único, 

Tu sentimiento alado, 

Si el mundo los desprecia y sólo anhela 

Algo . . . algo que Tú no tienes .... algo . . . algo . . f 

— Así le dije al Corazón romántico, 
Mi triste Corazón perdió la calma; 

Y mirando las cosas de este mundo, 
Plegó las alas. . . . 

Y derramó por el dorado ensueño 
La perla de una lágrima 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



103 



MAS ..¿DO VA? 

Dando tumbos 
Por las sendas bifurcadas de la vida, 
Va la ciega y delirante Humanidad; 
Dando tumbos y más tumbos, porque ignora 
La Verdad. 

Dando tumbos 
Van los chicos y los grandes 
Ignorando su ignorante necedad, 

Y afanosamente siguen un fantasma 
Nada más .... 

Dando tumbos 
Vamos todos entre esfinges impasibles 
Que nos hablan sin hablar; 
Nos esconde su lenguaje misterioso 
La absoluta, la indecible realidad 

Y así vamos dando tumbos y más tumbos sin ver nunca 
La Verdad .... 

No te afanes, no te agites, 
Con la ciega y delirante humanidad; 
Dando tumbos y más tumbos desespera, 
Mas . . . . ¿ do va . . ? 



Io4 



MOMENTOS 



LA MUECA DE FEDERICO NIETZCHE 

Abstracción de las ansias culminantes 
Con el brillo de galas tentadoras, 
Ese dios de bondad y amor que adoras 
Tus ascendientes lo adoraron antes. 

Fué el criador de caprichos terminantes 
En la aurora de todas las auroras; 
A las fuerzas amó conquistadoras 

Y fué el Jehová de ejércitos triunfantes.. . 

Más tarde odió el poder, odió la vida, 
Ansioso de miserias y rincones 

Y hoy resulta un dios simple, un dios suicida, 

Mendigando limosnas y oraciones 

¡Su templo ya.no es templo, es la guarida 
De farsantes, ilusos y llorones ! . . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



105 



BALADA SIMBOLICA 

Para tí . . 

Era el príncipe de un bosque 
Todo frescura y delicias, 
Donde eterna primavera 
Le brindaba sus primicias 
Con el fuego de una flor. 
Cantaba feliz el príncipe 
Tanta dicha peregrina 
En sublimes ditirambos, 
Con la música divina 
De salvaje ruiseñor. 

Así pasaban los años 
En el dulce bosque ameno; 
Frescura siempre en las frondas, 
El cielo siempre sereno, 

Y ardiendo siempre una oflr; 
Pero quiso el cielo santo 
Que en la deliciosa umbría 
Del follaje rumoroso, 
Cantara su hechizo un día 
Una maga del amor 

Perdió el cielo su pureza, 

Y la fronda sus frescuras, 
Sus rumores el follaje, 

El bosque se quedó a obscuras .... 

Y marchitóse la flor. 
Desde entonces trite, triste, 
Vagó el príncipe en la umbría 
Cantando y llorando amores 
Con letal melancolía 

De enjaulado ruiseñor. . . . 



m o m v n ros 



Viendo ú príncipe del bosque 
Que la dicha no volvía, 
Que todo era triste, triste, 
Y el mismo bosque se hundía 
En las sombras del dolor; 
Hteo el voto solemnísimo 
Sobre marchitos claveles, 
De tejer una corona 
Con lágrimas y laureles 
A la maga de su amor . , , , 



JOSE A. LAXAUZE ROLOX 



107 



JORDAN BRUNO 

Sin patria, sin hogar, triste y errante, 
Huyendo vaga el venerable anciano; 
Ya le persigue con su dios tirano, 
Ensañada, la iglesia dominante. 

;Por qué le asedian?. . . .¡ahí... dice el tunante 
Que es un iluso quien creyera plano 
Al mundo que, cuál giratorio grano, 
Es del cielo un humilde caminante .... 

Le alcanza el fanatismo y su violencia 
Y al Santo Oficio de infernal tormento 
Arrastran al apóstol de la ciencia . . . 

¡Retráctate"! — le dicen; y al momento — 
;"No"! — gritando la voz de su conciencia,. . . . 
Queman al redentor del pensamiento .... 



MOMENTOS 



A UN ARBOL 



Arbol amigo de mi tierna infancia, 
Crece nudoso y sube corpulento. 
Que no te pueda herir el furibundo 

Dios de los vientos. 

Fiel camarada, cuando yo era niño, 
Siempre a tu lado con pueril apego, 
¡Cuán diligente combinaba simples, 
Cándidos juegos! 

Ya adolescente y soñador, tu has sido 
Mudo testigo de mi amor primero .... 
A nadie digas, árbol, que tu oiste 
Su primer beso. 

Guarda del sitio de mi hogar bendito, 
Cuando cansado e infeliz viajero 
Vuelva a tu lado y a tu sombra amiga, 

¡ Cuántos recuerdos ! . . . . 



CONOCETE A TI MISMO 



Tal decía el filósofo de Atenas 
A cuanto sabio vanidoso hallaba 
Que con falsas doctrinas se explicaba 
La vida y muerte de misterio llenas. 

Ante el misterio de mis grandes penas, 
Cual Sócratas me dije, y anhelaba 
Que mi alma melancólica y esclava, 
La paz gozara de las almas buenas 

A estudiarme a mí mismo fui derecho 
Engolfado en mis sueños delirantes, 

Y esta verdad me sorprendió en acechó; 

El hijo loco del genial Cervantes 
Murió en la Mancha, reencarnó en mi pecho , 

Y es tan iluso y soñador cual antes. . . 



IIC 



MOMENTOS 



EL PICO EN EL DESIERTO 



Era el año 184. . y érase una partida de emigrantes que cru- 
zaban el Gran Desierto Americano, venidos desde las rumorosas 
costas del Atlántico, con la mirada puesta en las lejanas y fabulosas 
regiones del oro en California. Palpitantes de entusiamo y arre- 
batados por la fiebre de una empresa de gigantes, los aventureros 
parecían insensibles a los ardores de sol y la dolorosa desnudez de 
la Naturaleza. 

Todos avanzaban atropelladamente, y el entusiasmo febril 
de las muchedumbres fanáticas lanzaba sin cesar ¡adelantes! que 
atronaban con sus rebosantes ecos las pétreas cortaduras y la nos- 
tálgica inmensidad del desierto mudo. 

En medio de aquella turba convulsa y arrebatada, iba, como 
empujada por la mano despiadada de la suerte, una pareja consa- 
grada por el amor triste. 

¡La vida se goza en los contrastes dolorosos ! 

El, joven, de formas perfectas, pálido, silencioso, medita- 
bundo, parecía tener alma de místico: lo llamaban Jal el Mormón. 
Ella, delgada, melancólica, bella con la aureola de la eterna nos- 
talgia, parecía fijarse con mirada vaga en el recuerdo bendito de 
un hogar lejano, y quizás perdido para siempre. 

La partida hizo alto sobre la pequeña elevación de una loma 
para dormir parte de una noche de luna, y recuperar las energías 
perdidas. Al momento todos dormían en un hacinamiento y pro- 
miscuidad indescriptibles. Nadie se fijaba en nada. Dormidos 
y agitados por quiméricos ensueñosy pesadillas, veían el brillo des- 
lumbrante del oro cayendo en sus sacos desde las fuentes inexhaus- 
tas de minas fabulosas. Sólo Jal y su triste compañera velaban. 

Narima — di jóle Jal — vamos a dar un paseo por ahí y a gozar 
esta luna espléndida, que tanto nos habla de nuestra niñez, de nues- 
tro abandonado hogar, y de nuestros amores . . . 

¡Vamos! — contestóle ella levantándose. 

Cogidos de brazos se perdieron en el desierto inmenso y mu- 
do. Iban olvidándolo todo, sin orientación fija, tejiendo ilusiones 



JOSE A. LÁNAUZE ROLOÑ 



líi 



y desenredando recuerdos benditos, de goces tan fugaces como 
queridos. Tan abstraídos iban, que cuando volvieron atrás, era ya 
de día, y la partida, que por nada ni por nadie esperaba, había em- 
prendido de nuevo la marcha desde media noche. 

i Solos en medio del desierto; sobre desnudas rocas sembradas 
de esqueletos blanquedos por los ardores del sol y la eterna sequía ! 
¡ Solos en los vastos dominios donde la muerte, como ave agorera, 
aleteaba sobre la misma muerte, amenazando siniestramente su tier- 
na juventud! 

Llamaron, llamaron, gritaron, gritaron en todas direcciones: 
sólo el eco sarcástica y cruelmente respondía. Subieron a las lo- 
mas y miraron a todos los puntos cardinales; buscaron y adivina- 
ron huellas para caminar afanosamente tras aquellos que los ha- 
bían abandonado — mas todo en vano. 

¡Caminar sobre polvo estéril y cortantes guijarros, sin pan, sin 
agua, sin fe, sin esperanza; no sólo con su dolor y su fatiga, sino 
con el ser amado que también se muere de fatiga y abatimiento en 
los amantes brazos impotentes ! 

Al tercer día Narima ya no resistía más. Cayó expirante en 
los brazos inexhaustos del pobre Jal: " Me muero, me muero. . 
adiós. . Jal a-dora-do, da-me . .un beso!" Jal la besaba, y ella ex- 
piró con una sonrisa de amor en los labios. 

En el paroxismo del dolor, Jal se irguió como un léon herido de 
muerte en soberano esfuerzo, y sin una lágrima, sin un gesto, con 
la tranquilidad impasible y dolorosa del desierto, echó una mirada 
en derredor suyo como pidiendo algo a la honda lejanía del hori- 
zonte. Allá lejos, bien lejos, alcanzó a descubrir un pico que ocul- 
taba su soberbia altura en el niveo cendal de la nubes. 

Tomó el ligero cadáver de su adorada Narima, y con paso firme 
se dirigió al lejano monte, empezando con brío su ascención violentí- 
sima. Parecía que el genio del dolor le ayudaba a dominar la f atiga, 
el hambre, la sed, y a burlarse de las cortaduras del monte y su 
violenta inclinación. Era Jal como la personificación del Dolor 
mismo subiendo por el abismo insonde de la Muerte hacia la ci- 
ma misteriosa de la Eternidad .... 

Al fin posó su planta sobre el elevado pico de la eterna nieve, 
y desde allí contempló la inmensa llanura del desierto, con la muerta 
en los brazos. 

Allá lejos, muy lejos, pudo ver, perdiéndose en el horizonte, co- 
mo hormigas, como larvas, la caravana convulsa y arrebatada de 



i 12 



M OMENTOS 



los aventureros del oro. Ni sus gritos, ni sus apasionamientos 
llegaban hasta él. Pero desde allí, desde la empinada altura,, 
aun veía y sentía sus ansiedades y sus penas y su guerra despia- 
dada: sintió un estremecimiento y, entonces, una lágrima de fue- 
go se escapó de sus ojos, ¡lágrima vertida desde lo íntimo del alma 
ante tanto dolor y tanta miseria! 

Aquella lágrima corrió por su demacrado rostro y fué a caer 
entre los labios gélidos de su amada. Y, ¡ oh encanto de una lágrima 
vertida por la desdicha humana ! ¡ oh poder misterioso ! . . aquellos 
labios muertos, yertos, se movieron, se agitaron y dijeron: "Amado, 
ven, nos ha redimido esa lágrima, ven bésame otra vez; y ahora ire- 
mos llevando eternamente por los espacios infinitos la música divi- 
na de un beso de amor consagrado por el dolor!" 

Al besarla, Jal sintió como que perdía el sentido y despertaba 
súbitamente en un mundo deleitoso, serenamente dulce .... 

Pasaron ya las muchedumbres, pasó el oro y hasta el mismo 
desierto se transforma al soplo de la ciencia y de la industria; pero 
aún está allí el pico de las nieves, que guardaba oculta entre las nu- 
bes esta historia triste de una lágrima y un beso. 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



SALMOS 



¡Oh gérmen secreto de mis penas! 
Tú, la Eternidad dentro del alma, 
Con tus ansiedades infinitas 
Inspírasme un mundo de nostalgias. 

¡Oh germen fecundo de mis penas! 
Mis penas profundas y calladas, 
Tú emites fulgores en mi espíritu: 
¡Por tí sueña y sufre y se entusiasma!. 

¡Oh germen bendito de mis penas! 
Aquí, ante este mundo se arrastra, 
Tus vuelos me dan con la poesía 
¡De ensueños nostálgicos las alas! 

i Oh germen sagrado de mis penas ! 
¡Ay, nunca me niegues con tu gracia, 
La dulce, feliz melancolía, 
Que es la íntima religión de mi alma ! . . 



MOMENTOS 



SERENATA A DOS GUITARRAS 

Junto a tu ventana. 

Mélicos preludios 
Suspirando ensueños, 

Y sufriendo amores, 

Y llorando anhelos, 

Se escapan 
De las dos guitarras, 
Cual vibrando a un tiempo 
Las cuerdas de un arpa. 

Unas notas dulces, 
Notas de los cielos, 
Notas de suspiros, 
Notas de lo Eterno, 
Gime la guitarra 
Que en voz atiplada 
Va tejiendo ensueños 

Y embriagando el alma. 

Otras notas tristes. 
Notas de agorero, 
Notas de combate, 
Notas de mil duelos, 
Lanza la guitarra 
Que con voz muy baja 
Va llorando anhelos 
Que queman el alma. . . 

Impasibles mundos 
Brillan en los cielos, 

Y la oscura noche 



JOSÉ A. LANAUZE ROLON 



Con sudario negro 
Nuestro mundo cubre 
Cual si fuera un muerto . . . 

Todo en calma. . . . 

Y las dos guitarras 
Van a un mismo tiempo, 
Con notas del alma 
Suspirando ensueños 

Y llorando anhelos .... 



MOMENTOS 



PADRE NUESTRO.... 

Padre Nuestro que vives el universo, 
Alma de] TODO que en movimiento vas, 
Cual el mágico germen, doquier disperso. 
Del Infinito y de la Eternidad; 

No te implora favores mi pobre verso 
Ni por mis culpas te rogará jamás; 
Con las voces del justo ni del perverso 
Nunca la mía en ritos gemirá. 

Te siento vibrar hasta en el clamoreo 
Con que, ciega en su fanático deseo, 
La fe egoísta te pide sin cesar . . . 

¡Oh cuán simple, simple, su antropomorfismo! 
Padre Nuestro, no cabe, en tanto egoísmo, 
¡Mi Fe ) mi Infinito, ni mi Eternidad! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



117 



EVANGELICAS 

Hace muchos, muchos siglos, que en un paraje solitario de una 
tierra lejana, se encontró un caminante con una aldeana. 
Ardía un sol canicular. 

La aldeana preludiaba un cantar que le arrulló en la cuna, 
mientras el caminante con la mirada fija en el infinito, soñaba sus 
visiones de un mundo de amor y de justicia. Soñaba, soñaba, olvi- 
dándose de sí mismo ... .y tropezó con la buena mujer. . . 

— ; Perdóname! 

— ¡Oh, no, no es nada ! . . . . 

Torturaba al viajero misterioso la sed ardiente de los desier- 
tos; y la hacendosa mujer, en tanto, se inclinaba al borde de una 
fuente de pura y fresca agua. 

Cruzóse entre ellos una mirada de inteligenci a y simpatía. 

¿ Quieres darme un poco de agua? — añadió él; y no sufrió 
más sed: fué ella la mujer ángel oficiando en el altar del Amor y de 
la Caridad ! 

Más tarde los hombres han llamado a aquella tierra, Tierra 
Santa; a aquella mujer, la Samaritana; y aquel caminante, el 
Redentor 

¡Cuántas veces, caminante transido de sed por las arideces 
de la Vida, como el buen Jesús, he pedido un poco de agua ... y me 
la ha negado una mujer inclinada al borde de una fuente. 

¡Hiciste bien, Viajero Misterioso, en venir ha muchos, mu- 
chos siglos! ¡Hiciste bien!.... 



lifi 



MOMENTOS 



RESPUESTA 



¿ Que por qué estoy tan triste y silencioso ? . . . 

Porque. . . ¿lo sé yo acaso? 
Eso mismo, eso mismo me pregunto 

Cuando conmigo hable, 
Y sufro sin saber por qué es que sufro, . , 

Por eso sufro tanto 



Sólo sé que mi espíritu rebelde, 

Sin hacer nunca un Sancho, 

Va por la Vida Quijote empedernido, 
Tras ideales santos, 

Con visiones de un siglo justiciero 

Más noble y más humano 



Sólo sé que en la inmensa muchedumbre 
En vano busco, en vano, 

El alma soñadora, tierna y pura, 

De la mujer que amo; 

Mujer que adivinó mi fantasía 

Con hechicero encanto .... 



Ha tiempo que una cita me dió ella 

Para vernos y amarnos, 

Y hoy la busco y la busco y no la encuentro 
i Quizás me haya olvidado!. . 



Sólo sé que sin ella voy perdido, 

Tan sólo un pobre náufrago, 

Hiriendo los oleajes de la suerte 

Por la furza del hábito; 

Contemplando el misterio de la Vida, 
La esfinge de Lo Arcano, 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



H9 



Que deja en los espíritus el germen 

Del dolor sobrehumano 



Y el mundo no comprende estas nostalgias, 
Por eso sufro y callo 



120 



MOMENTOS 



SOÑE QUE.... 

Tú eras Eva, yo era Adán, 

Y aquello el Edén perdido: 
Todo el suelo florecido 

Y cada macho un galán . . . 

Tú eras pura, yo también, 

Y al gozarme en tu pureza 
Hablóme Naturaleza 

De un secreto en el Edén . . . 

Viéndome triste a tu lado, 
Tu intuición ya presentía 
Lo del secreto vedado — 

Me diste un beso que ardía, . . . 
Cerré los ojos turbado . . . 
¡ Y vi a Dios que sonreía ! . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



121 



PROFU NDIDADES 



¡Seres efímeros! ¿Quién existe? 
¿Quién no existe? El hombre: ¡El 
sueño de una sombra!. 

(PlNDARO) 



¡Todos, todos alto! 
¡Parad el asalto ! 

¡Deteneos! 
¡Dejad los arreos 
Del sordo jardín! 
Venid un instante, 
Tan sólo un instante, 

¡ Meditemos 
Por qué así corremos 
En lucha sin fin! 



En vano yo busco, 
Me empeño, me ofusco, 

Impotente; 
No soy un creyente. 
Me falta la fe; 
Sin norte, sin credo, 
Callar nunca puedo 

La voz de ¡altol, 
Que dice estoy falto 
De luz y poder ... 

¡Audaces, valientes, 
Venid con ardientes 

Ansiedades; 
¡Venid ! . . .nuestra audacia 
Es 1a misma desgracia 

De 1 a duda . . . . 



122 



MOMENTOS 



Do 1 or nos escuda, 
i Sufrir es vencer. ! 

Así, frente a frente, 
Impasibl emente, 

Comparamos 
Los muchos reclamos 
Del libro y altar; 
Después, nuestra calma 
A lo hondo del a 1 ma 
Se retira, 

Y mira y remira. . . . 
; Vacío no más! 

Entonces, ay, siente 
Que atroz desaliento 
Me sorprende, 

Y su manto tiende 
Negra oscuridad .... 
¡Maldito Universo, 

No te asombre 
La voz de mi verso; 
¡Tú encierras al Hombre 
Cual antro infernal . . ! 

Que el mundo mezquino 
Contemple su sino 

Irrisorio, 
¡Oh mísero emporio 
De sombra y debr. ..! 
¿Qué. . ? ¿No se detiene. . ? 
¡Ah!. ..con su fe tiene. . . . 

Los abrojos 
No hieren sus ojos 
Porque los cerró , , . , 



JCSE A. LANAUZE ROLON 



TU SECRE T O 

En tus ojos sorprendí 
El querube de un secreto 
Tan profundo como inquieto, 
Y encendido cual rubí. 

Y en tu mirar perseguí 
Con avidez tal objeto, 
Que ya en tu pecho discreto 
No hay secretos para mí ... . 

Mas, no temas, niña, no, 
Que profane tu santuario 
Quien sus misterios gozó , . . 

¡Soy un pobre visionario 
Que las perlas recogió 
Siempre triste y solitario!. . 



I2 4 



MOMENTOS 



NOSTALGIA 

¡ Noche de fiesta . . . ! 
Suena en ]a noche música de carcajadas. .. 
¡Cuán triste repercuten 
Los cantos y las risas 
En las profundas tristezas de mi alma! 

Todo bulle 

Y convida a los deleites de la danza, 
Sólo yo en medio del placer 
Siento el mal de mi nostalgia. . . 
¡Un anhelo infinito de estar solo 

Y verter muchas lágrimas! 

¡Oh cruel, muy cruel Destino! 
¿Por qué te ensañas? Rían los otros y la fiesta gocen 
Sin notar que mi alma 
Oculta ante los cantos y las risas 
Su infinita nostalgia. . . . 



JÓSE Á. LAÑÁUZÉ RÓLOÑ 



125 



EL MAPA DE MEJICO 

En un mapa de Méjico, cual abierto abanico, 
Buscaban ella y él un puerto ... el de Tampíco . . . 

Desde Jerez y El Paso bajando por Chihuahua, 

Los pueblos de por tierra, los pueblos de por agua — 

Tepic, Tehualtepec, Mazatlan y Tlascala, 
Zapotala y Acapulco, Toluba y L. Chápala 

Alamos, Sinaloa, Durango y Sacatecas, 

Y todos cuantos nombres dejaron los aztecas — 

Con interés visitan por mares y por tierras, 

Los dos hablando a un tiempo de Méjico y la guerra. . . . 

De pronto se detienen en un punto del mapa, 
De Veracruz a Méjico — no se si fué en Jalapa — ■ 

Se acercan . . .se contemplan con férvido embeleso. , . , 

Y acaba con la guerra, ¡la música de un beso ! . . 



I2Ó 



MOMENTOS 



FANTASIA 

(Para mi viejo amigo José Santiago) 

Una noche obscura, obscura, 
Con obscuridad de rnuerte, 
Por las calles solitarias de la Villa 
Su telón fúnebre tiende. 

Y tina calma dolorosa 
Cual si de tumbas saliese, 
Con profundo y enigmático silencio 
Va cayendo levemente . . . 
Por las calles solitarias de la Villa 
Va cayendo levemente 

Allá lejos un farol 
Que su luz pálida pierde, 
Cual cansado centinela que se aburre 
Al ver que todos ya duermen. . . 
Miro el reloj y me dice: 

¡Esta es la hora de fantasmas y de duendes. . !. 

Me detengo, me detengo, 
Meditando en los que mueren, 

Y el encanto misterioso de la noche 
Va cogiéndome en sus redes, 

Y la calma de las sombras con su enigma 
Me sorprende, me sorprende 

Me sorprende dulcemente. . . 

Siento pasos allá lejos. . . . 
Nada veo .... pasos fuertes .... 

Nadie .... nada .... sólo pasos o sonidos que se acercan 
¿ Será mi ventura ausente . . . ? 



JOSE A. LANAUZR ROLO Sí 



127 



¿Será mi dicha velada 

Que con una hermosa viene . . ? 

¡Ay, las sombras callan, callan!.. 

Grito — ";quién va?" — muchas veces; 

Y las sombras y el silencio como esfinges 
j Callan . . . callan . . .callan siempre . . ! 

Y oigo pasos que se alejan, 

Que se alejan quedamente. 

Ya prosigo mi camino 
Meditando — ; Cuántas veces, 
En las sombras de la Vida, 
Ay, cuántas, cuántas veces, . . . 
Oímos como pasos que se alejan, 
Que se alejan quedamente . . . ! 



MOMENTOS 



CANTARES 

Amor una misma historia 
Repitiendo siempre está: 
Siempre empieza de a jugando, 
Siempre acaba de a verdad . . . 

No pueden ser cartitas 

Lo que te escribo; 
Sin la luz de tus ojos 

Muriendo vivo. . . 

No, no son cartas. 
Son del amor ausente 

Las añoranzas . . . 

Querida mía del corazón, 
Dame tus brazos para dormirme 
Ya que me vence tu dulce amor . . , 

Soñé anoche que me amabas 
V di tregua a mi sufrir . . . 
¿Serán acaso los sueños 
Presagio del porvenir? 

Como un volcán ya muerto 

Eres, trigueña, 
Que a través de los siglos 

Siempre conserva, 

Allá en las rocas, 
Burlándose del tiempo. . . 

¡Terrible boca! . . . 

No desdeñes el canto 
Que dan los tristes; 
Ellos son los que sienten, 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



129 



Los otros . . . fingen . . . 
Y amor y penas 
Por los que nada sienten 
Canta el poeta. 



130 



MOMENTOS 



UN NUEVO APOCALIPSIS 

La tarde invitaba a la meditación. El Padre Sol hundiéndose 
tras la sierra, iluminaba el cielo con caprichosas pinceladas de co- 
lores pálidos. La Naturaleza parecía gustar el dulce recogimiento 
de una mística melancolía. 

En tanto yo avanzaba por la senda solitaria, solo con mis 
tristezas y mi fantasía. 

Súbitamente se me vino a la memoria la figura iluminada, 
dulce y heroica del buen Jesús. Vile sereno y evangélico en medio 
de la plebe convulsa y loca, que le honraba inconscientemente con 
la corona del martirio. Y Jesús sonreía, y era feliz en su dolor: el 
Bien era su vida, su ministerio. La Cruz era su apoteosis. . . . 

¡Cuánto dolor, cuánto amor, cuánto valor! ¡Héroe, bendito 
héroe, cuánta falta haces en estos tiempos más que en aquellos! 
■ — exclamé entusiasmado . . . 

¿Fué de las flores? ¿de las pálidas nubes? ¿ de las sombras? 
¿de las brisas suaves' ¿Fué acaso simple ficción de mi exaltada 
fantasía ? . . . 

No lo sé. Solo sí puedo decir que al levantar la frente vi ante 
mí la iluminada visión de Jesús transfigurado, alado, sereno, 
dulce, pero con una profunda melancolía impresa en su bellísimo 
rostro .... 

i Jesús ! — grité sorprendido, extático . . . 

— Nada temas — me dijo — sé que me conoces y me amas y me 
oirás con amor. Yo he vuelto a tu mundo en este siglo último, 
pero nadie me oyó, ni un solo judío me persiguió. 

Todos me miraron de reojo y pasaban de prisa. Las muche- 
dumbres se atropellaban, y al avanzar por mi lado con indiferencia, 
se contentaban con llamarme un loco inofensivo. ¡Nada de cruces 
ni calvarios, sólo la amenaza ignominiosa de un manicomio ! . . ¡Ay, 
a punto estuve de morir de tristeza y desaliento!. . ¡No hay 
redención posible! ¡Abandoné tu planeta para siempre, para 
siempre! .... ¡Ama a tu prójimo; haz bien por mal en esa vida y 
habrás entrado en la Vida eterna! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



Desapareció como por encantamiento, como una luz que 
se apaga. 

La noche avanzaba. Volví al poblado comprendiendo a!go del 
éxtasis de los místicos. 

Ya lo sé, bien lo sé, Jesús no volverá; pero aun resuenan en mi 
oído las últimas palabras de la radiante visión del Iluminado: 
¡"Ama a tu prójimo; haz bien por mal en esa vida y habrás entra- 
do en la Vida Eterna! 



¿32 



MOMENTOS 



LA CANCION DEL SIGLO 



A mi admirado amigo el joven 
poeta Rafael Arjona. 

En el denso silencio de una noche dormida, 
Surgiendo de mí mismo me vino a despertar 
Una canción cantada en lengua nunca oída, 
Como voz misteriosa de los golfos del mar. . . . 

La canción era fuerte, fuerte como la vida 
De esta vieja y doliente y pobre Hmanidad: 
Cada acento un dolor, cada verso una herida, 
Cada estrofa un combate por la Fraternidad. 

Yo conservo un recuerdo de aquella canción fuerte: 
Su coro resonante, como un reto a la muerte, 
Cantaba el porvenir con su tono tenaz, 

"Yo soy el Siglo XX, mi sino no me aterra: 
"Los muertos, de sus tumbas, aun gritan — ¡¡Guerra, guerra!! 
"Mas yo, que soy la Vida, proclamaré la Paz 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



133 



¡VEN MI BIEN! 

A mi amigo el poeta silencioso Leopoldo Deluca. 

Suspiran por la gloria unos mortales, 

El cielo del Profeta otros anhelan 

¡Ah, déjalos a todos suspirar!. . . . 
Tú, toma lo constante y no los sueños 
Y no hagas caso de promesas tontas, 
Ni del ruido lejano de un tambor. 

(Omar Kayyam.) 

Ven, mi bien, gustemos el éxtasis de amor 
Que en versos inmortales 
Cantaron los vates orientales 
Embriagando el do 1 or. 

Acércate, mi bien, 
No temas y ven presto sin tintes de rubor; 
En nombre del amor 
Ven, no temas, ven 

Tu ser junto a mi ser, 
Se ha roto de mi lira la cuerda del pesar. 
Y só 1 -o va cantar 
La cuerda del p^cer. 

La cuerda del placer 
Que va cantar la vida sin notas de temor. 
Que olvida si hay dolor, 
Que ignora el padecer. 

¡Gozar, eso es vivir! 
Gocemos siempre, sí, la vida que se va. 
La vida, ay, que está 

Suspensa en las tinieblas de oscuro porvenir 



¡Ven, ven más junto a mí! 



134 



M O M ENTOS 



Los tiempos y sus penas, ¿los ves?. . .mentiras son. . . 
¡Ficción, sólo ficción! 
¡ Locura y frenesí ! 

¡Ven, ven más junto a mí! 
Contempla el universo, del TODO una ilusión, 
¡Cuán bello, cuán feliz! 
Parece un corazón 
En éxtasis sutil .... 

Ven. mi bien, a olvidar 
La nada del ayer y el caos del porvenir; 
El hoy ya va a morir, 
¡Vivir so' o es pasar! 

¿Para qué el anhelar 
Bienes fasos y triunfos cubiertos de oropel? 
La vida es un trope 1 , 
¡ Cantemos a 1 pasar ! 

¿Combatir o .lorar ? 
¿Para qué, si no .ogran ni valor ni virtud 
Detener la segur 
Que nos va a vendimiar ? 

¡Besos, caricias, más y más! 
En un brazo tuyo, delirante sin fin, 
Quisiera siempre estar 
De espalda al porvenir 

¡Cantar, amar, reír! 
Dame y toma las heces benditas del phcer: 
Tu ser junto a mi ser, 
¡Gozar, eso es vivir! 



JOSE A. LÁNAÜZE ROLON- 



VOCES NOCTURNAS 

Parn mis niños del octavo grado. 

; Quién, decidme, quién no ha oído 
Como un roce, una llamada. ■ 
Un gemido, un balbuceo. 
O como una voz lejana. 
Que en las sombras de la noche 
Nos dicen cosas extrañas? 

Esas voces misteriosas 
Que así de noche nos hablan 
Son las vivas y las muertas 
Ilusiones y esperanzas. 
Que, cual ángeles custodios. 
Por alentar nuestras almas. 
En las sombras y el silencio 
Baten gozosas las alas. . . 

Por oir las dulces voces 
Que así de noche nos hablan 
Yo no pierdo ni un sonido 
En mis noches de nostalgia: 

Aquí un chirrido muy r'spido 
Que de súbito se ca'la. 
Casi irónico me grita — 
¡Yo soy la Vida que pasa! 

Allá cual si fuera un salmo. 
Con entonación hierática, 
Repite un coro invisible — 
¡Vive quien sufre y quien ama! 



136 



MOMENTOS 



Más allá, lejos, muy lejos, 
Con su toque a generala, 
Como un clarín que me ordena — 
¡Avanza, soldado, avanza! 

Y casi dentro de mí, 
Como un recuerdo que canta 
Los más carísimos nombres 
Que mi viejo amor consagra 

¡Oh benditas voces íntimas! 
¡Oh las voces muy lejanas! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



137 



MISANTROPIA 

A mi quenco amigo Edelmiro Huertas. 

Gentes desorbitadas caídas de otros mu-idoF. 
(Pérez Pierret) 

Siento como el veneno del indiferentismo, 
Estoy borracho y torpe con negra pesadumbre; 
Mi espíritu se absorbe en lúgubre quietismo 
Y ve pasar las gentes cual loca muchedumbre 

¡Los nervios, ah, los nervios! ... Jucho conmigo mismo 
Con: o quien ya se ha hecho del triunfo una costumbre, 
Y, yendo contra el virus del propio nervosismo, 
longo la vida toda bajo mi servidumbre 

Ni ambición ni trabajo ni ensueños ni placeres, 
Ni el néctar del amor que brindan las mujeres — 
¡Ay, tedo se me antoja falaz, oscuro, yerto!. . . . 

Mudo así el Universo y la vida vacía, 
Las gentes son visiones en fantasmagoría 
Que vienen a burlarse de mí . . . ¡ya medio muerto! 



MOMENTOS 



EL SUEÑO DE ADAN 



Nuestro padre Adán dormía 
Allá en su noche primera, 
Sin la dulce compañera 
Cuya falta presentía; 

Y su pura fantasía, 
(Ajena a humanas pasiones 

Y recuerdos e ilusiones) 
Mostrábale en su blancura, 
Visión de una edad futura, 
Remotas generaciones . . . 



Todas las generaciones 
Vibraban dentro su mente 
Cual vibran en la simiente 
Las gigantes proporciones; 
Los siglos y las naciones 
Con su vida transitoria 

Y su inmensa ejecutoria, 
Llenaban su pensamiento; 

Y era su sueño un momento 
Abarcando en sí la Historia: 



A mi inolvidable y fiel amigo 
Celso Quiteño Rodríguez. 



Amores, odios, tormentos; 
Dioses, ritos, credos, reyes; 
Sueños, guerras, paces, leyes; 
Cuevas, chozas, monumentos; 
Olvidos, descubrimientos; 
Una edad tras otra edad 
Camino de Eternidad; 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



139 



Y el Todo en todo sintiendo, 
Iba el Hombre combatiendo 
Por formar la Humanidad. . . 

Lucha eternal, gigantesca, 
De formidables titanes 
Que redoblan sus afanes 
Con obstinación dantesca; 
Nada importa que perezca 
En ella el audaz templario, 
Que su ideal visionario 
Se acrisola con su muerte, 

Y surge el brazo más fuerte 
De adalid más temerario . . . 

¡Allá van — gritaba Adán — 
Siempre adelante y de frente, 
Tan atropelladamente 
Que no acierto a dónde van ! 
¡Mis hijos, a dónde irán? 
Con vertiginoso empuje 
Se atrepellan. . .Todo cruje. . . 
¡Ay, mutuamente se atacan 
Las olas que se destacan 
En todo océano que ruge! 

¡Mis hijos a dónde irán? 
¿Cuál es el fin que resume 
La fiebre que los consume 
En su eterno, loco afán? 
¡Allá van, ay, allá van!. . . 
Oigo un rumor que me aterra. . . 
¡Ya!. . .es que gritan- — ¡¡Guerra guerra! . . 
¿A quién combaten, Dios mío! 
¿Será que en cruel desvarío 
Mi sangre riega la tierra? 

¡Ch dolor 'de los dolores! 
¡Ch maldad de las maldades! 
¡Ch crueldad de las crueldades! 
¡Gran horror de los horrores! 



M OMENTOS 



Acumulando rencores, 
i Allá van, ay, allá van! 
¡ Insensatos, dónde irán ? . . . 
Ciegos, rebeldes, insanos, 
Clvidan que son hermanos 

Y asesinándose están . . . 

¿Qué escucho, mezquina suerte? 
Mi ánima enferma, ¿qué escucha? — 
Por sobre el fragor de la lucha 
Una canción dulce y fuerte, 
Que al fragor mismo convierte 
Como en un bajo tenaz 
Lanzando nota fugaz 

Y es la canción precursora 
Que anuncia bendita aurora, 
¡Es el Himno de la Paz! .... 

¡Allá van, oh, allá van! 
Pero ya no se querellan 
Ni tampoco se atrepellan 
En su ciego, loco afán. . . 
Aun no acierto a dónde irán, 
Mas alcanzo a ver, cual rosas 
Polícromas y radiosas 
Con sus encantos prolijos, 
Por la senda de mis hijos 
Bellas cumbres luminosas . . . 

¡Allá, allá van'. — repetía 
Nuestro padre Adán soñando, 

Y esas palabras gritando, 
Por fin del sueño salía — 
Graciosa, ya sonreía 

Eva; y, sorprendiendo a Adán. 
Preguntóle — ¿Dónde van 0 . . . 
— Perdona mis desvarios; 
Son tus hijos, que son míos. 
Pero ignoro donde irán . , 



JOSÉ Á. LANÁÜ£g RÓLOK 



i4í 



VERSOS BONITOS 

Para el álbum de mi alumna Dolores Arévalo. 

Unos versos me pide, 
Muy lindos, oh, muy lindos, muy bonitos. . . . 
—¡Muy bonitos, boratos!, no ¡o olvide; 
Guardarlos quiero en mi memoria escritos 

Y la niña de los versos bonitos 
Al pedirme esa gracia, sonreía 
Con una como santa melodía. 

¡Escribir yo unos versos bonitos, 
Yo, sin música, luz ni culor; 
Que oigo sólo gemidos y gritos, 
Lucha ciega en e. ciego dolor. . ! 

Venid, Musas y Gracias, 
Traedme luz, color; 
Gemid, Sirenas míticas, 
La misteriosa voz; 
Y tú, Cupido, tañe 

El arpa del amor 

Traedme todos juntos 
Bonita inspiración, 
Que quiero hallar los versos 
Bonitos que pidió. . . 

Escucha, bella niña: 
Ensayo la canción 

De una bonita historia 

Que nunca sucedió; 



í 4 2 



MOMENTOS 



Hacia una tierra fantástica, 
Hace muchísimo tiempo, 
Huyó muy lejos, del mundo 
Un muy apuesto mancebo. 

Apartado de los hombres, 
Allá muy alto y muy lejos, 
Desde su retiro, el joven 
Contemplaba el mundo inmenso . . 

No estaba solo: las flores, 
Los árboles y arroyuelos, 
Los pájaros y las bestias, 
Los abismos de los cielos, 
La inmensidad de los mares, 
Las sombras de los misterios, 
Las estrellas y las nubes, 

Y el mundo de sus recuerdos 
Brindábanle compañía, 

Y eran dulces compañeros 

Pero vino un día aciago 
Para el gallardo mancebo; 
Sintió la inmensa nostalgia 
De estar tan alto y tan lejos; 
Sintió que estaba muy solo, 
Como que estaba viviendo 
Fuera de aquel paraíso 
Tan esplendente y tan bello .... 

Ante Natura postróse, 

Y con nostálgico acento 

Les rogó a la Madre Tierra, 
Al Padre Sol y a los Cielos 
Que remediaran con algo 
Su doloroso destierro . . . 

Y, ¡oh gran milagro!... las flores, 
Los árboles y arroyuelos, 
Los pájaros y las bestias* 



JOSE A. LANAUZE ROLÜN 



¿41 



Los abismos de los cielos, 
La inmensidad de los mares. 
Las sombras de los misterios, 
Las estrellas y las nubes, 

Y el mundo de sus recuerdos — 
Cantando una canción dulce — 
lodos su esencia le dieron 

Y formaron una niña 

Que hizo feliz al mancebo .... 

Desde entonces aquel joven 
Fué dueño del mundo inmenso, 

Y la niña que era buena. 
Pedía bonitos versos .... 



U4 



MOMENTOS 



LAS TRES FRENTES LUMINOSAS 

Dedicado a mi querido ex-profesor 
Felipe Janer Soler. 

La luz pálida y melancólica de mi lamparita tiembla bajo la 
pantalla amarillenta. Miro el reloj: la una. Los gallos cantan 
y los perros aullan en el hondo abismo de una noche negra y pro- 
fundamente callada. Todo duerme en derredor; hasta el mismo 
viento de febrero diríase que duerme como un labrador que descan- 
sa su fatiga, con el sueño tranquilo del trabajo. 

En tanto yo leo y medito y sufro debatiéndome decorosamente 
como un náufrago desorientado, perdido, ambulando por las re- 
giones infinitas del misterio. En mi libro, sobre las blancas pá- 
ginas, encuentro las imágenes de Buda, Sócrates y Jesús. Las 
contemplo largamente, y no me canso de admirar a través de las 

páginas impresas, las tres almas luminosas y medito como 

un loco que, obstinadamente, se empeña y se empeña en sacar 
en limpio y probarse a sí mismo que son realidades concretas, los 
fantásticos desvarios de su mente enferma y pobre. 

La luz pálida y melancólica de mi lamparita vuelve a temblar 
bajo la pantalla amarillenta. Vuelvo a mirar el reloj, las dos. . . . 
He estado una hora contemplando las figuras excelsas. Ya es 
hora de dormir. Tomo la lamparita, y, . . . . como si un soplo mis- 
terioso, etéreo, venido de otros mundos pasara por mi habitación, 
la luz desaparece: reina la tiniebla en derredor súbitamente. . .y 
veo surgir de las páginas del libro, las figuras luminosas de Buda, 
Sócrates, Jesús, que iluminan la estancia con el indecible esplendor 
de sus • frentes lumínicas. 

Espanto, terror, admiración, placer immenso, todas las 
sensaciones imaginables, como potros salvajes, se atropeilaron en 
mi alma. Quedóme extático sin proferir palabra. 

Los tres me atraían con sus miradas profundas y dulces; a los 
tres amé; y los tres me hablaron en distintos lenguajes inefables 



JOSE Á. LAÑAUZE ROLOÑ 



que yo entendí sin haberlos oido jamás, ni aún de los labios aca- 
riciadores de las Musas y las Gracias 

El más entusiasta de los tres, el de las parábolas pintores- 
cas, Jesús, hablóme con exaltación divina, y di jome: 

La Fé es la que salva. 

Cree en el Padre, que es el Amor, la Justicia y la Misericordia. 

La Fé da la Gloria y da el Poder. 

El mundo es sólo una bella mentira. 

El Universo y el alma son mentiras también. 

Sólo la Fé es real, sólo la Fé es verdad. 

La Fé es la Vida Eterna, 

La Fé es el Padre contemplándose a Sí Mismo. 

Ten la Fé que mueve las montañas, y vivirás en el Padre. 



El más satisfecho de sí mismo, el de la imperturbable sonrisa 
mundana e ingénua de niño travieso, Sócrates, con mirada -amiga 
de maestro que enseña bien su lección, hablóme y dijo: 

¿Buscas acaso la Felicidad por el conocimiento de la Verdad? 

¿No quieres estrellarte contra los misterios eternos, perdiendo 
la vida en fútiles pensamientos, en dolores imaginarios? 

Pues oye y aprende: 

¿Qué es el Error? — El Dolor camino de la Muerte. 
¿Qué es la Verdad? — El Placer camino de la Vida. 

Y ¿qué es la Vida?- — La Justicia. 

Y ¿qué es la Justicia? — La Conciencia. 

Y ¿qué es la Conciencia? — La Felicidad. 

Y ¿qué es la Felicidad? — El Placer. 

Y ¿qué es el Placer? — Dios 

Y ¿qué es Dios? — La Vida Misma. 

Luego, la Vida debe ser el Placer, la Felicidad, y debe conse- 
guirse por la Conciencia. 

Este es el Gran secreto, aquí queda resuelto el enigma de la 
Esfinge: la Vida es un círculo de fuego del cual no se puede salir. 
¡Rompa su mutismo la Esfinge, y cante la Vida eternamente! 

Sé fuerte, sigue tu Conciencia hasta más allá de la tumba, y 
serás feliz. 



El más profundamente misterioso de los tres, el de gesto im- 
pasible de estatua, el de la infinita melancolía, el que más he con- 



146 



MOMENTOS 



templado en mis noches largas de nostá 1 gico insomnio sin poder 
seguirle nunca en el vuelo suicida del pensamiento, Buda, hablóme 
en el lenguaje incomprensible del silencio, y dijo: 

Vence el Deseo. 

Vence el Placer. 

Vence el Amor. 

Vence el Dolor. 

Húndete impasiblemente en la Nada. 

Sé más humilde que los guijarros de los viejos caminos. 

Vuélvete estatua. 

La Nada es la Verdad; por Ella, sólo por Ella, llegamos hasta 
el Gran Principio. 

La Nada es Dios, Dios es la Nada. 
Yo soy la Nada. 

Tú y yo y todos, caminamos eternamente hacia el Gran Todo 
hacia Dios. . . .hacia la Nada. . . . 



Mientras Buda hablaba, Sócrates y Jesús sonreían dulcemente. 
Al repetir Buda sus últimas palabras, desaparecieron los tres 
rostros luminosos, dejándome hundido en las tinieblas y el silencio; 
y, envueltas en los pliegues de aquel silencio y aquellas tinieblas, 
quedaron las últimas frases de Buda, fatídicas, profundas, impe- 
netrables: 

"Caminamos eternamente hacia el Gran Todo, hacia Dios. . . 
hacia la Nada" ... .y un eco muy tenue, muy quedo, repite desde 
entonces en mi oído.. . . — "hacia la Nada, . . . .la Nada. ... .N. . . 
A. . .D. . . AAAA" . . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



147 



EL ORGANO CANTABA 

Al laureado poeta del pentágrama 
José I. Quintón. 

El órgano cantaba 

Cantaba 

Y era su canto ora etéreo, indefinible; 

Ora fuerte y resonante como un gesto que no acaba; 

Ora vivido y ligero como el zas de una esperanza 

Que de súbito se lanza 

Tras un punto luminoso que no existe; 

Ya cobarde y tembloroso, 

Para erguirse poderoso 

Y caer una vez más sollozando triste, triste 

El órgano cantaba. . . . 
Cantaba 

Y la estela de las notas en su huida, 
Era un eco, 

Era un eco todo lleno de misterios .... 
Era el eco misterioso de la vida. . . . 

Un acorde vago, etéreo, 
Rumoroso, indefinible, 
Empreciso cual el dulce balbuceo 
Del ángel en la cuna, 

Y ligero cual el rápido aleteo 
Del blando vuelo 

Que aun no sabe de las iras y el dolor de la Fortuna. . . , 
¡Oh el acorde vago, etéreo, 
Rumoroso, indefinible! 

En sus notas ocultaba mi secreto inmemorial. 
Me decían 



i 4 8 



MOMÉNÍ ÓS 



Que sabían 

El país de dónde vine a este valle mundanal 

Otro acorde resonante, 
Que se extiende en una nota fuerte y grave; 
Que se encoge y se detiene, que se exalta; 
Que es tranquilo y bu licioso, ronco y suave; 

Que se calla tembloroso y luego salta 

Al profundo misticismo de la nota dulce y grave 

¡Oh el acorde resonante! 
Me decía 
Que tenía 

De esta pobre vida nuestra la eternal doliente clave. .... 

Y ¡oh la audacia del sublime ritornelo! 
¡Oh el acorde de la duda y el dolor! 
Aquél" vivido y ligero como el zas de una esperanza; 
El que engaza en un temblor 

Mi soberbio pensamiento caprichoso y errabundo 
El alma mía 

Va suspensa en ese vuelo de las notas hasta Dios, 

En lo eterno de un segundo. . . . 

Vuela, vuela. . . . ¡ vuela al cielo! 

Y, cansada cual si fuera tras un punto que no existe, 

En las sombras de este suelo 

Vuelve a hundirse el alma mía; 

Y postrándose ante el ara de su impar melancolía, 
Con el órgano solloza, triste, triste, 
Inmensamente triste 

¡Ch la audacia del sublime ritornelo! 
¡Oh el acorde de la duda y el dolor!. ..... 

El órgano cantaba 

Cantaba. .... 

Y la estela de las notas en su huida. 
Era un eco, 

Era un eco todo lleno de misterios. . . 
Era el eco misterioso de la Vida 



jOSE A. LANAUZE ROLON 



149 



UN HOMBRE Y UN POETA 

A mi amigo y hermano 
Tomás Carrión Maduro. 

Mirad su frente: en ella centellea 
La voluntad, la voluntad potente; 

Y es que lleva en lanada de esa frente 
Lo infinito y lo eterno de la idea. . . . 

Como el bíblico Verbo, él dice — ¡SEA! — 

Y en los maes confusos del presente, 
Hoy su voz fecundísima y vehemente 
Condena y salva, selecciona y crea. . . . 

Ya penetra su vista escrutadora 
Con mirada ambiciosa y atrevida, 
Los preciosos enigmas que atesora 
La Madre Tierra pródiga y sufrida: 

Este es un hombre y aquél, alma de aseda, 

Aquél, . . . es más que un hombre . . . . ¡es un poda: 



t50 



MOMENTOS 



EMBROLLOS 

Dedicados cariñosamente a mi querido 
amigo y compañero Maximiano Ríos. 

Huyo, huyo de mí mismo 
Cual si huyera del borde de un abismo. 
¡Ch alma!, necesito olvidarme; 
Es fuerza aturdirme. . . . emborracharme. . . . 
Llenadme la copa, llenadla en seguida, 
Yo no quiero pensar ni sentir esta Vida. ; • 

¡Ay!, tengo que correr, correr locamente, 
Cual si fuera un demente. . . . 
He de estar en profunda, perpetua agitación 
Si no ha de estallar mi pobre corazón: 
Cuando en mí el movimiento su fatiga refrena, 
Lanza en mí el Gran Dolor la explosión de una pena; 

Y si no logro a tiempo huir de mí mismo, 

Siento como que me hundo, que me traga un abismo. . . . 

¡Oh el Gran Dolor de vivir y vivir 
Sin hallar la razón de nacer y morir! 
;0h la eterna nostalgia, la infinita tristeza 
De sentirse uno aislado en la Naturaleza! 
¡Oh la pena doliente corno un desgarramiento 
Cuando llora impotente el Titán Pensamiento!.... 
¡Lejos, lejos de mí mismo, 
Lejos de mí, yo soy un abismo! 
Quiero movimiento, sudorosa fatiga, 
El a me conforta y mis penas mitiga: 
¡Bendito el Trabajo, bendito, bendito; 
El Trabajo es un bien infinito! 
En su copa de barro trago a sorbos 1 a Vida, 

Y gozo e] encanto de embriagarme en seguida 



JOSE A. LANAUZE ROLON" 



La copa del Trabajo llenarme bien, llenarme, 

Es f uerza que me aturda, es fuerza emborracharme .... 

¡Oh contraste, contraste, contraste doloroso 
Entre el mundo ideal y este mundo ominoso! 
¡Oh que enorme distancia! — 
Entre las almas todas, recelos e ignorancia; 

Y entre todos los pueb 1 os de 1 a faz de la Tierra, 
Sembrando muerte y odio el monstruo de la Guerra. — 
¡Oh mundo de enemigos 

Y mundo de mendigos!. . . . 
¡Lejos, lejos de mí mismo, 
Lejos de mí, yo soy un abismo! 

¡Ay!, tengo que correr, correr locamente 

Cual si fuera un demente 

Ven, Justicia, préstame tu egida; 
Quiero, luchar, combatir que en la Vida 
He de estar en profunda, perpetua agitación 
Si no ha de estallar mi pobre corazón. . . . 

Mas. . . . ¿Para qué bataFar, para qué, para qué. 
Si todo está igual como quiera que esté . . . ? 
¿Para qué ir tras la gloria y la felicidad, 
Si es que todo es mentira, si es que nada es verdad . . ? 
Todos atropel 1 adámente marchamos 

Sin saber — ¡ciegos! — de dónde ni a dónde es que vamos. . . . 
¡Ch dolor, oh dolor, 

El no ser es mejor! 

¡Lejos , lejos de mí mismo, 

Lejos de mí, yo soy un abismo! 

Llenadme la copa, llenadla en seguida, 

Yo no quiero pensar ni sentir esta Vida; 

La copa del Trabajo llenarme bien, llenarme, 

¡Es fuerza que me aturda, es fuerza emborracharme, 

Para seguir luchando, 

Para vivir sangrando, 

Para morir soñando! 



152 



MOMENTOS 



JUNTO A TI 

Te miro ... y siento 
El frío alevoso 
De un tembloroso 
Presentimiento. . . 

Me acerco ... y siento 
No sé qué gozo, 
Como un nervioso 
Sacudimiento. . . 

Tocarte puedo, 
Mas ... no sin miedo, 
Sin frenesí . . . 

Y al irme . . . siento . . . 
Como un lamento 
Dentro de mí . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



53 



EL ENTIERRO 

El paso detened y descubrios, 
Los escéptieos, frivolos, creyentes; 
A un tiempo, todos, humillad las frentes: 
¿Pasan el luto y el adiós sombríos! 

Vosotros los rebeldes, los impíos, 
Que de prisa pasáis indiferentes, 
No olvidéis, no olvidéis, irreverentes, 
Que ahí va la Muerte con sus brazos fríos. . . . 

Venid; sigamos los despojos yertos, 

Y en la viila murada de los muertos 
Contemplemos su Augusta Majestad .... 

¡Oh abismo el de las tumbas expedito! 
Da vértigo la obscura Eternidad, 

Y un dolor de miseria lo Infinito 



154 



MOMENTOS 



ESTUDIANTINA 

Mil y mil niños cantan a coro, 
Vivos y alegres como gorriones; 
Cantan la vida sus corazones: 
¡Batir de alas, risas y lloro! 

Les da la Dicha su gran tesoro 
Lejos del mundo de las pasiones, 

Y un maestro bueno les da lecciones 
De más preciado valor que el oro. 

De las escuelas salen ahora: 
Se habla, se empuja, se grita y llora, 

Y siempre hay algo tras una esquina . . . 

Lanzan sus piedras manos certeras, 
Los libros huyen por las aceras, 

Y cuando vuelven ¡son ya una ruina 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



155 



HUMOS BORRACHOS 

Allí estaba el rey del oro, el hijo mimado de una fortuna lo- 
ca; allí estaba^el más grande de los multimillonarios de la tierra. 

En suntuosísima sala, donde la fantasía de los artistas inci- 
tados por la riqueza deslumbrante y caprichosa, había acumulado 
bellas obras indescriptibles, de ingenio, de pulcritud y de co- 
modidad; allí, entre los trofeos exquisitos del arte, acababa de 
encerrarse el rey del oro. 

Dejábase adivinar en su rostro una tristeza agria, un do'or 
pronto a estallar, un cansancio prematuro de la vida. Dejóse 
caer sobre mullido sillón. Con crispados dedos apretaba su cabeza 
deshaciéndose el aristocrático peinado, y como abismado en dolo- 
rosa reflexión, inclinóse un momento ¿qué meditaba, qué 

sufría aquel tan envidiado hijo de la suerte? 

De pronto sacudió la cabeza, se irguió, y apretó un botón de 
sobre una mesa inmediata. En seguida aquel aparato maravilloso 
presentóle en un brillante brazo de plata bruñida, una copa de es- 
pumoso licor — ¡Bebamos! — exclamó con exaltación — maldito has- 
tío, te has empeñado en agriarme la vida a mí, que con mis miro- 
nes todo lo puedo; pero no has de lograrlo; sí, en vino te ahogaré. . 
¡Bebamos — bebamos — bebamos! — Y cada vez que repetía esa 
última frase, apretaba el botón y vaciaba una copa 

El oro, tan cantado por los poetas de todos los tiempos, fan- 
tasma de los alquimistas y de los economistas, soberano de los 
placeres, potencia de la industria, arbitro del trabajo, conso^dor 
de las miserias, siervo ejecutor de las intuiciones y hazañas mara- 
villosas de la ciencia, protector e inspirador de las artes, dueño y 

señcr de casi todas las voluntades e innúmeras conciencias 

la varita mágica del oro vibraba en manos de aquel hombre des- 
graciado, y él, en tanto, se aburría soberanamente. En pocos 
años había subido y bajado la fácil escala de los placeres munda- 
nos; había empinado hasta las heces todas las copas: juegos, 
sports, licor, mujeres, especulaciones, filardropía, colecciones ca- 
prichosas . . . rtoÚQf todo creía él que lo había agotado ya. 



156 



MOMENTOS- 



Acababa de emborrachar se completamente, y, satisfecho de sí 
mismo, aturdido, delirante, rió con risa destemplada y estúpida. 
Con mano torpe apretó otro botón, y otro brazo metálico, salido 
misteriosamente de aquel armario con apariencias de mesa, le pre- 
sentó graciosamente un fino tabaco ya encendido. Clavóselo en 
los labios vinosos empezando a chuparlo como un desesperado. 

Fumaba su borrachera. Las espirales de humo se le atrepella- 
ban por la boca y nariz formando una neblina espesa de azul- 
pálido en la tibia atmósfera de la suntuosa estancia. El borracho 
las contemplaba sumido en un éxtasis voluptuoso, atento, enajena- 
do; diríase que su alma se le escapaba en las densas espirales del humo. 
En aquel instante era feliz, ahogando su hastío en vinos generosos. 

Pero -cosa extaña, increíble, fantástica — el humo no desapare- 
cía como era natural que sucediera, como siempre había sucedido 
desde que se fuma en el mundo. Cierto es que todo buen fumador 
encuentra algún recuerdo, alguna ilusión, alguna idea sutil en las 
espirales de humo que ascienden con gracia y desaparecen en el ai - 
re; pero ninguno las había visto condensarse todas gradualmente 
y persistir formando una neblina espesa y azulada por encima 
de su cabeza, como lo viera en aquella ocasión el rey del oro, en su 
sibarítica embriaguez. El pobre borracho sentía cómo el frío del 
espanto iba helándole el corazón a medida que aquel 1 a niebla iba 
haciéndose más densa y tomando la forma fantástica de un gi- 
gante terrible y amenazador 

Nuestro hombre seguía chupando su breva maquínalmente. 
La figura fantástica íbase haciendo más clara, se precisaban ya, 
sus contornos, se acentuaban sus perfiles; al fin su rostro severo 
y enérgico de mirada profunda se impuso a la atención del aturdido 
fumador. 

— Insensato — dijo al fin la visión del humo con voz honda 
de bajo — te han colmado de bienes, ¿qué deseas? 

— Yo. .yo — respondió temblando — nada, .sí, saber quién eres. 
— Soy el Guardián de los Destinos 

— ¡Ah! — gritó de nuevo cayendo en el sonambulismo arti- 
ficial de la embriaguez — ¿por qué has de tenerme así? Dime ¡por 
Luzbel!; que me gustaría saberlo. . . 

— Vengo desde l as regiones misteriosas de lo desconocido y de 
lo absurdo para dejarte vislumbrar un fu 1 gor de las verdades 
eternas que rigen los destinos. Obedezco a la Fortuna, que 
hasta ahí quiere favorecerte. Sigue fumando, y óyeme hasta que 



JOSE A. LANAUZF, ROLON 



157 



se consuma tu cigarro; ello será la señal fatal de mi partida. 
— Habla, diviérteme, escucho. 

— Ven, he de llevarte fuera de esta estancia; iremos tan lejos 
observando el mundo, como dure el cigarro que fumas. . . . 

Y salieron sin necesidad de abrir puerta alguna, yendo el fuma • 
dor por los aires, suspenso del humo de su cigarro, como fruto que 
ce mece adherido a la rama, mientras la aparición absurda hendía 
la atmósfera en vuelo vertiginoso. Vieron todos los pueblos, todas 
las razas; y el Guardián de los Destinos hacía por doquiera atinadas 
y profundas observaciones. Por fin retornaron ala suntuosa estan- 
cia del rey del oro. 

— ¿Qué has aprendido? — preguntó el Guardián. 

— He visto casi todos los hombres trabajando mucho, se afa- 
nan en constante fatiga, y eran relativamente felices. Muy poquí- 
simos se hastiaban como yo, aunque muchos eran melancolices. 
Ni aun los mendigos se hastiaban; sufrían, pero no se desespera- 
ban: por todas partes la esperanza 

— Bien, todo es cierto ¿Sabes tú qué es lo que da tan larga y 
generosa vida a la esperanza, aunque muchos lo ignoran? 

— Yo también 

— Pues es la visión consoladora de porvenir siempre florecido 
de promesas; es la bella mentira de la dulce armonía déla vida, el 
ideal. Porque el ideal es Ja dulce armonía de los seres con la 
fatalidad incontrastable de su destino. El 

• — íja! ¡Ja! ¡ja!, .entonces — interrumpió con voz gangosa y 
y torpe — mi ideal es un buen vaso seguido de un buen tabaco 

— ¡Calla, insensato, blasfemo! — gritó el gigante misterioso 
exaltándose — Polvo eras, polvo eres y polvo serás. Nota fugitiva 
que se escapa y se pierde y nunca más ha de vibrar en el 
éter sonoro. 

Nada es, nade existe, ningún individuo es absoluto, el indivi- 
duo no ha existido ni existirá jamás: Tú, pobre mortal, eres só 1 o 
un punto sensible en la vida universal, punto que cambia vertigi- 
nosamente en movimiento fatal f y cree estar en quietud sedenta- 
ria, dueño del propio destino ¡Mentira, ilusión, espejismo enga- 
ñoso del microcosmo humano ! 

Hombre, iluso y presuntuoso, eres menos que un microbio os- 
cilando entre dos abismos, entre dos ir: finitos, entre dos eternidades. 
Y estos dos infinitos y estas dos eternidades son dos ficciones tam- 
bién, porque en el universo, en la Naturaleza, en la Verdad, no 



MOMENTOS 



existe nada más que el presente inmutable. Hombre, no te 
espantes como los niños asustadizos, mira la realidad a la cara; ilu- 
so y presuntuoso, no eres un individuo, eres simplemente un ser, 
una forma, una modalidad determinada de la energía sempiterna. 
¡Hombre, iluso y presuntuoso, abisma tu orgullo ante el Guardián 
de los Destinos, y ante los otros hombres!. . . . 

Y sin embargo — prosiguió con acento persuasivo y tierno — 
nada se extingue en la realidad universal. Tus energías, tus actos 
y tus pensamientos; la lucha incesante de ese mundo batallador 
que observamos ha poco sóbrela redondez del planeta; la actividad, 
los anhelos, los ideales, los amores y los odios, las atracciones 
y repulsiones, nada deja de influir en la eterna gema de las formas 
que pasan. Ningún esfuerzo se pierde en los senos fecundos 
de la Naturaleza. 

Las ondas sonoras (inauditas para ti) de tus pensamientos, 
de tus pasiones, de todas tus actividades, repercuten hoy y reper- 
cutirán siempre en los ámbitos infinitos y eternos de la vida cós- 
mica. Tú, polvo vivo, seguirás también vibrando y creando y 
pasando en el movimiento absoluto de las formas o los seres. 
¡Admira el espectáculo sublime, yúnetea él en consciente armonía'. 

Eres un soldado dentro de la Humanidad: lucha, coopera, y 
serás feliz . . . 

Sería inútil tratar de rebelarte, sería ridículo, sería doloroso. 
El torbellino de la vida es irresistible. Unete a los demás hombres, 
interésate en el esfuerzo pujante de la Humanidad. ¡Ahí van los 
hombres, parecen soldados, y en la batalla se ríe y se llora, se 
sufre y se goza: y todo es bueno, todo lleva el sello de la vida! 

Quien no oye la voz del entusiasmo, quien no embellece 
un ideal, quien no respeta la verdad, choca contra el dolor. . . . 

— ¡Bah — ja — ja! quiso interrumpir el borracho, querién- 
dose burlar de la verdad; pero no pudo hacerlo: había fumado 
aquel misterioso tabaco hasta la vitola, y al quererse burlar del 
Guardián de los Destinos, se quemó los vinosos labios. Con el hilo 
sutil de la última espiral desapareció la severa y elocuente visión de 
los humos borrachos. 

La quemadura en los labios, le hizo recordar lo que había visto 
y oído en su embriaguez; reflexionó serenamente sobre todo aquello, 
y acabó por admitir que todo aquel enredo no era tan absurdo 
como parecía. Desde entonces fué otro hombre, y contribuyó al 
mejoramiento y felicidad de sus semejantes 



JOSE A. LANÁUZE ROLON 



i 50 



NOCHE BLANCA 

La luz difunde su encantamiento 
Todo misterio, todo dulzura, 
Y hay como un ángel de la ventura 
Que tiempla el arpa del sentimiento. 

Sus notas oigo, sus alas siento 

Como rozando mi honda amargura 

Un ser alado de esencia pura 

Que va endulzando mi pensamiento .... 

;Oh noche blanca de luna llena! 
;Ch misteriosa noche serena! 
Tu luz bendita, ¿dó ha 1 ló su encanto? 

Un vago hechizo surge y trasciende, 
Que hasta mi viejo dolor enciende 
Haciendo el mundo tranquilo y santo.... 



léo 



MOMENTOS 



CELOS 

A una ingrata coqueta. 

¡Basta ya de dolor y humillaciones; 
No más perfidia ni más ruegos — basta! 
Ni eres dulce ni buena ni eres casta. . . 
¡Mujer, te han traicionado tus pasiones! 

Idolo fuiste tú de mis canciones, 

Y te adoré rendido y entusiasta; 
Hoy me siento terrible iconoclasta, 

Y es mi dicha lanzarte imprecaciones. 

Jugaste con mi amor y mi inocencia, 
Con mi fe, mi esperanza y mi conciencia, 
Flechándome a traición, siempre en acecho 

¿Tus abrazos, tus besos?. . . . ¡al olvido! 
Que antes de verme por tu amor vencido, 
¡ Sabré arrancarme el corazón del pecho ! 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



161 



LOS HAMBRIENTOS 

¡El teatro. . ! ya el pueblo se empuja 
Como ansioso de nuevo placer, 
Ante el lienzo en que el Arte dibuja 
El fe chizo que fizo una bruja. . . 

0 la fuerza vencida de un hombre que amó a una mujer 

Ya se acercan los autos pujantes . . . 
Ya deslumhran las modas brillantes 
A los ojos que no se cansaron jamás de mirar. . . 

El frú-frú de las faldas coquetas 
En las damas que olvidan su andar, 

Y mil ruidos y voces inquietas, 
Vivarachas cual raudas veletas — 

¡Son las notas alegres que lanza la Vida al pasar! 

Todo era allí nerviosa alegría. . . 
Sólo' yo mi nostalgia sentía, 

1 Sólo yo me encontraba muy lejos en mi soledad. . ■ 

Bajo el peso de mi pesadumbre, 
Como aquél que buscara una cumbre 

Y en las sombras de la inmensidad 
Anhelase un gran sol que deslumbre. . . 

¡Tal yo mismo escalaba la cumbre de mi soledad . . ! 

Y sonámbulo, torpe, impasible. 
Duende herido, fantasma invisible, 
Fuí'me a solas por calles desiertas y mudas de horror . , . 

De repente. . . una voz como un ¡AY! cavernoso, 
(Agonía quizás de un dolor), 
Con un lúgubre tono borroso, 



162 



MOMENTOS 



Provocando en mí un frío nervioso, 
Gimió — ¡Joven . . . señor, av. . .señor. . ! 

Tuve allí la visión de un tormento, 
La visión sin igual del hambriento . . . 
¡ Del que está condenado a nutrirse del propio dolor . . ! 

Era fuerte. Sus labios temblaban, 
No podía su boca pedir . . . 
(Ya sus ojos el suelo buscaban) . . 

Y estas frases tan sólo escaparon: 
¡Hoy de hambre mis hijos lloraron . . . 
No hay trabajo ... se van a morir. . ! 

Medité: muchos hay disipando 
Cuanto has hecho, buen hombre, sudando . . . 
¿Será acaso verdad que maldijo Jehová el Trabajar. . ? 

Allá lejos. . . los autos pujantes, 
Las toilettes de las fiestas brillantes, 
El frú-frú de las faldas coquetas 
En las damas que olvidan su andar, 

Y mil ruidos y voces inquietas, 
Vivarachas cual raudas veletas 

Que son notas alegeres que lanza la Vida al pasar. . . • 

Mientras yo, sólo yo, aquí en la cumbre de mi soledad, 
Oigo y sufro los sordos, terribles lamentos 
De los parias vencidos y hambrientos . . . 
¡Oh las lúgubres notas que lanza la Vida al pasar. . ! 



jOSÉ Á. LÁNAUZE ROLON 



CARTAS VIEJAS 

Para tí ... . 

Han volado los días 

Y han volado los años . . . 
Yo ignoraba las vías 

Y sus cortes extraños . . . 

Vislumbrando mi sino 
Me lancé a la jornada, 

Y en mitad del camino 
Hoy hago una parada . . . 

Repaso en mi memoria 
Los lances de mi historia; 

Cual confidentes fieles, 
Releo viejos papeles . . . 

¡Y hallo consuelos en flor 
En viejas cartas de amor! 



i 64 



M OMENTOS 



EN LA LID 

Para mi amigo Lito. 

¿Qué? ¿ceder yo porqué el dolor me hiera? 

¿Yo humillarme y gemir cuando vencido ? 

No lo esperéis jamás, que yo he nacido 
Fuerte contra el dolor hasta que muera 

Los recios golpes de la lucha fiera 
No podrán arrancarme ni un gemido: 
Sé lanzar los rencores al olvido 

Y sentir por la mano que me hiera. 

Sufro, sí, a veces el dolor ajeno, 

Y por ello soy triste y me apasiono 

For todo cuanto es justo y cuanto es bueno; 

Que en la incesante lid sólo ambiciono 
Decir a quien me hiera, muy sereno: 
¡Hermano, sigue hiriendo — te perdono! 



JCSE A. LANAUZE ROLON 



TUBERCULOSIS 



¡Ay, he sufrido tanto! 
Que ya a la Muerte ríndese mi vida 
Sin dolor y sin llanto . . . 

Venciendo mi quebranto, 
Al término fatal de la partida 
Tranquilo me adelanto . . . 

Mas ¡oh cruel desencanto!. . . 
Hasta la Muerte impía, 
Con sangrienta ironía, 
Se han negado a cubrirme con su manto 



i66 



MOMENTOS 



TUS BESOS 



Para tí 

Si arena besan las ondas, 
Si la luz besa al color, 
Si el viento besa a la flor 
Y el arroyuelo a las frondas: 
¡Bese el amor a su amor! 

Mira el cuadro de Natura — 
Brisa, arroyo, luz y mar — 
Todo nos dice que amar 
Es la bendita ventura 
De la gloria del besar. 

¿Qué es un beso?. . . cuando dos 
Están en dulce embeleso 
De su amor en el exceso, 
Los une un gesto de Dios 
Con el misterio de un beso . . . 

Un beso que se ha pedido 
Es cual limosna de amor; 
El beso que no he pedido, 
Si me lo das, bien querido, 
Ese es un beso de amor . . . 

Un beso que se ha pedido 
Nunca es un beso de amor; 
Mas nunca podrá el olvido 
Borrar el beso que ha sido 
Alas, trinos, luz, color. , f 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



167 



Alas, trinos, luz, color- 
Todo en sus besos lo gozo; 
De tus labios al calor, 
Si te beso, no hay dolor; 
Si me besas, soy dichoso 

¡Oh la llama de tus labios 
Encendidos cual cerezas! 
¡Oh tus labios, dulces labios, 
Cómo templan mis agravios. 
Cómo endulzan mis tristezas! 



i68 



MÓMEN'tOS 



NOCHE NEGRA 

La densa oscuridad con su misterio 
Todo lo ha hundido, todo lo domina, 
Y silenciosa la Creación se inclina 
Cual bajo un duro y viejo cautiverio. 

Cumpliendo con su santo ministerio, 
La Soledad me embarga y me fascina, 
Mientras ninguna estrella con luz fina 
Ahuyenta la visión del cementerio .... 

El cielo busco, y mi tenaz mirada, 
Perdiéndose en la ignota lejanía, 
No ve cielo ni tierra ni ve nada .... 

¡Oh noche negra, impenetrable y fría, 
Cómo avivas la urente llamarada 
Que a intérvalos consume el alma mía- 



JOSE A.'LANAUZE ROLON t6q 



RECUERDO BLANCO 



Para tí 



Yo con dos lágrimas 
Formé una perla 
Brillante y pura 
Como una estrella. 

Llorabas triste 
Mi pronta ausencia, 
Y yo contigo 
Lloré tus penas .... 

De aquellas lágrimas 
Formé la perla, 
Dulce recuerdo 
Para la ausencia. 

Si yo me alejo 
Guarda esa perla — 
¡Ay, no la olvides'. 
¡Ay, no la pierdas- 

Mi alma y la tuya 
Diéronse en ella 
Todos sus goces, 
Todas sus penas, 
Toda su vida, 
Toda su esencia .... 



MEMORIAS DE LA CLASE DE 1912. 

ESCUELA ALTA DE PONCE. 

(Lector, no leas las siguientes páginas, si no quieres saber 
algo de lo que son capaces los estudiantes: conservo en ellas 
dos de nuestras audacias.) 



JOSE A. LANAUZE ROLOÑ 



173 



DOS PALABRAS 
A MIS CONDISCIPULOS DE 1912 

No he podido terminar mi humilde libro sin consagrar estas 
últimas páginas al recuerdo querido de nuestra clase. 

¿Recordáis aquellos últimos días del año escolar de 1912? 

Campos, Soltero, Lucila, Marina, Gordián, Róbinson, Mario, Yor- 
dán, Rafael, Matos, Miura, Betances, Ríos, Mercado, Fraile, 
Taño, Ramona, Deluca, Barto'omei, Aguayo, Pedro, Vicente, 
Manuela, José, Carmen, Miguel,. . .todos, todos, vienen a mi 
mente, y con la magia de los recuerdos queridos y las nostalgias 
de un pasado feliz, reproducen las escenas idas. . . . Por eso, pa- 
ra vos inserto aquí the parody of the merchant of venice. . . 

¿Recordáis (algunos de vosotros los pensadores de aquel tiem- 
po) aquellas nuestras absurdas discusiones filosóficas, nuestras 
ínfulas materialistas, las interrogaciones de nuestras dudas pre- 
maturas; Buchner, Jesús, Buda, Kardec? Aquellas discu- 
siones absurdas pero libres, aquellas dudas, aquellas negaciones, 
eran, sin nosotros mismos saberlo, nuestro punto de partida en la 

vida del pensamiento Por eso, para vos, como memoria de 

aquellos días, inserto aquí el siguiente ensayo: LA NUEVA FE 
o EL ESPIRITU MODERNO 

Hace tiempo que duerme en mi gaveta, y hoy vuela hacia 
vosotros ¿Seremos materialistas, católicos, protestantes, es- 
piritistas, agnósticos, eclécticos? ¿Seremos sinceros y francos o hi- 
pócritas y pragmáticos, escépticos? No lo sé; cada uno seguirá 
su rumbo; yo mismo no os sabría decir a dónde me han de condu- 
cir mis estudios y mis meditaciones. . . . Pero nunca olvidemos 
que aquella sinceridad y este espíritu libre fueron para muchos 
de nosotros los varones, el punto de partida, allá en las íntimas 
confidencias, francas y sinceras, del salón de clases 

Le Poet. 



/ 



PARODY OF SCENE II, ACT I. * 
"MERCHANT OF VENICE" 
(To my dear friend the famous fvtture actor Antonio Gordián) 



* He insertado esta pdésía Cóm5 un caro recuerdo de rriis días de estu- 
diante en la Alta Escuela ¡ y además somos un pueblo bilingüe. . . . 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



177 



Scene: in the boudoir. 

Portia-the lady, a middle-aged woman, sitting in 

front of a mirror. 
Mary-the maid, dressing Portia's hair with all the 
showy flirtation of the latest fashion. 

PORTIA. 

Cursed be this mirror and damned for ever, 
Mary, if it does with blunt appearance, 
Fool the handsome hues and fool the beauty 
Of my countenance. Say, should I suffer 
This annoying, deceitful moon of glass 
To insist upon its prattle any more, 
Arguing with a dead impure reflexión, 
That the wrinkles of my face are visible? 

MARY. 

I beg you pardon, 'tis not the mirror, 
Which always gives the f aithful image 
Casted into its bosom by trae light. 
. 'Tis your blood, mistress, 'tis your temper, 
Which shall be quenched with the death-blow 

Of this my head-dressing and fine toilet 

Ah me', look, please look now! . ..are you not pleased 
In spite of your forty and five nativitiesf 

PORTIA. 

Yes, Mary, all is nice and I am please, 
But not of that vexing hyperbole 
Which you have said. Where are your eyes ? where ? 
Where ? See, I am only thirty years ! . . . . 

MARY. 

Excuse me, lady, I was mistaken: 
Now I swear that you are only thirty, 



M O M E N T Ó S 



And I am sure Mister Antonio thinks 
That you are only half as oíd as he 

PORTIA. 

And one third also. . .ah! I am doomed 
To be the-prop and victim sacrified 
Of this oíd, ridiculous Methuselah. 
Yes, I am deemed and cursed, there is no hope; 
My fantasy can see no other way 
But this .... 

If I should be married before going 
Up to Heaven,and there running the risk 
Of meeting the wild rage of the door-keeper, 
I must be married to his trembling limbs, 
Which are three times as oíd as I. 

MAR Y. 

Who must be held the cause of such distress? 
PORTIA. 

Silence, Mary! Your words always strike 
The high pitched chord of past delights and loves. 
Mark these wrinkles of my face, the foot prints 
Of my cndless mournings for that past 
Full of joys and sweet remembrances which now, 

Are the unexhausted fountains of my griefs 

Look; I was the mistress of young men's hearts, 

And saw thrown at my feet a thousand woers, 

Who offered me their passions and their laurels; 

But I love none and despised them all. 

As the vivid and flirting butterfly 

Kisses here and kisses there many a flower, 

So did I abuse the loves of men, 

Deceiving here and there, everywhere, 

All the heedless, loving souls which drank 

The enchanting draught of this my giddy heart. 

But poor, poor thing! the charms of my spell 

Were kept in the showy but brittle glass 

Of physical beauty . . . 

"And that glass has been broken into pieces 

By the hand of time", so says the mirror. 



JOSE A. LANAUZE RÓLQN 



179 



Thus, Mary, I have iost the chance to choose 
And must accept the hand of this last suitor, 
This oíd Mister Antonio, if I 
Do not want to leave this world unmarried. 

MARY. 

Mistress, there is no ground for so much grief , 
Resign yourself and be content: for hear, 
The Master said, 

' 'Well blessed shall be the maiden. their shall be", . . . 
I dont know what lofty grace in Heaven. 
Ah, myJady, youthen. shotild not despair. 
But hope to be worthy of His eternal love. 

PORTIA. 

What? to resign myself and give al] up? 
Xot to b e married as soon as possible? 
Never ! . . . are you mad? Say, where are your brains? 
Go, hurry, and tell now Clister Antonio 
To f ix the dav and honr of our wedlock ! 



ENSAYO SOBRE LA NUEVA FE 

o 

EL ESPIRITU MODERNO. 
Aun dentro de la Realidad florece el Ide 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



183 



Una religión verdadera, que interesara a todos? 
ios hombres en todos los tiempos y lugares, ha de- 
bido ser eterna, universal y evidente; ninguna ha 
reunido estos tres caracteres. Todas son, pues, 
tres veces falsas. 

No temerá la muerte, miedo que, como ha dicho 
el estoico, es un recurso que utiliza el fuerte para 
llevar al débil donde quiere; estará libertado así 
de todas las tiranías del mundo. 

(Diderot) 

Lo que quiere Dios que haga un hombre, no ha- 
ce que otro hombre se lo diga; se lo dice él mismo, 
y lo escribe en lo íntimo del corazón, 

Cuanto más me retraigo dentro de mí mismo, 
cuanto más me examino, más claro veo escritas 
estas palabras en mi alma: "Sé justo y serás feliz". 

(Juan J. Rousseau) 

¡Adelante ellos van hacia algo más 
grande, hacia algo mejor!. 

(Walt Whitman) 

El mundo contemporáneo siente la angustia ele una incerti- 
dumbre religiosa como en otros períodos tristes de la historia. 
La sociedad se detiene estupefacta contemplando su propio mal, 
o se aturde como un beodo en las maquinaciones del agio y las 
empresas fabulosas de la industria. La mayor parte, sin embargo, 
sé aturde en el vértigo de una vida agitadísima donde no hay lu • 
gar a la meditación y a las necesidades superiores del espíritu. 
La velocidad lo absorbe todo; y el más profundo escepticismo ex- 
tiéndese por todas partes: aquí incubando la atonía y el más fatal 
indiferentismo, al á abonando la dolorosa desesperación del sui- 
cidio. Se diría que el p!aneta está enfermo. Iva historia se repite, 
y el eterno problema religioso describe una vez más su interro - 
gación monumental, que parece un obstáculo invencible en la 
ancha vía del progreso y de la esperanza humana. 

Sí, prosternémonos ante el supremo altar de nuestras con- 
ciencias, contemplando esta sociedad, y tendremos forzosamente 



1*4 



MOMENTOS 



que confesar, sí somos francos, que el mundo está como enfermo, 
presto a caer en el desaliento y la renunciación de Oriente, o en el 
craso y fatal sensualismo de los últimos griegos y romanos. 

Y no es que vivamos dentro de la duda solamente: no, mil 
veces no: es que hemos exacerbado todas las dudas milenarias; 
hemos refundido y amalgamado todas las filosofías; hemos desa- 
creditado todos los sistemas; hemos escudriñado todas las mito- 
logías; hemos negado todos los dioses; hemos sacrificado todos 
los mesías; hemos condenado todas las iglesias; y, en fin, hemos 
desmentido todas las doctrinas y utopias; y hoy, con el corazón 
seco y sin esperanzas, nos esforzamos en vano por avanzar triun- 
fa'mente, con ese bagaje de cadáveres, a través del campo estéril 
de las absolutas negaciones. . . Todos hacemos esto; unos fran- 
camente, otros sigilosamente; unos conscientemente, otros incons- 
cientemente 

Y el mundo se estremece de angustia, y la conciencia social 
despierta y se estimula ante 1 a situación violenta. La Humanidad 
(que ya empieza a tener conciencia de sí misma) tiene la vaga 
intuición de que está sufriendo la secuela de la más santa, de la 
más excelsa de las leyes de la vida: NO TIENE FE 

"Las leyes eternas, inmutables, perfectas rigen la creación en 
toda la infinita variedad de los seres orgánicos e inorgánicos que 
forman la eterna gema de 1 a evolución cósmica": En esto estamos 
acordes todos, es la última pa'abra del conocimiento humano, y 
esa ha de ser la única, só.ida base de nuestra nueva Fe, si es que 
vamos a tener a 1 guna que con su virtud dinámica nos inspire en 
las actuaciones de la vida 

La Ley es la modalidad del cosmos; l& Ley es Dics actuando 
eternamente, invariablemente. Y así como 1 os soles en el espacio 
infinito, y los microbios en la imperceptible gota, y los átomos en 
la chispa luminosa, obedecen las leyes que rigen sus destinos; así 
también el ser racional y consciente (ya sea el individuo aislado, 
ya el individuo colectivo, el super-organismo social) tiene for- 
zosa y definitivamente que obedecer la ley eterna e inmutable de 
su propio destino en la escala infinita del progreso, sea éste 
cual fuere. 

La Humanidad marcha adelante, progresa, guiada por la Ley, 
como las aguas, siguiendo el plano inclinado de los ríos arrástranse 
hasta el mar, y luego, al beso de la luz solar, se transforman, y, co- 
mo aves invisibles, suben a poblar las alturas conformas capricho'- 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



185 



sas, con nubes fugitivas, viajeras obedientes a su único señor: la 
Ley. Pero la Humanidad, gozando de cierta libertad de procedi- 
mientos, crea formas, sistemas, doctrinas, y a veces hasta engaño- 
sos fantasmas; y ciegamente, inconscientemente, siguiendo la farsa 
de sus mentidas creaciones, pretende ir contra la Ley, como un 
niño atolondrado que intenta andar de 'espalda. Y así como ese 
niño, olvidándose de lo más elemental de su propio organismo, por 
la fuerza de las circunstancias, por la Ley (que es siempre la voz 
déla Naturaleza); así como ese niño, repito, tiene necesariamente 
que chocar contra los más pequeños obstáculos, tropezar, caer, 
sufrir, reflexionar, saber, conocer, querer, levantarse, y proseguir 
de frente por donde Naturaleza previsora le colocó los ojos; así 
también la Humanidad equivocadamente cae por el error, expía 
sus faltas en el dolor y la angustia, comprende mejor su propia 
naturaleza, se yergue nuevamante, y siguiendo los estímulos y las 
inspiraciones de la Ley, que le castiga sin foete ni cadenas, prosi- 
gue con nueva orientación hacia el punto fugitivo de su propia rea • 
lización, anhelante de mayor bien, justicia y amor, proclamando el 
eterno y supremo ideal de la felicidad. 

Luego, la felicidad es el fin; la Ley es la inexorable y fatal 
directriz: siempre la misma, pero siempre también impasib'e, jus- 
ticiera y fatal. ¡ Siempre inspiradora, siempre redimiendo ! ¡Todos 
dentro de la Ley: vencedores y vencidos, réprobos y justos! 

Los medios para llegar a ese fin, el principio fundamenta", 
¿cuáles han de ser? Siempre han formado, en largo y confuso 
proceso déla historia, ese algo de espiritual mundología que llama- 
mos re'igión: relación de lo finito con lo infinito; el Hombre ante ' a 
realidad universal embargado por vagas intuiciones; dogmas, cre- 
dos, ritos, fe, inspirando, estimulando, consolando, en misteriosa 
gestación de vida. . . . ¿Qué hacer hoy, cuando los dogmas, los ritos, 
los credos y la fe no dan calor a nuestras almas, no pueden 
inspirar nuestros actos ni brindarnos consoladoras esperanzas? 
¿Qué hacer cuando el tiempo les ha robado su encanto, su virtud, 
su mágico p.oder, y sólo son ya restos venerables, pobres minas, 
reliquias polvorientas de los siglos idos? ¿Qué hacer cuando las 
religiones han muerto en nosotros, y sentimos en nuestras almas 
un vacío inmenso, una angustia dolorosa, profundísima, vacío donde 
en otros tiempos la fe vieja de nuestros abuelos inspiraba la vida 
y la acción y la esperanza? ¿Qué hacer para no perder de vista 
el gran fia ni chocar contra la Ley, que nos castiga con el dolor de 



i86 



MOMENTOS 



una incertidumbre que pesa sobre la conciencia social como una losa 
enorme? ¿Quehacer cuando el mal se generaliza, invade todas las 
clases sociales, y hoy retumban en todos los templos los ecos lúgu- 
bres de palabras, palabras, palabras, sólo palabras vacías, sin fe y 
sin luz, en medio de ritos muertos de donde ha mucho tiempo la 
vida y la sinceiidad huyeron para siempre, para siempre, para 
siempre?. . . . ¿Qué hacer? ¿qué hacer?. ... 

He aquí el problema, el gran problema eterno. Sí, eterno de 
toda eternidad, porque su solución categórica, dependería de la 
clave misteriosa de la vida misma. 

Pero ya conocemos su naturaleza, y esto es bastante, un punto 
de apoyo: ya sabemos que la Ley, como una providencia inalterable 
rige los destinos en el incesante determinismo de un progreso sem- 
piterno: progresar siempre hacia el mayor bien, hacia la más ex- 
celsa justicia: tal es la Ley (como la concebimos hoy a prima Jacte) . 

Luego la mejor religión, la religión del porvenir, será, por la fuer- 
za inconstrastable de las circunstancias, aquella que tenga la mejor 
noción o intuición de esa Ley, y armonice mejor la Vida y sus 
procesos con el gran apostolado de la Ley; la que tenga por meta 
la felicidad del género humano, y por dogmas, por únicos dogmas, 
los secretos y virtudes reales arrancados al progresivo conocimiento 
de la propia naturaleza de ese mismo género humano. 

Observemos a la ligera todas las religiones. No se necesita 
va de gran erudición histórica para saber hoy que lo siguiente 
no es un secreto para nadie: todas las religiones, todos los credos 
que inspiraron al hombre en los albores de las civilizaciones, y se 
desarrollaron más tarde a la sombra vetusta de poderosas organi- 
zaciones llamadas iglesias; todas las religiones, sabemos, nacieron 
de la contemplación de la naturaleza externa, ya en sus fenómenos 
terribles y espantosos, ya en *a extática sublimidad de los cielos y 
los mares, ya en la admirable, tranquila y bienhechora bondad de 
la flora y de la fauna. Ese es el origen, 1 a contemplación externa. 
La virtud délos dioses, la reverencia del hombre ante el misterio 
que lo rodeaba y le inspiraba terror, gratitud, y, con el sentimiento 
délo bello y lo invariable, admiración y fe. Todo ese acervo reli- 
gioso surgía, necesariamente, del medio ambiente que le rodeaba; 
y se consolidaba, se fortalecía, echaba hondas raíces en su espíritu, 
con la acción de los sig 1 os y la autoridad que da siempre la práctica 
a las costumbres, las opiniones, las instituciones, las fórmulas y las 
doctrinas. A todos esos humildes orígenes de nuestras religiones. 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



187 



e 1 tiempo, la vanidosa fantasía humana y las sombras históricas 
han prestado su mágica perspectiva. 

Tal es el origen. Y mientras el hombre se contentó con ad- 
mirar, contemplar, amar y temer las fuerzas y los para él misterio- 
sos procesos de la Naturaleza externa; mientras las nocicnes pri- 
mordiales conservaron su prestigio; mientras los moita'es no tra- 
taron de elevarse por sobre la misma Naturaleza engreídos en un 
individualismo absorbente; mientras el hombre lo esperó todo de 
su fe y de su Providencia, que podía actuar caprichosamente, 
en los dominios del universo infinito, como él mismo creía actuar 
caprichosamente, en los enmarañados senderos del bosque y los 
reducidos límites de su hogar; mientras el hombre no tuvo siquie- 
ra la más vaga intuición de la Ley, y creía en el Acaso, personifi- 
cado en un dios o muchos dioses providenciales; mientras todo eso 
fué así, aquella religión, aquellas fórmulas, aquellos credos y 
aque'la fe tenían su razón de ser, porque se levantaban sobre una 
noción (vital, creída y vivida) del universo y de la vida; porque 
hacían feliz a la Humanidad inconsciente, ofreciéndole consuelo 
y esperanza, y llenando el gran vacío de sus ansiedades infinitas. 

Pero hoy no, no responden ya a las necesidades, a las dudas, 
a las nociones, al estado intelectual y a las viejas ansiedades in- 
finitas de esta doliente Humanidad, que ha visto desplomarse el 
Firmamento y hundirse el Olimpo, y sólo halla en la soledad de los 
viejos templos, las tristes, poéticas remembranzas de los siglos 
muertos. 

El cielo azul está vacío, y, como dijo el poeta, ni es cielo ni es 
azul. Los procesos naturales ya perdieron su magia; y el hombre, 
engreído es su ciencia, encastillándose en sus audaces teorías, pre- 
tende explicarse la maravilla de la Creación, como arrancándole 
todos sus secretos. Ante la pujanza de las leyes naturales, desa- 
pareció de los dominios del conocimiento, la tradicional y anti- 
quísima fortaleza de lo mi'agroso, como desaparecen las sombras 
ante las avanzadas de la luz. El milagro no existe: todo tiene 
su ley, todo está invariablemente determinado en su moda 1 idad 
y en su ser. 

El concepto del universo mundo ha cambiado, y ese cambio 
exige una nueva religión, una nueva fe, levantada sobre la sólida 
base de las nuevas ideas {vitales, creídas y vividas hoy): Fe, reli- 
gión, concepto o filosofía de la vida humana, capaz de encauzar 
e inspirar los movimientos humanos en el actual momento histó- 



188 



MOMENTOS 



rico. La nueva religión ha de levantarse sobre una noción nueva de 
la vida humana; y esa noción tiene que surgir, no de la contem- 
plación externa, génesis de las religiones muertas que ya dieron 
su fruto, sino de ia contemplación interna en harmonía con la 
ciencia, campo virgen, nuevo mundo, que guarda filones inagota- 
bles en las secretas reconditeces del alma humana. 

En vano buscará el hombre hoy una orientación fija para su 
norma de vida, fuera de sí mismo; vagará como una sombra en 
vuelo incierto, y caerá en el desaliento, la indiferencia o la deses- 
peración. Y es que ya pasaron para siempre las épocas de la 
autoridad patiística, de la autoridad moral revelada, de la auto- 
ridad del dogma y del terror; ya no hay más autoridad que la pro- 
pia conciencia y la propia razón; ya pasaron para no volver los 
fantasmas y 'quimeras forjadas al calor clel miedo, la ignorancia, 
la influencia anónima de la tradición fatalista y la iglesia intran- 
sigente moldeando las conciencias. 

No en vano han corrido los siglos y la Humanidad ha sufri- 
do cruentos dolores y expiaciones terribles. Al fin el individua- 
lismo se ha impuesto en la realidad social, y el individuo, a la luz 
de la ciencia y en el ejercicio bendito de su libertad, es dueño ab- 
so uto de su conciencia y de su razón. El universo aparece como 
un gran laboratorio donde la Ley va determinando la infinita reali- 
zación de los seres: Nada hallamos en la Naturaleza con bastante 
poder, luz y prestigio para inspirarnos la ingenua admiración, el 
religioso espanto y los ritos sinceros que el Padre Sol inspiró a 
nuestros abuelos en los orígenes de todas las civilizaciones. Las 
religiones todas, que se han inspirado en las santas maravillas 
de la Creación, están consecuentemente llamadas a desfallecer 
por falta de savia vital y de adaptabilidad. La religión, en el 
último análisis, está llamada a progresar al compás de las ideas, 
como todo en la vida de la Humanidad; y progreso significa cam- 
bio, evolución, armonía con las nuevas condiciones y las nuevas 
influencias. 

La nueva fe surgirá de la contemplación interna, por la fuerza 
de las mismas necesidades internas del espíritu; y el hombre hallará 
en su conciencia, el apostolado de nueva religión y la majestad 
de un nuevo Dios. Hasta hoy la conciencia ha sido siempre el 
siervo, el paria, de todos los credos, la víctima propicia de todos 
¡os dogmas; pero de hoy en adelante la conciencia individual y la 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



189 



conciencia social están llamadas a ser el nuevo altar donde oficie 
la nueva fe del nuevo credo. 

Dios no actúa caprichosa ni parcialmente dentro del cosmos; 
ni la absorción final de' viejo panteísmo oriental nos satisface. 
Creemos firmemente en el progreso eterno de la Humanidad, y 
creemos firmemente también en la influencia de la Ley inmutable, 
imparcial y determinante. No reconocemos más autoridad que 
nuestra conciencia; y, al prosternarnos ante los misterios de nuestro 
mundo interno, hablamos la expresión de la Ley en la necesidad 
sentida de mayor Bien, Justicia y Ciencia, para llegar a los linderos 
de ] a plena felicidad ideal. La religión de esta suerte será más abs- 
tracta, más vaga quizás, menos precisa; pero también será menos 
autoritaria, medrosa, antropomorfa y panteísta; estará más dentro 
de la Naturaleza, y será más fecunda y más feliz. 

El sintoísmo, antigua religión de los japoneses, culto ingenuo 
y dulce de la Naturaleza, tiene una vaga intuición de la solidaridad 
universal cuando dice: ¡Insensato que no creía que yo era tú! 
Esa so' a frase entraña su principio, su razón de ser. Pues bien, 
nuestra religión culminará en un sintoísmo robusto y tranquilo, 
exento dé vanidades y amenazas, libre de todas las tiranías, 
hasta de la de la muerte, con nociones más profundas, esclareci- 
das progresivamente a la luz de la ciencia — aunque parezca para- 
dógico — será un sintoísmo consciente de su armonía con el mo- 
vimiento universal de todos los seres. 

Cuando a nada tememos, ni a dioses ni a diablos; cuando la 
gloria no nos inspira confianza ni el infierno terror; cuando llega 
el momento en que el mundo se burla de todas las majestades; sólo 
queda una soberanía, una sola, cuyo poder y prestigio se impone en 
las actuaciones de la vida: decid al hombre que se engañe a sí mis- 
mo, que desoiga los dictámenes de su yo interno, que se burle de 
la Ley escrita con caracteres eternos en el altar de su conciencia. 

¡Decírselo, a ver si puede! Cuando el escéptico se burle de 
todos los dioses, decidle que se ría del dios — Verdad — y — Justicia, 
que con elocuencia muda le habla al oído en 1 a soledad y el silen- 
cio. ¡ Pedidle que trate de hacerlo, y se confesará impotente! 

Y aquí está la clave, en la conciencia, porque aquí está la 
visión, la expresión, la percepción de la Ley. 

Antes de proseguir y terminar, tratemos de hacer un poco 
de luz en la pesada atmósfera de los prejuicios y los atavismos 
sistemáticos; hacer, si es posible, que brille la verdad como un 



igo 



Momentos 



sol en la noche de las ideas confusas por donde vagan los espí- 
ritus cobardes y reaccionarios. 

La conciencia, la verdadera conciencia, la natural, la que 
proclama el reinado absoluto del Bien; esa fe interior e instintiva, 
esa potencialidad íntima que nos impulsa a oficiar ante la Ver- 
dad y consagrarnos a la Justicia y el Amor; esa voz misteriosa, 
siempre alerta, rápida como el rayo y profunda como el 
vacío; ese algo inefable, indefinible, que los siglos y la poesía 
han llamado testigo, fiscal y juez. La conciencia habla a todos los 
mortales, a todos los seres. Pero muchos objetarán; — ¿Cómo es 
que siendo la conciencia la expresión de una ley única, inmutable 
y determinante, Pedro aprueba lo que Juan recrimina, y María, 
se goza en lo que precisamente repugna y escandaliza a Petra? 
¿a dónde vamos a parar? ¿dónele está, pues, la solidez de nuestros 
principios si la religión del porvenir, esa que usted quiere explicarse 
ha de impulsar la vida como lo hicieron las religiones muertas, y 
ha de armonizarla con la Ley del Amor y la Justicia inspirándose 
sólo en la conciencia, cuando esa conciencia dice aquí negro y al'á 
blanco, aquí bien y allá malf 

Contar tornos: Descartando a los espíritus extragados, esclavos 
de la conciencia o la palabra ajenas, que provocan gustosos en 
mísera inapetencia, les anatemas de su propio juez: consideremos 
aquellos que de buena fe, ante nosotros hacen lo que nos parece 
malo, aquel' o que repugana a nuestra propia conciencia indivi- 
dual. Estos últimos, si están obedeciendo sinceramente la orden 
interna del Bien y la Justicia, tal como se presentan a su propia 
razón, están de hecho, (inconscientemente o conscientemente) 
obedeciendo en sus actuaciones la Ley determinante. Y, si lo han 
hecho conscientemente, al sentirse satisfechos de su obra, gozan 
el placer, la deilcia tranquila y tibia con que premia la nueva fe a 
los devotos del Bien y la Justicia. Y eso basta para ser felices 
y ser libres, o ser fuertes y sinceros. El mal y el dolor no serán 
conceptuados como castigos impuestos por nadie: nos redimire- 
mos mutuamente. 

El hombre es, realiza su destino, en sus ideas, en sus actos, 
y sus ideales. Está libre de supersticiones y de miedos, y ya es 
relativamento feliz. La nueva fe será, de esta suerte, la apoteosis 
de la conciencia humana. La fe vidente en el triunfo de la rea- 
lización del Bien y la Justicia en el planeta, en el Universo: 



JOSE A. LANAUZE ROLON 



191 



Nuestra conciencia de la armonía y solidaridad universales inspi- 
rando y conso 1 ando nuestra Vida ! 

Cuando el hombre baja a las reconditeces de su espíritu y se 
estudia a sí mismo; cuando hace abstracción de su animalidad, 
de la bestia encerrada que con sus instintos groseros 1 o empuja 
por la dura rea'idad de las necesidades físicas; cuando el hombre 
se detiene pensativo y estudia y escudriña su vida, observando 
y ana 1 izando sus acciones, sentimientos, ansiedades, amores, odios, 
dudas, reuerdos, ilusiones; cuando el hombre, con suprema au- 
dacia, se coloca al margen de la Creación, y sorprende en los in- 
finitos del tiempo y del espacio el fantasma de una sombra que 
pasa, y descubre en esa sombra la visión de su propia \ ida hun- 
diéndose en la Eternidad y el Infinito. ¡Ah!, entonces el hombre 
oye como nunca la voz íntima que le hab 1 a de 1 o absoluto, de lo 
eterno, de la realidad universal, del Ideal- Humanidad, y para 
hallar un sostén, una inspiración, un lazo sólido que le una a la 
vida de lucha y de entusiasmo, se consagra al Bien y la Justicia, 
como un devoto de la nueva fe. 

¡Luz, luz, más luz! — bien decía Goethe, el gran devoto, ante 
el altar de su iluminada conciencia. ¡Luz, 1 uz, más luz en las 
conciencias, para que el mundo despierte y se entusiasme con el 
nuevo credo; para que la Humanidad, dejando a un lado los viejos 
fantasmas y los viejos temores, acrisole en su conciencia las no- 
ciones de la Ley de su destino, y forme el supremo y más ins- 
pirador concepto de la vida, anhe 1 ando el ideal eterno y lumi- 
noso de la verdadera felicidad! 

El nuevo credo inspirará la acción histórica y premiará a' as 
a' mas con la suave de'icia déla tranqui idad interna y el ardiente 
entusiasmo de redimir los pueb'os todos de 1 as cadenas de sus 
viejos prejuicios y de la garra fatal de su perniciosa ignorancia. 

¡Progresar siempre hacia el supremo Bien y la suprema Jus- 
ticia de la Humanidad que lucha: tal nuestro concepto de 'a Ley, 
en ella nuestra fe, y por ella nuestra fe'icidad ! 

¡Ciencia y libertad! ¡Luz, luz, más luz en las conciencias; 
y la nueva fe, e 1 espíritu moderno, que hoy inspira al pensamiento 
y las conciencias libres, establecerá sobre ests mísero planeta, el 
reinado de la paz y la confraternidad humana, obra del sentimiento 
de la solidaridad universal germinando en las almas! 



INDICE. 



Pagina 



Dedicatoria . III 

Prólogo V 

Mi Verso 3 

Ven a Coamo , 5 

Profesión de Fé. . , . 7 

La Carcajada Hueca 8 

El Gallo ii 

Los Míseros . . 12 

Adolescencia 13 

La Eterna Historia 14 

Ausencia y Soledad 16 

La Ciencia 17 

El Infierno ; 18 

Crepúsculo Triste 19 

Canción 21 

¡Cuidado! 22 

Confidencia Triste 23 

¡Oh Negro Pesimismo 25 

Mi Padre " . .. . : 27 

Madre 2S 

Tom el Loco 29 

A la Muerte 3 1 

Ante las Tumbas de Matienzo y Degetau 3 2 

Luchar, Soñar, Vivir •• 33 

La Escuela Rural 34 

Diablo Mundo 36 

Alma Adentro : 37 

Nupcial • • 38 

¿Amigos? 41 

Mis Riquezas 42 

DudayFé •• 44 

El Rayo 45 

Canto de Amor 46 

Ante el Cementerio de Coamo 47 

La Vida es Sueño 49 

Yo no era yo • • • • • 5° 

¿Loco? 52 



Pagina. 



Génesis 54 

Triste Realidad 55 

La Ramera ; ; 56 

Ojos Negros 58 

El Juramento . . 59 

Idilio 62 

El Reloj 63 

In Crescendo 64 

Encuentros 65 

La Esfinge del Cínico 68 

Vuelos sin Rumbo -. 70 

Una Noche 71 

A un Flamboyán . . . 72 

El Más Allá - 73 

Conciliación , 75 

El Amuleto , ■ . 76 

El Fantasma 77 

Vibraciones 78 

Bella Mentira 80 

Vacaciones ... .• . .. .... ........ .... 81 

De lo Alto 83 

El Poema de los Recuerdos 85 

Postales 87 

Ya se ve, ya se ve . . : 89 

Esta Tarde •••• 91 

Flores Marchitas .. 92 

Ojos Claros y Tristes 93 

Lucha y Vence 94 

Catecismo del Politiquismo 96 

¿Guerra o Paz? 97 

Año Nuevo 99 

Intima . . . . . . . . . ... 101 

Mas ¿Do Va? 103 

La Mueca de Nietzche 104 

Balada Simbólica 105 

Jordán Bruno 107 

A un Arbol 108 

Conócete a tí mismo 109 

El Pico en el Desierto 1 10 

Salmos* •. . 113 



Pagina, 



Serenata a dos Guitarras 114 

Padre Nuestro 116 

Evangélicas 117 

Respuesta 118 

Soñé que 120 

Profundidades 121 

Tu Secreto 123 

Nostalgia 124 

El Mapa de Méjico t 125 

Fantasía 126 

Cantares 128 

Un Nuevo Apocalipsis . . 130 

La Canción del Siglo 132 

¡Ven, mi Bien! 133 

Voces Nocturnas 135 

Misantropía 137 

El Sueño de Adán 138 

Versos Bonitos 141 

Las Tres Frentes Luminosas 144 

El Organo Cantaba 147 

Un Hombre . . . y un Poeta 149 

Embrollos 150 

Junto a Ti 152 

El Entierro 153 

Estudiantina 154 

Humos Borrachos 155 

Noche Blanca 159 

Celos 160 

Los Hambrientos 161 

Cartas Viejas 163 

En la Lid 164 

Tuberculosis 165 

Tus Besos 166 

Noche Negra 168 

Recuerdo Blanco 169 

Memorias de la Clase de 19 12 (Dos Palabras a mis Con- 
discípulos 171 

Merchant of Venice 175 

Ensayo sobre la Nueva Fé o El Espíritu Moderno 181 



FE DE ERRATAS 



PAGINA DONDE SE LEE LEASE 

6 do me esperan do me espera 

9 de ser huésped de ser huésped 

1 1 que así mismo a sí mismo 

1 2 contempladles contempladlos 
4* la rosa del rosal la sombra del rosal 
42 Que bajó por la cuesta Que baja por la cuesta 
51 vi angeles vi ángeles 
76 se llevó la suerte se llevó la muerte 

105 Y ardiendo siempre una oflr siempre una flor 

141 Para el álbum Para el álbum 

144 sensaciones imaginables emociones imaginables 

147 del pentágrama del pentagrama 



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